jueves, 2 de julio de 2015

Bombones-bocaditos de cacao (y... Un descanso se lo tiene bien merecido todo mundo)

¿Qué tienen que ver los bombones con el descanso?, se estarán preguntando. Nada y todo, al mismo tiempo... Creo que son una excelente manera de decirles: "Hasta luego, queridos amigos" y convidarlos, hasta que nos volvamos a reencontrar, con algo rico, sano, sencillo (incluso para hacer con los chicos una tarde aburridos, o de fiesta) y crudivegano (que no lleva cocción ni incluye nada animal entre sus ingredientes), para quienes me pedían recetas de este estilo y para quienes se animan a preparar (sin horno y sin mayores complicaciones) unos ricos bombones-bocaditos para acompañar cualquier momento u ocasión.

Vamos con la receta primero (que, para eso, este es un blog de cocina, digo yo...) y con el descanso después, ¿les parece?




Aquí está la lista de ingredientes para que tengan a mano antes de empezar con la receta que les resultará tan, pero tan sencilla que será cosa de repetirla cada vez que tengan deseos de comer algo rico-rico-rico. Al final - como de costumbre - algunos reemplazos, sugerencias y truquitos (que nunca están de más). ¡Ah antes de olvidarme! La idea original de esta preparación, nació vía Skype, en una conversación con Mary, la esposa de mi mejor amigo, quien siempre me hace reír a más no poder, filosofar juntas sobre cuestiones importantes y pasarnos ideas-recetas-trucos-proyectos culinarios como si se tratan de descubrimientos científicos, mientras nos encontramos cómodamente ubicadas en nuestros respectivos hogares a kilómetros y kilómetros de distancia la una de la otra ;) ¡Gracias, amiga!




En el vaso de la procesadora, disponé 150 gramos de dátiles deshidratados (a los que les quitaste sus huesos/carozos y los cortaste en mitades), junto con 2 cucharadas de cacao amargo en polvo, 100 gramos de almendras (con piel), 15 cc. de aceite de coco (o de un aceite neutro), 1 cucharada de café soluble disuelto en agua (en mi caso, descafeinado), 1 cucharadita de extracto de vainilla, 1 cucharadita de canela en polvo, 1 cucharadita de nuez moscada recién molida y 2-3 cucharadas de agua potable.




Triturá o procesá, revolviendo de vez en cuando para integrar la preparación que se va adhiriendo a las paredes del recipiente (fuerza centrífuga mediante, ¿vio?), hasta formar una pasta homogénea. Tal vez, debas procesar algunos minutos más para que esto ocurra o debas añadir algunas gotas más de agua para lograr una textura de pasta compacta y firme.

La masa-pasta no debe quedar pegajosa (o muy pegajosa), pero sí maleable y un poquito húmeda. En ese momento, disponela sobre un papel film y, ayudándote con él, amasala-integrala para darle forma de bollo o rectángulo (lo que te resulte más cómodo). Cubrila por completo, envolviéndola con el mismo papel y dejala descansar en la heladera por, al menos, 30 minutos (incluso, puede ser de un día para otro, sin problema alguno).




Una vez pasado ese tiempo, tomá porciones de la masa-pasta (con las manos bien limpias, por supuesto) y formá unas bolitas-esferitas de tamaño parejo. Podés cubrirlas, haciéndolas rodar por coco deshidratado rallado o chocolate semiamargo rallado, o bañarlas en chocolate semiamargo derretido a baño María/de María. Si lo deseás, podés dejarlas sin ninguna cobertura porque también son exquisitas.




Algunas observaciones y recomendaciones finales: El aceite de la receta (en mi caso, de coco) puede reemplazarse por cualquier aceite neutro que prefieran (evitando los de sabores más invasivos). Según en qué época del año y lugar del planeta en el que se encuentren, pueden comprar-conseguir aceite de coco en estado líquido (¡Perfecto! Ya pueden utilizarlos en la receta) o en estado sólido al que también llaman manteca de coco (¡No confundir, por favor, con manteca de cacao que es algo totalmente distinto!). En ese caso, sólo será cuestión de poner a derretirlo como si se tratara de manteca de origen animal y ¡Listo!

El cacao amargo de la receta puede ser reemplazado por harina de algarroba. Es una buena oportunidad para utilizarla, enriqueciendo estos bombones-bocaditos con sus propiedades y beneficios nutricionales.

