martes, 16 de diciembre de 2014

Receta de Navidad. Panettone al Marsala

Quizás, de todas las recetas para estas fiestas que les propuse hasta el momento, ésta sea la más trabajosa. Lo cierto es que una vez terminada, cuando la casa esté inundada de perfumes a canela, jengibre, azahares, vino dulce, levadura y chocolate, sentirán que el trabajo bien valió la pena (¡Y ni les cuento cuando la prueben!). Estoy segura porque a este panettone no hay quien se le resista. Además, imagínense recibiendo a sus seres queridos o llevando de regalo este pan dulce a casa de familiares o amigos. No me digan que no es un presente ideal para agasajar o agradecer a quienes más queremos.


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Para realizar esta preparación (que rinde para unos 3 panes dulces hechos y derechos de algo más de 500 gramos cada uno), necesitarán los siguientes ingredientes.




¿Nos ponemos manos a la masa? ¡Adelante, entonces!

Primero, a preparar el fermento. Para ello, colocá en un bol 30 gramos de levadura fresca desgranada y disolvela en 25 cc. de agua tibia. Añadí una pizca de azúcar, 3 huevos y 400 gramos de harina 000.




Amasá hasta lograr un bollo suave y dejalo descansar en el mismo bol donde preparaste la mezcla, con algo de harina extra en el fondo y tapado con papel film, hasta que duplique su tamaño.




Para preparar el amasijo, colocá en un bol 30 gramos de levadura fresca desgranada y disolvela en 120 cc. de vino Marsala. Luego, agregá 1 cucharadita de agua de azahar, 1 cucharadita de canela en polvo y 1 cucharadita de jengibre en polvo. Incorporá 3 yemas y 125 gramos de azúcar.




Por último, agregá de a poco 400 gramos de harina 000, tamizada con una pizca de sal.




Mezclá muy bien todo los ingredientes, amasando cuidadosamente.




Entonces, integrá el fermento ya leudado y 140 gramos de manteca/mantequilla pomada. Trabajá la masa hasta obtener un bollo bien armado.




Luego, incorporale 200 gramos de chispas de chocolate, que previamente cubriste con una delgada capa de harina, y armá un bollo con las chispas bien integradas.




Dejá descansar la masa por unos 15 minutos para que vuelva a leudar, tapándola con papel film o un repasador/paño de cocina, en un lugar cálido y alejada de corrientes de aire.




Pasado ese tiempo, desgasificá ligeramente el bollo y separalo en 3 porciones del mismo tamaño y peso (unos 565 gramos cada uno, aproximadamente).




Dales forma de bollo y disponelos en moldes de papel de 500 gramos para pan dulce. Ubicalos en placa para horno y cubrilos con papel film para que peguen el último estirón, hasta que dupliquen su volumen.




Cociná los panes en horno precalentado a 170° C por 40-45 minutos.




Una vez fríos, bañalos con 100 gramos de chocolate amargo de buena calidad (en mi caso, 70% de cacao) derretido y cerezas en almíbar (bien escurridas), según tu gusto.




Algunas observaciones y recomendaciones finales: Pueden reemplazar el vino Marsala por vino Oporto, Madeira o Jerez. De igual manera, pueden utilizar frutas abrillantadas, cerezas en almíbar o escarchadas, cascaritas de naranja en almíbar o abrillantadas, o frutos secos de su preferencia, en lugar de chispas de chocolate; aunque ellas hacen la diferencia en cuanto a que se trata de una variante distinta a los panes dulces más tradicionales.

Asimismo, pueden reemplazar el agua de azahar por agua de rosas o esencia para pan dulce; de igual manera, las especias escogidas por mí pueden sustituirse por mezcla para panes dulces o por las de su preferencia.




