viernes, 30 de enero de 2015

Torta rústica de remolachas y semillas (para festejar un nuevo cumpleaños del blog)

Otro año más, y ya van... tres. Tres años hace ya cuando, un lunes 30 de enero, comenzaba esta grata aventura de escribir un blog con mis recetas (las que heredé de mis múltiples raíces familiares, las que comparto con mi gente, las que preparo en el día a día de mi cocina, las que me enseñan o transmiten amigos y parientes, las que aprendí en mis viajes) y con aquellas que, desde algún libro o revista, me entusiasman o seducen y deseo compartir con ustedes... Tres años que pueden no parecer muchos, pero (está claro) que para la existencia de este humilde blog es toda una vida ;) Tres años en los que fuimos conociéndonos, acercándonos, divirtiéndonos, perfeccionándonos...

Por ello, comienzo esta entrada dándoles mil gracias a mis amigos blogueros, seguidores-lectores pacientes y fieles, y visitantes esporádicos por su amistad, cariño, buena compañía, consultas, recomendaciones y comentarios. Por estar ahí - en las buenas y en las malas - dándome ánimos, compartiendo mi cocina (y con ella, mis anécdotas) y festejando mis alegrías. ¡Gracias! ¡Muchas gracias! :D




Desde lo que va del comienzo de este nuevo año, me he dedicado a publicar recetas bien sanas para reponernos de los excesos (de fin de año y en general). Pues, ya casi a las puertas de febrero, esta propuesta no será la excepción. Si bien estamos de festejos, podemos hacerlo sin quebrantar demasiado esta premisa. Entonces, festejaremos con una exquisita torta de remolachas, semillas, especias y chocolate que no tendrá nada que envidiar a sus pares más cremosas y rellenas (A quedarse hasta el final porque también les ofreceré versión vegana y apta para celíacos de esta receta).


 


Una torta de festejos a base de remolachas (saben cuánto me gusta la pastelería que emplea hortalizas), con semillas deliciosas, perfume a naranjas y especias, y chocolate tentador. ¿Qué más podemos pedir para celebrar un cumple-blog? ¡A tomar nota de los ingredientes!




Limpiá y cociná al vapor 400 gramos de remolachas hasta que estén tiernas. Luego, pelalas y transformalas en puré.




En un bol, mezclá el puré de remolachas con 3 yemas (de huevos pastoriles, ecológicos o de campo), 300 gramos de miel (orgánica), 180 cc. de aceite de coco, las especias (1 cucharadita de canela en polvo, 1 cucharadita de jengibre en polvo, 1 cucharadita de nuez moscada en polvo, 1 cucharadita de clavo de olor en polvo y 1 cucharadita de cardamomo en polvo), y la ralladura y jugo de una naranja. Reservá.




Aparte, en otro bol, mezclá 100 gramos de harina de maíz con 150 gramos de harina integral fina, 80 gramos (también pueden ser 100 gramos, sin ningún problema) de mix de semillas (en mi caso, quinua, amaranto y chía) y 1 cucharada de polvo para hornear. Luego, añadí la mezcla de puré, especias, yemas, aceite, naranja y miel. Incorporá muy bien todos los ingredientes hasta amalgamar ambas preparaciones.

Entonces, batí 3 claras de huevo junto con una pizca de sal hasta obtener claras a punto nieve, y agregalas a la mezcla anterior por partes, con movimientos envolventes.




Por último, verté la mezcla obtenida en un molde enmantecado y enharinado, y cocinala en horno precalentado a 180°C por 45-50 minutos (o hasta que supere la prueba del palillo).




Esperá unos minutos antes de desmoldar la torta, una vez que la retires del horno (para que te resulte más sencilla - y menos riesgosa - la tarea), y dejala enfriar sobre rejilla.

Luego, bañá con 150 gramos de chocolate semiamargo (de muy buena calidad) la cubierta de la torta. Una vez fría, serví, si lo deseás, acompañada por helado (casero, mucho mejor) de crema, vainilla o mascarpone, o por un copete de queso crema o mascarpone.




Algunas observaciones y recomendaciones finales: En lugar de semillas de quinua, amaranto y chía (sé que en algunos lugares no son fáciles de conseguir; pero, búsquenlas porque se encuentran y son excelentes alimentos, aliados de nuestra dieta) pueden utilizar semillas de sésamo en cualquiera (o todas) sus variantes (blanco, integral y negro), semillas de amapola (que van de maravillas en pastelería y panadería), semillas de calabaza y/o girasol (ligeramente picadas). O, si lo prefieren, pueden reemplazar las semillas por frutos secos picados (nueces, almendras y avellanas combinan muy bien con estos ingredientes).