De igual modo, las almendras pueden sustituirse por nueces, nueces Pecan/de Pecan, castañas de cajú/anacardos, maníes, nueces de Macadamia, nueces de Pará/castañas de Pará/nueces de Brasil... Cada una de ellas aportará distintos matices y sabores a la preparación.

El café que incluye la receta puede o no ser descafeinado, una cucharada del café que se preparan a la mañana, batido, espresso o de cápsula... Su función es resaltar el sabor del cacao. Pero, pueden no emplearlo; los bombones-bocaditos estarán riquísimos de cualquier modo.

Pueden reemplazar la nuez moscada recién molida por jengibre en polvo, cardamomo recién molido o semillas de anís molidas. Entretanto, si lo desean - y no van a comer los más pequeños de la casa - pueden incorporar a la mezcla 1 cucharadita de brandy, licor de naranjas, algún licor casero o whisky/whiskey (según sea escocés o irlandés), reemplazando alguna de las cucharadas de agua de la receta.

Recuerden que el chocolate que utilicen para bañar los bombones-bocaditos debe ser de buena calidad y con un alto porcentaje de cacao para no malograr la receta. Si es orgánico, mucho mejor ;)




Estos bomboncitos-bocaditos son ideales para servir cuando tenemos visitas, jugar y cocinar con los chicos (si no los hacen bañados en chocolate - que requieren de la absoluta acción de los mayores para evitar accidentes y situaciones de peligro -, para ellos es como trabajar con cualquiera de las masas con que se divierten a diario haciendo formas; sólo que, en esta ocasión, se comerán y convidarán sus propias delicias "bomboneriles"). Pero, además, nos vienen de mil maravillas cuando realizamos dietas específicas (para incluir algunos nutrientes que no obtenemos por otras vías) o para recuperar fuerzas después de horas de esfuerzos físicos.

Son fáciles, versátiles, divertidos y prácticos de preparar, se conservan por varios días (unos 5-6 seguro, porque hasta allí llegaron en casa...), gustan a todo mundo (y si una no cuenta que son crudiveganos, aplaudirán de pie sin poner cara de "No sé qué es eso, pero desconfío..."), pudiendo ayudarnos a completar y enriquecer con sabores un rico té-café-reunión con amigos, o para hacer un lindo, creativo y delicioso regalo personalizado para alguien a quien queremos sorprender y mimar.




Bueno, ahora llegó la hora de hablarles del descanso. Lo que les voy a decir no es la gran cosa sino, simplemente, que este blog y quien suscribe (más quien suscribe que este blog, para decirles la verdad) nos vamos a tomar todo este mes de julio de descanso porque lo necesitamos... Necesito poner en perspectiva algunas cosas, necesito descansar (estamos en invierno por aquí y se nos avecina una temporada de deportes invernales con muy buenas perspectivas, las montañas y los centros de ski ya tienen buena nieve y estamos deseosos de andar por allí), desplegar algunas ideas que me revolotean por la cabeza, darles forma, ayudar a madurarlas (tal vez, hasta parirlas). Por eso, les digo: "¡Hasta pronto!" (Para ser más precisos, los primeros días de agosto, seguramente). Disfruten del frío o del calor (lo que les toque, según donde vivan y de la mejor manera que puedan). Disfruten de su gente, de sus amores, del descanso, de lo que realizan, de jugar, de divertirse, de equivocarse y de tener razón - de vez en cuando - de cabo a rabo. Disfruten de la vida, con sus seres amados y experimenten en la cocina. ¡Los quiero mucho!

Textos y fotografías: ©Bouquet Garni Recetas 

 

jueves, 25 de junio de 2015

Muffins de bananas, nueces y chocolate (sin huevos, sin crema y sin manteca)

Les propongo una tarde de picnic. No importa si hace frío porque, finalmente, el invierno gritó "Presente" o si hace mucho calor porque el verano se instaló a todo lujo... En algún parque, playa, jardín, borde de pileta/piscina, plaza... encontramos un lugar cómodo bajo los rayos del sol/lejos de los rayos del sol de la tarde y disfrutamos de unos sabrosos muffins caseros que preparamos en un periquete, acompañados por unos ricos mates-cafés-cappucinos/jugos frutales-batidos-smoothies. Así, aquí (hemisferio sur en general, América del Sur en particular) y allí (cualquier parte del hemisferio norte), todo mundo - nunca mejor dicho... Jeje - feliz y contento ;)

Además, esta receta tiene algunos motivos extra para estar felices: no contiene manteca, no contiene huevos, no contiene crema. Eso sí, es puro sabor que se derrite en la boca con trocitos de chocolate incluidos.