Si desean convertir a esta receta en apta para celíacos, deberán reemplazar la harina integral fina por harina de arroz, harina de mandioca/yuca o fécula de maíz. Además, deberán observar que el chocolate de la cobertura no contenga gluten/T.A.C.C.

En cambio, si lo que buscan es transformarla en una receta vegana, deberán reemplazar los huevos por puré de bananas bien maduras, puré de manzanas o semillas de lino hidratadas en agua. Aquí las proporciones: Por cada huevo deberán utilizar una banana, 1/3 de taza de puré de manzanas o 1 cucharada de semillas de lino, remojadas en 3 cucharadas de agua potable.

El aceite de coco puede sustituirse por cualquier otro aceite neutro (girasol y maíz le quedan muy bien).

Si desean transformar esta torta en una versión más festiva-calórica-rellena pueden rellenarla con crema o crema de chocolate. 

La remolacha es rica en ácido fólico, fibras (solubles e insolubles), hierro y vitaminas del grupo B (B1, B2, B3 y B6). Además, contiene yodo, sodio, potasio y fósforo. Por todo ello, posee antioxidantes que bloquean el efecto dañino de los radicales libres (previniendo el envejecimiento, el estrés oxidativo y enfermedades como el cáncer), es desintoxicante, reguladora hepática y contribuye al normal funcionamiento intestinal. Entretanto, ayuda a reducir el colesterol "malo" en sangre, aumentando el colesterol "bueno" y es una excelente aliada de nuestro sistema inmunológico. 

El aceite de coco reúne una serie de particularidades que lo convierten en un aliado de nuestra salud, nuestra cocina y nuestra dieta. A saber: Como funde a una temperatura muy alta no se oxida (ergo, no se vuelve venenoso para nuestra salud) al momento de cocinar con él. Aunque pueda parecer extraño, no tiene gusto dulce y, por ello, es ideal para preparar comidas y condimentar recetas sin condicionamientos de sabor. Se extrae de la pulpa del coco (por ello también se lo conoce como crema de coco) y puede conservarse sin mayores inconvenientes por mucho tiempo, en estado sólido o líquido. Con él pueden prepararse salteados y ensaladas, smoothies y batidos, grillados, recetas de pastelería y sopas, por citar algunos ejemplos; además, en estado sólido, se lo puede emplear en sustitución de la manteca/mantequilla en tostadas. Asimismo, como posee ácidos grasos/triglicéridos de cadena media, se digiere con mucha facilidad (lo que aligera el trabajo de hígado, páncreas y sistema digestivo en general), convirtiendo a nuestras comidas en más livianas y sanas. Incluso, varios estudios señalan que es un aliado a la hora de bajar de peso (porque acelera nuestro metabolismo y produce saciedad), producir antioxidantes, prevenir enfermedades cardiovasculares, eliminar virus, hongos y bacterias, y mejorar la condición cerebral de enfermos con Alzheimer. Por último, es un excelente beneficiario de nuestro cutis y cabello, aportándoles brillo y lozanía. Aunque, en ocasiones, no es tan fácil de conseguir, bien vale la pena el esfuerzo porque es sabroso y saludable. Puede adquirirse en dietéticas, comercios naturistas y sección de productos importados o específicos de algunos supermercados.




En fin, para este cumple-blog saludable les he presentado una torta distinta, sencilla y muy sana que estoy segura les gustará porque es muy perfumada, bien húmeda por acción de la remolacha y el jugo de naranja, con algunos crocantes de las semillas y con esa cobertura de chocolate que permite un excelente contrapunto con la masa. Además, su color y aroma nos invitan a probarla apenas la descubrimos. Acompañada de helado o queso hará las delicias de todo mundo y será una de esas recetas que nos piden que repitamos, aunque sea, de tanto en tanto.




Antes de despedirme, quiero agradecer a la sección Paseo por la gastronomía de la red de Directo al paladar (o a quien tuvo la gentileza de enviar la recomendación para incluir mi receta) por haber mencionado a este blog (con el Paté de berenjenas) en su selección de recetas ligeras para los propósitos de este nuevo año.

En cuanto a agradecimientos, no quiero despedirme sin volver a agradecerles (¡mucho, mucho, mucho!) por acompañarme todo este tiempo. Espero seguir contando con ustedes para los proyectos e ideas que tengo preparadas para este nuevo año del blog con muchas más recetas y preparaciones deliciosas, fáciles y sanas para incluir más vegetales, frutas, semillas y legumbres en su día a día.

¡Hasta la próxima! Disfruten de los pequeños placeres de la vida, de sus seres queridos y de experimentar en la cocina.

viernes, 23 de enero de 2015

Smoothie depurativo

Seguimos en campaña de limpieza-desintoxicación-depuración propia de principio de año. Será porque arrancamos 2015 con toda la buena voluntad de poner en práctica los hábitos saludables que tanto pregonamos; será porque deseamos poner en práctica los hábitos saludables que conocemos y nos repetimos, año tras año, que debemos poner en práctica... ;) En fin, cualquiera fuera la razón, aquí estoy con una propuesta sencilla, deliciosa y muy saludable para disfrutar en cualquier momento del día.

El término depurativo se aplica a los medicamentos (sabemos que las frutas y verduras poseen virtudes curativas o medicinales) que purifican el organismo, en especial la sangre. Pues bien, les anticipo que este smoothie o batido los ayudará a depurar cuerpo y alma en una sola acción. Créanme, es maravilloso y exquisito (todo por el mismo precio Jajaja).




¿Cuántas veces hemos escuchado que hay que incluir más frutas y verduras en nuestra dieta? Millones, ¿verdad? El médico, la nutricionista, el naturópata, la instructora de yoga, el personal-trainer... repiten y repiten a los cuatro vientos que necesitamos (todos) incluir más vegetales (hortalizas en general y frutas) en nuestra alimentación diaria. Y nos preguntamos: ¿Cuándo?, ¿Cómo? y ¿Dónde? La respuesta es mucho más simple de lo que creemos: En cualquier momento del día (puede ser como desayuno, antes o después de practicar deporte o actividad física, como tentempié a media mañana o a media tarde, al volver de la oficina o del colegio, como almuerzo liviano...) consumiendo batidos/licuados/smoothies sanos, refrescantes, revitalizantes, rehidratantes y nutritivos.

Hoy les propongo este smoothie depurativo para ayudar a balancear/equilibrar nuestro organismo de manera natural (con uno de estos batidos semanales, la felicidad está casi asegurada...).




En dos simples pasos obtenemos una bebida refrescante, que sacia nuestro apetito por un buen rato y que ayuda a depurar nuestro organismo como mecanismo de relojería suiza. Manos a la fruta.

En el vaso de la licuadora colocá 1/2 melón Rocío de miel (o de la variedad que encuentres en verdulerías y mercados) bien maduro, en trozos, sin semillas y sin cáscara. Añadí 2 kiwis sin piel y en trozos (reservá alguna rodajita para decorar, si lo deseas), 1 pepino (con o sin piel, a gusto) en trozos y 250 cc. de agua potable (puede ser fría o natural).





Procesá hasta obtener un licuado o batido homogéneo. Incluso, si lo preferís, podés agregar algo de hielo para enfriar la mezcla. Serví de inmediato, adornando cada vaso con una rodajita de kiwi.




Algunas observaciones y recomendaciones finales: Con estas cantidades, obtendrán dos vasos grandes de este exquisito smoothie.

Si la fruta se encuentra en su punto de maduración más óptimo, no será necesario que incorporen azúcar o endulzantes a este smoothie/batido. De cualquier manera, de necesitarlo, pueden añadir azúcar integral/moscabo, miel orgánica o melaza/miel de caña, miel de maple, stevia...

El melón es una excelente opción para hidratarse después de realizar actividad física o durante un día de calor agobiante, ya que está compuesto de un 90% de agua. Con ello, además, nos garantiza limpiar nuestros riñones y depurar nuestro organismo gracias a su importante cantidad de fibra que elimina toxinas, mejora el tránsito intestinal y la calidad de nuestra piel. Asimismo, aporta buenas cantidades de vitaminas A y E (poderoso antioxidante).

El pepino, entretanto, contiene vitaminas C, B1, B2, B5 y B6, ácido fólico, calcio, hierro, magnesio, fósforo, potasio y zinc. Pero, como si con todo ello no fuera suficiente, podemos destacar que combate el daño que produce el sol sobre la piel, reduce el colesterol y la presión  arterial, elimina toxinas del intestino y es un aliado a la hora de bajar esos kilitos de más que tanto nos molestan.