No doy más vueltas y les presento los ingredientes para que pongan manos a la masa y me acompañen a preparar estos Muffins de bananas, nueces y chocolate que podrán disfrutar esta misma tarde. Al final de la receta, consejos, sugerencias, reemplazos y tips...




Yo realicé esta preparación en batidora, pero puede hacerse en bol y con batidor de alambre sin ningún inconveniente. ¿Empezamos?

Tamizá 300 gramos de harina integral fina junto con 2 cucharaditas de polvo para hornear, 1 cucharadita de bicarbonato de sodio, 25 gramos de almidón de maíz y 1 cucharadita de canela en polvo.




Disponelos en un bol y añadí 100 gramos de avena arrollada y 225 gramos de azúcar integral/mascabo. Mezclá incorporando bien todos los ingredientes secos y, por último, agregá 250 cc. de aceite neutro (yo utilicé aceite de coco). Reservá




Aparte, mezclá 90 gramos de queso crema/untable (descremado) con 2 bananas maduras hechas puré y 2 cucharaditas de extracto de vainilla. Incorporá esta crema a la mezcla anterior que habías reservado, añadiendo 90 gramos de nueces picadas groseramente y 150 gramos de chips/chispas de chocolate.




Distribuí esta preparación en moldes de muffin (de papel, de silicona, placa para muffins rociada con aceite en aerosol) cubriendo un poquito más que las 2/3 partes del molde (porque algo crecen en el horno).




Llevalos a cocinar en horno precalentado a 180°C por 25-30 minutos o hasta que estén dorados y superen la prueba del palillo.




Una vez cocidos, ubicalos en una rejilla para que se enfríen y, entonces, bañalos con un glaseado de azúcar impalpable/glas y leche o agua potable. Por último, con el glasé aún fresco, espolvorealos con coco deshidratado rallado o en escamas.




Algunas observaciones y recomendaciones finales: El glaseado de terminación es optativo; si lo desean, pueden omitirlo (los muffins estarán deliciosos, bien perfumados y húmedos de cualquier modo) o reemplazarlo por buttercream (clásica crema de manteca para transformar muffins en cupcakes), baño de chocolate semiamargo, cremas a base de queso Mascarpone o similares (también típicas de los cupcakes), mermeladas caseras, merengue gratinado con soplete, azúcar impalpable/glas.

Si lo prefieren, pueden incluir el coco dentro de la masa de los muffins en lugar de como decoración del glaseado. Para ello, agreguen 2 cucharadas bien copetonas/colmadas de coco deshidratado rallado cuando incorporen a la mezcla los chips/chispas de chocolate y las nueces picadas.

Entretanto, pueden reemplazar los chips/chispas de chocolate por pasas de uva rubias o negras, bayas Goji/de Goji, arándanos, frutillas, damascos/albaricoques o peras deshidratados...




El queso crema/untable (descremado) de la receta puede sustituirse por yogur natural, yogur griego o yogur vegano. De igual modo, en lugar de canela en polvo pueden utilizar cardamomo recién molido, jengibre en polvo o fresco y rallado, y/o nuez moscada recién molida. También pueden incluir ralladura de cáscara/piel de naranjas o limones.

Asimismo, el puré de bananas puede sustituirse por 1 taza de puré de manzanas (casero o, en caso que sea industrializado, el que tenga menos conservantes y aditivos). A propósito de las bananas, les recuerdo que al utilizar puré de bananas maduras (o de manzanas) no es necesario incluir ni un solo huevo a la preparación (Creánme que es así).

Por último, si lo que desean es convertir estos muffins en aptos para celíacos/libres de gluten/sin T.A.C.C. deberán sustituir las harinas (incluyendo el almidón de maíz, no por ser peligroso sino para formar una nueva mezcla eficiente) por: 120 gramos de fécula de mandioca/yuca o de fécula de papa, 120 gramos de harina de arroz y 160 gramos de almidón de maíz. También pueden reemplazar la avena arrollada por harina de maíz; en ese caso, utilizarán 120 gramos de almidón de maíz, 90 gramos de fécula de papa o de mandioca, otros 90 gramos de harina de arroz y 100 gramos de harina de maíz. Un detalle importante: En cualquiera de estos casos, será necesario que realicen la mezcla utilizando batidora eléctrica (de mano o de pie) para asegurarse un eficaz leudado e incorporación de aire en la masa, logrando una miga más suelta y menos apelmazada.




Como habrán podido observar, estos muffins no son nada complicados de realizar (si hasta podemos prepararlos dejándonos asistir por los más pequeños de la casa), son bastante livianos (pese al chocolate, las nueces y el coco), bien húmedos, jugosos y perfumados, y tienen el poder de cambiarle la cara a una tarde de frío, calor, lluvia, aburrimiento, ganas de comer algo rico y no tener nada a mano... 

Prepárenlos y me cuentan qué les han parecido. A mis amigas, por ejemplo, les encantan cuando los llevo para una reunión entre mates, charlas y risas; en casa, gustan mucho cuando los sorprendo con ellos para la merienda, el desayuno o el brunch del domingo. En fin, seguro encontrarán la oportunidad y el lugar ideal para convidar estos muffins que son una fiesta de sabores, texturas y aromas.

Nos vemos la semana próxima. ¡Pásenla muy bien, disfruten de la vida junto a sus seres amados y experimenten en la cocina!


 Textos y fotografías: ©Bouquet Garni Recetas

lunes, 15 de junio de 2015

Hamburguesas de arroz integral, lentejas y calabaza

Hacía tiempo que no les presentaba unas hamburguesas vegetarianas de ésas que tientan hasta al más empedernido de los carnívoros. Bueno, estas hamburguesas logran gustar a todo mundo mucho-mucho-mucho. Son deliciosas, muy simples y con apenas unos pocos ingredientes que, incluso, podemos ir cambiando según lo que disponemos en casa y, con ello, variamos la receta para no aburrirnos nunca.

Estas Hamburguesas de arroz integral, con lentejas y calabaza pueden comerse tanto fritas como horneadas; aunque, se las recomiendo especialmente horneadas porque quedan crujientes, sequitas y doraditas por fuera, mientras que cremosas y tentadoras por dentro. ¡Una delicia!




En sándwich o al plato, acompañadas de una rica ensalada de hojas verdes, con buñuelos o bocaditos de vegetales o con algunos tomates cubeteados, estas hamburguesas aportarán variedad, sabor y muchos nutrientes a sus dietas. 

Con ustedes los ingredientes...




En un bol, colocá 1 taza de lentejas cocidas (la variedad de tu preferencia) junto con 1 taza de arroz yamaní integral cocido (que podés dejar que se pase de punto de cocción apenas-apenas un poquito). Mezclá y reservá.




Aparte, rehogá en 1 cucharada de aceite de coco (o el de tu gusto) 1 cebolla, 1/4 ají/pimiento amarillo y 1 zanahoria cortados en brunoise (cubitos muy pequeños de 1-2 mm). Condimentá con sal, pimienta recién molida y nuez moscada. Incorporalos, bien escurridos, a la mezcla de arroz y lentejas que habías reservado.

Entretanto, cociná al horno hasta dorar 1 taza de calabaza cortada en cubos. Una vez lista, agregala a la mezcla anterior.




Añadí a la preparación 1 cucharadita de cúrcuma y 1 taza de queso rallado (en mi caso, Provolone). Mezclá bien y con procesadora  o minipimer procesá hasta obtener una mezcla rústica; incluso, pueden quedar algunos tropezones pequeños de calabaza, granos de arroz o lentejas (no está mal saber, a simple vista, lo que estamos comiendo, ¿verdad?).




Si llegara a ser necesario (no fue mi caso), porque la "masa" está muy floja, podés añadir algunas cucharadas de harina integral fina para tomarla más. Caso contrario, si queda demasiado tomada o dura, podés incorporar algunas cucharadas de agua. En cualquiera de estas situaciones, hacelo con cautela. Es preferible ir añadiendo de a poca cantidad - sea harina, sea agua - hasta obtener el punto deseado o ideal que malograr, en una sola acción, la receta.