Por último, el kiwi es una de las frutas más beneficiosas que podemos incluir en nuestra dieta: Es buena fuente de agua y fibra, sirviendo para limpiar nuestros riñones e intestinos, contribuyendo así a combatir los kilos de más y los edemas, reduciendo los niveles de glucosa y colesterol en sangre. Asimismo, contiene grandes cantidades de vitaminas C, E y K, folatos, potasio, fósforo, magnesio, carotenoides, calcio, cobre, y ácidos grasos omega-3 y omega-6. Además, es un aliado a la hora de reducir la presión sanguínea y favorecer nuestros sistemas inmunológico y cardiovascular.





Así es como este sencillo smoothie/batido se puede convertir en un aliado de nuestra salud, contribuyendo con importantes nutrientes a reestablecer el balance natural de nuestro organismo. Podemos consumirlo antes de empezar nuestras actividades diarias, a modo de desayuno, a media mañana como un tentempié o después de realizar actividad física. En cualquier caso, nos resultará de mucha utilidad y favorecerá nuestra calidad de vida, incorporando en una excelente combinación de sabores y propiedades nutricionales, vitaminas y minerales a nuestra dieta diaria.

Espero haberlos tentado lo suficiente como para que decidan probar este smoothie, porque sé que les encantará y comenzará a formar parte de su día a día saludable.

¡Hasta la semana próxima! Disfruten de sus seres queridos y experimenten en la cocina.


martes, 13 de enero de 2015

Paté de berenjenas

Uff... Después de tanta comilona, brindis y festejo por aquí y por allá con comida cargada de muchas calorías (porque aquí - hemisferio sur - estaremos en verano, pero celebramos con algunas recetas dignas de un invierno a varios grados bajo cero, por eso de la herencia cultural que le dicen...), el cuerpo pide a gritos algo más liviano. Más allá de las dietas de desintoxicación, las rutinas doble de gimnasio para bajar los kilitos de más obtenidos en 2 semanas de desarreglos generalizados en nuestra dieta, algunas recetas sanas, fáciles y poco calóricas nos vienen de mil maravillas, ¿no es cierto? Bueno, este paté vegetariano es sencillo de realizar, con no muchas calorías encima y muy práctico, sea como paté o dip para una picada/picoteo o para después de la pileta/piscina, para llevar a un picnic o como aderezo para sandwiches y ensaladas.




Algunos pocos ingredientes, un mixer o procesadora y lista la receta. En pocos minutos, un paté hecho y derecho que nos dejará encantados con su sabor y textura.




Cortá 3 berenjenas (bien lavadas y con piel) en sentido longitudinal y ubicalas en una fuente para horno, rociada con rocío vegetal en spray (o ligeramente enaceitada). Además, añadí una cebolla entera sin su cáscara. 




Rociá ambos vegetales con un hilo de aceite y cocinalos en horno fuerte hasta que estén bien tiernos (unos 30 minutos aproximadamente). Entonces, con la ayuda de una cuchara, quitá la pulpa de las berenjenas y picala de manera grosera. A la cebolla también cortala en trozos.




Colocá las berenjenas y la cebolla trozadas dentro del vaso del mixer o de la procesadora de alimentos. Añadí 25-30 gramos de queso rallado (variará según el tamaño de las berenjenas que utilices y de la textura cremosa que desees para este paté, pero cuidá la cantidad para que no tape todos los sabores), 1 cucharada de semillas de sésamo integral, 1 cucharadita de pimentón ahumado (o dulce), sal, pimienta y nuez moscada a gusto.




Procesá hasta obtener una crema de textura homogénea. Para decorar y aportar más sabor todavía, espolvoreá por encima algo de pimentón y semillas de sésamo.

Conservá en la heladera hasta el momento de servir. Podés comerlo frío o a temperatura ambiente.




Algunas observaciones y recomendaciones finales: Esta receta es ideal para utilizar esas berenjenas que empezaron a mancharse porque hace unos días ya que las tenemos en casa, comenzando a perder su frescura natural.

Pueden reemplazar el pimentón (ahumado o dulce) por cúrcuma que, además, le aportará un calor amarillo muy característico y todo sus beneficios nutritivos.

Este paté se conserva muy bien por unos 3-4 días en heladera/frigorífico, almacenado en frasco esterilizado.