Una vez alcanzada la textura deseada, armá las hamburguesas. Te cuento cómo las preparo... Para ello, tomo porciones con una cuchara y las acomodo dentro de un aro de metal (del que utilizamos para armar tartas individuales; puede ser un cortante de galletas o una cintura metálica de la medida apropiada) el cual, a su vez, coloco sobre un papel film o un separador para freezer. Con la cuchara apisono y ajusto la pasta y con delicadeza quito el aro metálico. ¡Ya está! Una hamburguesa hecha y derecha ;)




Por último, las pasarás por pan rallado (y un mix de semillas de sésamo blanco, integral y negro).




Después, a cocinarlas en horno caliente hasta que estén doradas de ambos lados, y a disfrutarlas.




Algunas observaciones y recomendaciones finales: Con estas cantidades se obtienen unas 10 hamburguesas que pueden conservarse en el freezer por varias semanas.

La calabaza de la receta puede reemplazarse por espinacas, batatas/boniatos, acelgas, choclo/maíz, hongos Portobello u otras setas, brócoli, zapallitos, zucchinis/calabacines, zanahorias, kale/col rizada, berenjenas, remolachas/betabel, coliflor...

El arroz integral, si lo prefieren, puede sustituirse por arroz blanco o por cebada perlada (es otra opción interesante para incluirla en nuestro menú).

De igual modo, las lentejas pueden reemplazarse por garbanzos o porotos blancos, el pan rallado por panko y el ají/pimiento amarillo por el que tengan en casa o se dé mejor en la región donde vivan.

Si desean convertirlas en una propuesta vegana, sólo será cuestión de excluir el queso rallado de  la receta o reemplazarlo por queso vegetal (una deliciosa combinación de semillas, sal en escamas, condimentos, hierbas y algas molidas) o por Rawmesan (versión vegana del Parmesan, queso Parmesano en inglés; pronto les enseño mi versión porque es muy fácil y sabrosa). En ese caso, deberán sustituir la taza de queso rallado por 1 cucharada del queso vegetal/Rawmesan de su preferencia (porque hay distintas recetas).




Las lentejas, originarias de Medio Oriente (Anatolia, Siria y Turquía), se cree que fueron uno de los primeros alimentos que consumió la Humanidad (hace alrededor de 11 mil años). Se trata de un producto altamente nutritivo que, en combinación con los aminoácidos del arroz, se convierte en fuente de proteínas de alto valor biológico, similares a las de origen animal. Además, contiene vitaminas B1, B2 y B3, selenio (efectivo antioxidante), hierro (recuerden consumirlas con jugo de limón o cítricos para asegurarse de su asimilación), zinc y ácido fólico.

Antes de terminar, les cuento dos curiosidades interesantes sobre esta legumbre: En Egipto, las lentejas eran muy apreciadas como alimento y, desde allí, llegaron al Imperio Romano - lo que, en el fondo, es como decir a medio mundo occidental y de Medio Oriente de aquel entonces -. No podemos negar que algo debían tener las pequeñitas... Sin embargo, en la Edad Media se las consideraba culpables de calamidades sin sentido ni asidero (desde provocar ataques de epilepsia y locura, pasando por impotencia, problemas de vista, depresión y melancolía, hasta lepra). Menos mal que hemos recorrido un largo camino desde aquellos días...




Ideales en cualquier época del año (sea para calentar la panza cuando el frío llega para instalarse, sea para alimentarse sano y liviano cuando el calor apremia), estas hamburguesas son fáciles de hacer, rendidoras, gustan a grandes y chicos, nos permiten incluir los vegetales que tenemos en casa (e ir, así, reinventándolas), nos brindan un plato completo en cuanto a nutrientes y proteínas, podemos comerlas en el formato glotonería (con su pancito y sus aderezos) o en formato light (al plato y con un acompañamiento liviano)... ¡¿Qué más podemos pedir de unas simples hamburguesas caseras?! ;)

Pruébenlas y me cuentan qué les parece esta propuesta que, también, es ideal para sacarnos de un apuro (porque podemos tenerlas en el freezer y resolver un almuerzo o cena con muy poco trabajo y en muy poco tiempo).

Espero que pasen una excelente semana. ¡Disfruten de la vida junto a las personas que aman y experimenten en la cocina!

 Textos y fotografías: ©Bouquet Garni Recetas

lunes, 8 de junio de 2015

Hongos a la papillote

A la papillote o en papillote es una técnica de cocción muy práctica y sencilla. Por si no la conocen, les cuento de qué se trata: Si nos ponemos a pensar seriamente sobre el asunto, podríamos decir que es una técnica a medio camino entre la cocción al horno/horneado y la cocción al vapor, tomando, incluso, lo mejor de cada una de ellas. Sin dudas, resulta muy útil para preparar platos sanos, que se cocinan en sus propios jugos y vapores, conservando lo mejor posible nutrientes, perfumes y sabores. Sólo necesitamos un papel resistente al calor-fuego (puede ser papel aluminio/de plata o papel manteca/para cocinar; yo utilicé éste último para preparar esta receta) y alimentos con una cierta consistencia blanda (vegetales y, claro está, también pescados y carnes blancas, para quienes no son vegetarianos). 

Hoy, empleando esta técnica, les propongo preparar unos Hongos a la papillote con papas, espinacas, cebollas, puerros y quesos que los seducirán por lo simple de su realización, el sabor y el aroma de cada porción.




En esta temporada (por aquí, el hemisferio sur del planeta y con mayor exactitud cartográfica: la ciudad de Buenos Aires, Argentina), los hongos y las setas son protagonistas en verdulerías y mercados. Están en su punto justo y hay que aprovecharlos sin dudar. Es por esto que hoy les propongo esta receta (inspirada en una preparación de la cocinera argentina, miembro permanente de la Academia Culinaria de Francia, Dolli Irigoyen) que en casa gusta muchísimo.

Verán que con algunos pocos ingredientes (no me canso de repetir lo mismo; pero, es que mi cocina se erige sobre el pilar de la poca complicación a la hora de preparar la comida sin, por ello, perder en nutrición ni sabor...) logramos un plato exquisito, algo rústico y muy nutritivo. Quédense hasta el final porque seguramente los tentará la propuesta y porque, además, habrá algunas otras sugerencias para combinar otros sabores y lograr nuevas recetas a partir de ésta. 




¿Comenzamos? Pues bien, cortá en rodajas no muy gruesas (no más de medio centímetro) unas 5 papas medianas. Cocinalas al vapor (o hervilas en poca agua para que no pierdan sus nutrientes) hasta que estén más tiernas (pueden estar todavía algo duritas porque aún deben seguir cocinándose). Reservá.




Cortá en pluma o en juliana 2 cebollas medianas y en rueditas 2 puerros/ajo porros. Rehogalos en aceite de coco (o el de tu preferencia), condimentándolos con sal, pimienta, nuez moscada recién molida y 1 cucharadita de orégano. Una vez que la cebolla transparente, añadí 500 gramos de espinacas (en mi caso, congeladas; pero, pueden estar crudas). Cociná hasta que la espinaca se descongele (o, en caso de estar cruda hasta que se ablande. ¡Tené cuidado porque enseguida pierde rigidez y no querrás que se queme!). Reservá.




Luego, cortá en láminas 400 gramos de hongos Portobello (o los que más te gusten). Reservá.




En un bol, mezclá las papas, con las cebollas, los puerros/ajo porros y las espinacas rehogados. Agregá los hongos Portobello en láminas y condimentá con 2 cucharadas de aceite de coco (puede ser de girasol, maíz, oliva...), 1 cucharadita de tomillo, 1 cucharadita de estragón y 1 cucharada de pimentón (dulce o ahumado). Por último, incorporá 4-5 cucharadas de queso crema tipo americano (en mi caso, bajo en calorías y descremado). Mezclá muy bien para que se integren todos los sabores.




Llegó la hora de armar los paquetitos de papel manteca/para cocinar que encerrarán nuestra preparación. Les recomiendo que utilicen el papel doble (incluso si utilizan papel aluminio) para que se sostengan mejor y no se corran riesgos de fuga de ingredientes, jugos de cocción o roturas del envoltorio.

Para estos menesteres, mi técnica consta en cortar un buen trozo de papel (calculando la cantidad de vegetales-relleno que colocaré en el centro, respetando las porciones que he decidido separar), doblándolo a la mitad, y dejando buen espacio para armar el paquetito y para cerrar con doble vuelta las solapas laterales, una vez ubicado el relleno.