Les recuerdo que las berenjenas son ricas en hierro y magnesio (ideales para prevenir anemias y mejorar el sistema inmunológico), con un alto contenido de potasio (bueno para los sistemas nervioso y cardiovascular) y de ácido fólico. Además, contienen muy pocas calorías (unas 25 cada 100 gramos), mucha agua y antioxidantes (vitamina E, ácido fenólicos y antocianina). Asimismo, contribuyen a mejorar la circulación, reducir el colesterol malo y disminuir el nivel de glucosa en sangre (lo que las convierte en aliadas de las personas diabéticas).

Por último, no olviden que los patés vegetales/vegetarianos caseros tienen muchas virtudes. A saber: no contienen ningún tipo de químico (espesantes, aglutinates, acidulantes, colorantes, conservadores/conservantes ni estabilizadores) porque ustedes saben con qué calidad de ingredientes los realizan, no poseen grasas saturadas ni grasas malas por ser vegetales y por emplear en su elaboración aceites crudos, son ideales para hacer que los chicos (y no tan chicos) de la casa consuman vegetales (si son de escaparles en cuanto los huelen a kilómetros) porque quedan muy sabrosos. Además, son estupendos sustitutos de aderezos industriales (para realizar bruschettas, sandwiches y ensaladas) y enriquecen cualquier picada entre amigos, incluso aquellos que son carnívoros. 




En un ratito obtendrás un paté delicioso, de textura suave y cremosa, con un sabor ligeramente ahumado verdaderamente irresistible. Ideal para acompañar con tostadas de pan casero o bastoncitos de verduras. Excelente para enriquecer un sándwich, aderezar una ensalada de papas, tomates y aceitunas/olivas o para acompañar a otros ingredientes en una picada de lujo.




Espero que les guste la propuesta y que la prueben porque estoy segura que les encantará. En casa, tenemos un ránking de patés (vegetales, claro está) y este pelea, cabeza a cabeza, el primer puesto con el el paté de hongos Portobello (receta aquí).

¡Hasta la semana próxima! Disfruten mucho con sus seres queridos y experimenten en la cocina.


lunes, 5 de enero de 2015

Rosca de Reyes diferente ¡Feliz 2015 para todos!

Como cada año de mi vida, este 6 de enero tendrá sabor a Rosca de Reyes. Les cuento un secreto: no tenía ninguna gana de preparar Rosca porque, la verdad sea dicha, no estaba de humor para más celebraciones. Siento que puse mis mejores (y mayores) energías para no aguarle la fiesta a nadie durante estas Navidades y Año Nuevo, servirle de sostén a mi mamá y evitar que mi familia estuviera pendiente de mí, observando si me desmoronaba anímicamente o no... Fue duro pasar las fiestas sin mi papá. Todo mundo me ha dicho que el primer año es difícil, que durante esta época del año es cuando más se nota la ausencia de nuestros seres queridos y, aunque no soy de esconder mis sentimientos (soy llorona y me emociono con facilidad, digo lo que pienso, no me guardo las cosas que necesito quitarme de encima, abrazo y beso a quienes amo sin sonrojarme ni un poquito, y les manifiesto mi cariño cada vez que puedo...), este año - por amor y cuidado hacia mis seres queridos - escondí mucho de lo que me pasaba. Por eso, este 6 de enero no quería Rosca (bueno, a cada quien le pega por donde le parece...). Sin embargo, en mi familia el tema de la Rosca de Reyes es un ritual de madrinas: mi abuela (quien también era mi madrina de bautismo) me regalaba religiosamente Rosca de Reyes cada 6 de enero; ahora, mi mamá (madrina de mi hijo) le regala a él su Rosca cada día de Reyes, continuando con la tradición. Entonces, para seguir batallando (que sería lo que a mi papá le gustaría), me puse manos a la obra con esta idea de Rosca de Reyes diferente y exprés, ideal para preparar a último momento porque aun tibia es deliciosa (y no da mucho trabajo). Los más tradicionalistas saldrán corriendo horrorizados; los más curiosos e innovadores (por llamarlos de alguna manera) se quedarán para curiosear con qué me despacho.

¡Feliz año para todos! Les deseo mucha salud, amor, amistad, trabajo, justicia, sueños para perseguir, proyectos para realizar, buena compañía, inspiración, creatividad, compromiso y equilibrio en sus vidas.




Rosca de Reyes diferente, rellena con una pasta de frutos secos, especias, bebida espirituosa y cerezas en almíbar, decorada con hilos de chocolate y más cerezas. Sin levadura, sin leudado, exprés, apta para temerosos de la cocina (léase amasado), con una particular forma de armado y para tenerla lista en una tarde. Bueno, será que la amen o la odien de un solo vistazo...