Aquí podés ver un paquetito ya armado y uno abierto con el relleno, listo para ser armado.




Antes de cerrar los paquetitos de papel manteca/para cocinar, espolvoreá cada porción con algo de queso rallado (yo utilicé queso Gruyère). Disponé las porciones en una asadera y llevá a cocinar en horno mediano a fuerte por 20-25 minutos.

Serví cada porción con el paquetito ya abierto (¡Cuidado con los vapores de la cocción que queman mucho!) y disfrutá de un plato sabroso a más no poder, completo, nutritivo y muy sencillo de realizar.




Algunas observaciones y recomendaciones finales: Con estas cantidades de ingredientes, obtendrán unas 8 porciones o paquetitos.

Con esta misma receta pueden preparar brócolis, coliflores, zucchinis/calabacines, zapallitos redondos...

Pueden reemplazar la espinaca por acelga (con todo el acompañamiento de hongos, cebollas, puerros y quesos queda muy sabrosa), kale/col rizada, bok choy/pak choi o repollos/coles (blanco o morado/lombarda).

Los hongos Portobello pueden ser reemplazados por champiñones de París, hongos shiitake, gírgolas/champiñones ostra... Y si no están en temporada, por conservas de hongos (si son caseras, mucho mejor).

Asimismo, las papas pueden sustituirse por nabos, logrando un plato muy sabroso (y encontrando una receta en la que puedan lucirse con creces).

El queso crema de la receta puede reemplazarse por crema de leche (si desean un plato con más calorías) o por queso crema rebajado con leche, y el aceite de coco por manteca (si no están a dieta).

Por último, en esta preparación pueden utilizar queso Gouda, Fontina, Guyère, Raclette... para espolvorear por encima de cada porción antes de llevarla a cocinar; con estos quesos (o similares) los sabores se amalgamarán sin quedar tapados por el propio sabor de las variedades de queso con más presencia (Provolone, Parmesano...).




Como pueden ver, esta receta es muy simple a la vez que muy sabrosa. Gusta a grandes y a chicos, y hasta puede lucirse muy bien en una comida informal entre amigos. Incluso, puede realizarse con anticipación y en algunos minutos llenará la casa de un exquisito aroma que tentará a nuestras visitas. Les aseguro que es de esas preparaciones en las que nos piden la receta ;)

Además, se puede preparar en versiones más light y en versiones hoy-aquí-no-se hace-dieta, resultando un plato muy completo y delicioso por igual. Pruébenlo y después me cuentan qué les ha parecido. En casa, cada vez que lo preparo, no quedan ni los rastros.

Les deseo una excelente semana. Nos vemos la próxima. ¡Disfruten de la vida junto a las personas que aman y experimenten en la cocina!

 Textos y fotografías: ©Bouquet Garni Recetas



viernes, 29 de mayo de 2015

Minicakes de algarroba y nueces

Sabernos fanáticos-amantes-desesperados por el cacao, y creer que sustituirlo con algarroba será suficiente es, cuanto menos, algo inocente... La harina de algarroba/algarrobo debe ser vista como un ingrediente más, sano y disponible para que nos aventuremos con él en la realización de mil y una recetas; pero, no como el reemplazo "todo incluido" del cacao porque - salvo que nos lo prohíban en nuestra dieta y nunca más podamos ni pasarle cerca - moriremos en el intento (de desilusión y falsas expectativas, cuanto menos).

Ahora sí, una vez zanjadas las diferencias entre ambos protagonistas de nuestras cocinas, podemos asegurar que la harina de algarroba/algarrobo es un ingrediente sabroso (sobre todo, si conseguimos harina orgánica y de buena calidad) con un dejo (y hago énfasis en ello: un dejo...) como a cacao o a chocolate, y hasta a algunos frutos secos y a café, que combina muy bien con frutos rojos, por ejemplo.

A propósito de ello, hoy les propongo que preparemos unas minicakes o tortitas de harina de algarroba/algarrobo, con nueces, canela, ralladura de naranja, miel y mermelada casera (o no) de frutos rojos. Una propuesta que pondrá de fiesta la merienda, sin dudas, ayudando a incluir la harina de algarroba/algarrobo en nuestro día a día.




Aquí, los ingredientes que necesitarán para ponernos manos a la obra de inmediato y sin perder más tiempo ;)




En un bol, integrá 200 gramos de harina de algarroba/algarrobo (en mi caso, orgánica) con 200 gramos de harina integral fina (orgánica, también). Luego, agregá 1 cucharadita de polvo para hornear y 1 cucharadita de bicarbonato de sodio. Mezclá bien.




Después, incorporá 1 cucharadita de canela en polvo, 100 gramos de azúcar integral (orgánica, mejor) y 100 gramos de nueces molidas.




Añadí 200 gramos de manteca pomada y, de a uno, incorporándolos con cuchara de madera, 3 huevos (de campo/pastoriles/ecológicos). Por último, agregá la ralladura de una naranja (ecológica) y 50 gramos de miel orgánica.




Mezclá hasta lograr una masa homogénea y llevá a descansar a la heladera/nevera/refrigerador por unos 30 minutos. Luego, disponé la mezcla (puede ser ayudándote por una cuchara para servir helados) en moldes de muffins o en tarteras pequeñas para hacer porciones individuales, previamente rociados con aceite o manteca en aerosol. También podés utilizar un molde clásico de torta/bizcocho en cualquiera de sus versiones (redondos, rectangulares, cuadrados...).




Entonces, llevá a cocinar en un horno precalentado a 180°C por unos 25 minutos o hasta que se doren ligeramente y superen la prueba del palillo.




Una vez frías, cubrí con mermelada de frutos rojos (o la de tu preferencia; si es casera, mucho mejor).




Algunas observaciones y recomendaciones finales: Otras opciones de cobertura pueden ser la clásica azúcar impalpable/glas, baño de chocolate, glaseado de naranja, crema de avellanas y chocolate, crema de manteca saborizada, ganache de chocolate (iguales partes de crema de leche/nata y chocolate o de leche de coco y chocolate), crema de frutos rojos...

Pueden sustituir la manteca de la receta por aceite neutro (coco, maíz, girasol...). En ese caso, deberían emplear 1 taza de té + 2 cucharadas soperas del aceite elegido.

Si lo desean, pueden sustituir la harina integral por harina leudante/de repostería/que contiene precursores químicos, logrando así una masa un poco más etérea, ya que las harinas integral y de algarroba son algo astringentes (más bien secas). Es por ello, que esta receta incluye nueces molidas (y sus aceites) para darle más humedad, así como la miel y el azúcar integral que también aportan lo suyo. Entretanto, lo ideal para acompañar estas minicakes o tortas son las coberturas húmedas de mermeladas o cremas para hacerlas más sabrosas y equilibradas en boca.

De igual modo, si no tienen o no consiguen harina de algarroba/algarrobo pueden transformar la receta, reemplazando la harina de algarroba por harina de almendras o de nueces e incorporando 2 cucharadas bien colmadas de cacao en polvo amargo (orgánico, mejor). 

Sin embargo, les recuerdo por qué vale la pena incluir harina de algarroba/algarrobo en nuestra dieta: Es rica en azúcares naturales, hierro (mucho más que el hígado vacuno), calcio (más que la leche), magnesio, fósforo, cobre, potasio, silicio y zinc. Tiene un 11% de proteínas, posee pocas grasas (pero, de excelente calidad), no contiene gluten (lo que la convierte en un alimento apto para celíacos) y es muy rica en vitaminas A, B1, B2, B3, C y D. Además, posee propiedades antioxidantes y fibras solubles que disminuyen las bacterias nocivas de nuestro intestino, incrementando los lactobacilos (microorganismos que benefician nuestro cuerpo). 

La harina de algarroba/algarrobo se consigue en tiendas o comercios especializados en productos dietéticos y nutricionales.




La verdad es que estas minicakes o tortitas son muy sabrosas y sanas, lo que las convierte en la excusa perfecta para incluir en nuestro menú la harina de algarroba/algarrobo. Además, les garantizo que si ustedes no le cuentan a nadie que no contienen cacao, lo más probable es que sus invitados crean que sí, aunque sientan un gusto ligeramente distinto... La miel, la ralladura de naranja y la canela les aportan perfumes y sabores muy agradables que conquistarán más de un paladar. Pruébenlas y después me cuentan qué les han parecido.

Nos vemos la próxima semana. ¡Disfruten de la vida junto a las personas que aman y experimenten en la cocina!


Textos y fotografías: ©Bouquet Garni Recetas