Verán que este listado de ingredientes tiene la particularidad de no indicar cantidades. Dirán: "Ya empezamos mal el año". Sin embargo, todo tiene su explicación: la cantidad de ingredientes dependerá del tamaño de Rosca que deseen realizar. De cualquier manera, utilizaré las medidas que empleé en la preparación de mi Rosca para guiarlos con las cantidades de su Rosca (si se animan a prepararla). ¿Empezamos entonces?




Con las cantidades que les voy a indicar realicé una Rosca en molde Savarin de 30 cm. de diámetro. Ahora sí, empezamos...

Primero, realizarás el relleno. Para ello, en un bol colocá nueces molidas (en mi caso, 300 gramos), almendras molidas (misma cantidad que las nueces), ralladura de naranjas (en mi caso, 2), canela en polvo (2 cucharadas), cardamomo molido en el momento (5 semillas), azúcar (en mi caso, orgánica, 200 gramos) y cacao amargo en polvo (2 cucharadas). Mezclá bien para integrar sabores y aromas e incorporá Cognac o Brandy en cantidad necesaria hasta lograr una pasta para untar que corra con cierta ligereza. Reservá.




Respecto de la masa que utilicé para esta Rosca es masa hojaldrada para tartas (unos 2 kilos, aproximadamente). Si comprás las tradicionales tapas para preparar pascualinas/tartas (en paquetes de a 2 piezas de masa), con cuidado irás ayudándote primero con las manos para estirarla y darle formato rectangular. Luego, con un palote/rodillo podrás estirar de manera pareja y finita la masa en cuestión. También podés emplear masa hojaldrada de panadería, masa filo (con la salvedad de preparar varias capas de masa en cada pieza para que no se rompa, untándolas bien con manteca/mantequilla derretida), masa de tapas de empanada, para pastelitos o wontón/wantán. Siempre y en todos los casos, tratá de que la masa quede/sea finita y de formato rectangular o cuadrado.

Una vez que tengas la masa estirada de un tamaño parejo, irás untando la mitad con el relleno que preparaste y, por encima, distribuirás trozos de cerezas en almíbar bien escurridas (200 gramos, apartando algunas para la decoración final).





En cuestión de cantidad de relleno, te diré que actúes con generosidad, pero que no te excedas para no perderlo durante el armado y la cocción de la Rosca.

Luego, colocá otra capa de masa por encima del relleno y con las yemas de los dedos hacé presión para unir bien los bordes. Entonces, con un cuchillo bien afilado cortá cuadrados o rectángulos más o menos parejos, cuidando que no se escape el relleno (por eso, también es importante no excederse con la cantidad que coloques).




Llegó el momento de armar la Rosca. Con cuidado, pincelá con aceite de coco derretido (puede ser manteca/mantequilla, en su lugar) uno de los lados de los cuadrados/rectángulos de masa rellenos y, de a grupos, montalos unos sobre otros. Disponelos en sentido perpendicular dentro de un molde Savarin (en mi caso te recuerdo que el molde mide 30 cm. de diámetro) previamente enmantecado (o con rocío vegetal), cubriendo toda su superficie. Tendrás que ir acompañando la curvatura del molde con la masa para que no queden espacios libres. 

No te preocupes por cortar las piezas de masa de la Rosca con perfección milimétrica (aunque, si eso te hace feliz, adelante) porque la idea es que se trate de una Rosca algo rústica y exprés.




Luego, la vas a espolvorear con azúcar y la llevarás a un horno moderado (190-200° C) por unos 30-35 minutos o hasta que la masa esté dorada y cocida (dependerá de cada horno, y de cada gusto).




Una vez que la desmoldes, podés cubrirla con hilos de chocolate (en mi caso, unos 80 gramos de chocolate amargo al 70% de cacao) o podés bañarla con glasé de naranja, decorándola con las cerezas en almíbar que reservaste.




Algunas observaciones y recomendaciones finales: Para esta receta, como ya les indiqué antes, pueden utilizar masa/tapas para pascualinas o tartas (en versión hojaldrada), masa para empanadas o para pastelitos, masa hojaldrada de panadería, masa filo o para wontón/wantán. Siempre y en todos los casos, deberán asegurarse de que sea lo suficientemente delgada como para que exista un buen balance entre masa y relleno.

En lugar de nueces y almendras pueden emplear otros frutos secos de su preferencia (nueces de Macadamia, nueces Pecan, castañas de cajú/anacardos, avellanas...). De igual modo, pueden reemplazar el Cognac o Brandy por vino dulce, ron o kirsch. También pueden emplear agua potable o jugo de naranjas si no desean utilizar bebidas alcohólicas. Eso sí, en todos los casos, deben asegurarse de que tenga una consistencia untable, corrediza, más bien espesa.




El relleno puede ser reemplazado por crema pastelera (común o saborizada con chocolate) espesa para que no se pierda en el camino, o por las pastas comerciales untables que unen chocolate con frutos secos.

Pueden incorporar al relleno extracto de vainilla o esencia de almendras para aportar más perfumes y sabores, si así lo desean.

Para poder estirar la masa, dejándola del grosor deseado sin morir en el intento, recuerden que debe estar a temperatura ambiente. Así, cederá sin problemas y sin romperse.





Esta Rosca de Reyes diferente y exprés es riquísima todavía algo tibia, acompañada de su bebida favorita; por eso, mañana pienso repetir la receta. Crocante, con un relleno sabroso y perfumado, de aspecto distinto, algo rústica y exprés puede ser la oportunidad perfecta para probar algo diferente en este Día de Reyes.

Esta noche recuerden dejar sus zapatos más lindos (lustrados y prolijos), algo de agua y pastito para los camellos. No se olviden de algunas galletas para los Reyes Magos que han realizado una larga travesía para traernos sus regalos, y de las cartitas con sus pedidos. ¡Feliz Día de Reyes! Espero que sus hogares se llenen de la alegría e ilusión de los más pequeños en búsqueda de saber si los camellos comieron y bebieron, y si los reyes leyeron sus cartas, dejándoles a cambio sus pedidos hechos realidad.




Pasen una hermosa semana. Disfruten de sus seres queridos, sean felices y experimenten en la cocina. ¡Hasta la próxima!


martes, 23 de diciembre de 2014

Ojalá pudiéramos guardar el espíritu de la Navidad en tarros y abrir uno de ellos cada mes del año

Este es el último post/entrada del año porque, después de tanto cocinar, amasar y preparar ideas para estas fiestas, esta servidora necesita un pequeño (pero, merecido) descanso. Sin embargo, no quería despedirme de ustedes así nomás; por ello, les ofrezco una última propuesta de regalo-comestible. No traigo receta, pero sí un tip o consejo de cómo preparar un presente tentador (de último minuto) para aquel amigo, compañero o familiar al que le vemos madera/pasta para la cocina, pero que todavía no se anima a calzarse el delantal e intentarlo...

Ya verán que la idea es bien simple. Seguro la conocen, pero no está de más echarle mano si no lo han hecho todavía: Un lindo frasco/tarro + una receta sencilla impresa en un bonito papel + los ingredientes para preparar dicha receta (bien medidos y pesados) + una linda cucharita de madera tallada a mano (opcional) + algunos detalles decorativos (tarjeta, cintas con motivos navideños, etiqueta personalizada...) = regalo-comestible-en-frasco. ¡Y ya no habrá más excusas para que el agasajado no se anime a entrar en la cocina!




¿Qué les parece la idea? ¿No es una propuesta económica, divertida y bonita para lograr entusiasmar a alguien con una receta tentadora y sabrosa (de esas que sí o sí salen bien)? ¿Quién les dice que nace un nuevo chef/cocinero después de este regalo?

Antes de despedirme, quiero dejarles mis mejores deseos para estas fiestas. 



¡Gracias, muchas gracias por estar allí y por brindarme su amistad! Gracias, también a estos blogs por haberme concedido en los últimos tiempos distintos premios que comparto con ustedes, ya que no he podido hacerlo antes:




El premio Liebster Award, otorgado por María E. mg del blog Con gorrito y delantal, un blog magnífico y divertido, repleto de ocurrencias y buenas ideas,  donde pueden encontrar recetas, ideas decorativas, un toque vintage y muy buen humor. Si no lo conocen, visítenlo ya mismo que quedarán encantados.
¡Mil gracias, María por pensar en mi blog!




El premio The Versatil Blogger, otorgado por Diana de Ingredientes y ¡Listo!, cuyo blog descubrí hace muy poco tiempo y me encanta. En él pueden encontrar muchas y muy variadas recetas con muy buenas explicaciones paso a paso. Además, si les interesan las manualidades, pueden visitar su blog Pegostes y Colores, repleto de ideas y creaciones.

¡Muchas gracias, Diana por tener en cuenta mi blog!







Por último, agradezco enormemente a Elisa del blog Que no te falte un perejil por otorgarme los premios Dardos y Excellence. Elisa es una mujer encantadora y muy amorosa que lleva a delante un blog tan ameno y entretenido como ella misma, con muchas recetas deliciosas y alguna idea de decoración sencilla, a la vez que efectiva. Acercarse a su blog es siempre una alegría porque una se siente como en casa; por ello, si aun no la han visitado, háganlo ya mismo porque quedarán muy complacidos, sin dudas. ¡Mil gracias, amiga, por tenerme en cuenta!

Ahora sí, ya no les quito más tiempo... Por aquí, nos reencontramos el 5 de enero. Hasta entonces, les deseo lo mejor para estas fiestas. Pásenla muy lindo y disfruten mucho de su gente, de sus seres queridos y de sus afectos. ¡Felicidades y excelente comienzo de año!

sábado, 20 de diciembre de 2014

Receta de Navidad. Turrón blando de chocolate, nueces y cerezas

Ya llegan. Ya casi podemos estirar la mano y alcanzar la Nochebuena y la Navidad. Están allí, a la vuelta de la esquina, esperándonos. Toda la ciudad (casi en cualquier parte del mundo), seguro, se ha vestido de fiesta y de negocios abarrotados de gente que busca comprar sus regalos, con bolsas y paquetes, niños y carritos. Sin embargo, todavía nos queda tiempo para una preparación más: un turrón blando (con algo de nougat, con algo de fudge) de chocolate, nueces y cerezas, ideal para realizar un regalo-comestible de último minuto que dejará a todos más que felices. En poco tiempo, con pocos ingredientes y con un sabor que... ¡Madre mía!



Aquí el listado de ingredientes para que en un ratito nomás lo preparen y queden de mil maravillas con invitados, amigos, conocidos y anfitriones.


Vamos con el paso a paso de esta receta que es bien sencilla. Primero, colocá en un bol a baño María 160 gramos de leche condensada (yo utilicé la que es descremada) y agregá 230 gramos de chocolate amargo (o semiamargo) de buena calidad (en mi caso, 70% de cacao), cortado en trozos.


Revolvé con espátula o cuchara de madera y retirá del fuego cuando la temperatura permita que el chocolate se derrita por acción del propio calor de la leche condensada. 


Cuando esto ocurra, agregá 70 gramos de nueces en trozos y 70 gramos de cerezas en almíbar (o al marrasquino). Verté la mezcla en un molde para turrón o similar, forrado con papel manteca/para cocinar.


Dejá enfriar hasta que endurezca y cortalo en porciones o, si preferís, dejalo en una barra completa (como un típico turrón). Yo escogí cortarlo en barritas para armar con ellas unos lindos paquetitos.


Algunas observaciones y recomendaciones finales: Con esta cantidad de ingredientes se obtiene un turrón de tamaño similar a los comerciales.

Para conservarlo, se debe envolver en papel manteca y mantener en ambiente seco, alejado de fuentes de calor y de olores/perfumes fuertes (porque el chocolate los absorbe).

Puede utilizarse chocolate amargo, semiamargo, con leche o chocolate blanco. De igual manera, pueden reemplazar las nueces por otras variedades o por otros frutos secos.

Si lo desean, pueden añadir algunas gotas de licor de cerezas, kirsch o brandy a la preparación. Le aportará un perfume y un saborcito muy particular al turrón. Eso sí, será una versión sólo apta para adultos.

Para su realización, pueden utilizar moldes de turrón (algunos son muy vistosos), de pan de molde (con sus aristas bien rectas, producen el mismo efecto que un molde de turrón) o envases de leche (formato Tetra-pak) que, cortados en sentido longitudinal, les permitirán obtener 2 piezas iguales.


Imagínese una linda caja, coqueta, forrada en tela o en un papel festivo/elegante, repleta de estas ricas barritas de turrón blando, en fila, una al lado de la otra. ¿No les parece una manera muy divertida de presentar este regalo-comestible?

Este turrón es un vicio: dulce, repleto de cerezas sabrosas y de crocantes nueces, con mucho sabor a chocolate y de textura blanda. Es comer y no querer parar...


Espero que la propuesta de hoy los seduzca con sus sabores y se animen a preparar este turrón blando que gustará a sus invitados, familia o felices acreedores de este regalo-comestible.

Nos reencontramos en unos días. Hasta entonces, disfruten de sus afectos y experimenten en la cocina. ¡Buen fin de semana!