El panettone es un pan tradicional italiano que se disfruta en las fiestas navideñas. Al parecer, la base de la receta originaria fue la del pan endulzado con miel que consumían los antiguos romanos, aunque se desconoce su verdadero origen. Sin embargo, existen varias leyendas y tradiciones que lo explican. La más conocida o pintoresca indica que el panettone se elaboró por primera vez en la corte de Ludovico Sforza (conocido como Ludovico el Moro, Duque de Milán, famoso – entre otras cosas - por ser mecenas de Leonardo da Vinci). Cuenta la historia que Ludovico el Moro celebró una gran cena de Navidad en la que sus comensales quedaron seducidos por la exquisitez de los platos y, como punto culminante de la gran velada, se esperaba un postre que hiciera honor a las delicias consumidas. Empero, éste se quemó, dejando a los cocineros en una situación de gran conflicto y zozobra. Entonces, la leyenda indica que gracias a la intervención de uno de los sirvientes se pudo solucionar el problema, ya que este sencillo hombre había elaborado un pan dulce que pensaba llevar a su casa. Sin embargo, ante la problemática ocurrida con el postre, lo ofreció para solucionar el incidente. Ese pan sería el panettone que hoy conocemos: un pan bien crecido, con sabor a manteca/mantequilla y lleno de frutas confitadas. El salvador postre resultó todo un éxito, consagrándose con el correr de los años. Como el humilde salvador se llamaba Antonio y el pan no había recibido nombre, Ludovico El Moro decidió bautizarlo como Pan de Toni, nombre que, con el paso del tiempo, fue modificándose hasta el actual Panettone.




Leyenda o realidad, las fiestas de fin de año parecen más fiestas cuando llevamos a nuestra mesa o convidamos a nuestros anfitriones con panes dulces en cualquiera de sus variantes (pan dulce tradicional, madrileño, panettone, stollen, milanés, genovés, pandoro, Pan de Pascua, panetón...) porque son, algo así, como el alma mater de la celebración ya que en ellos mismo se encierra el simbolismo de compartir el pan, el alimento - como tal - en cada bocado.




Les garantizo que quedarán seducidos por este panettone que cumple a la perfección los requisitos esenciales de su variedad: una miga esponjosa, bien alveolada, de sabor suave y delicado, perfumado y sabroso a rabiar.

Sea que lo preparen para compartir en casa o para continuar con la seguidilla de regalos-comestibles, no van a arrepentirse del poquitín de trabajo que da, porque al probar sólo un bocado sucumbirán a sus encantos. Se los aseguro.

Espero haberlos tentado con mi propuesta. Nos reencontramos en unos días con otra receta para estas fiestas. Hasta entonces, pásenla muy bien, disfruten de sus afectos y experimenten en la cocina. 



viernes, 12 de diciembre de 2014

Receta de Navidad. Budín en lata

Esta receta continúa en la línea de los presentes-comestibles-prácticos para regalar en estas fiestas. Se trata, ni más ni menos, que de un budín (estilo pan dulce) en lata. No, no enloquecí... Sí, sí. Leyeron bien... Dije "en lata". Es que, en cuanto vi esta receta del cocinero argentino Juan Braceli supe que quería prepararla - con mis pequeñas modificaciones - para regalar en las fiestas. Piénselo bien: en cuanto a su formato, este budín parece un pan dulce bien levado y esponjoso, con su fruta y todo; en cuanto a su tamaño, es un regalo apetitoso y tentador, ideal para una o dos personas (depende de su gusto por los dulces).




Si podemos preparar pan en maceta; podemos preparar budín en lata. Y, justamente, la lata en cuestión es el continente/contenedor donde viene envasado el cóctel de frutas que utilizaremos para enriquecer este budín sabroso y húmedo por donde se lo mire (y pruebe). ¿Acaso nuestras bisabuelas o abuelas no cocinaban (o nos contaban cómo sus madres lo hacían) tortas/bizcochos en latas de dulce de membrillo o batata, cuando los moldes de repostería - en especial, con formatos poco tradicionales - eran un lujo que pocas familias podían darse?

Vamos, entonces, tomen nota de los ingredientes que necesitarán para preparar este budín en lata que lucirá en cualquier mesa dulce de fiestas con brillo propio (¡Cómo no!).




Luego que colocamos la fruta de la lata de cóctel de frutas (yo escogí el light o con menos azúcar agregada) en un colador para quitar todo el exceso de almíbar o líquido de su conservación, y que lavamos y secamos muy bien la lata (quitándole - incluso - la etiqueta y dejando los bordes libres de imperfecciones metálicas, cosa de no sufrir ningún corte al manipularla), comenzamos la receta. Es que hay que dejar en condiciones óptimas a nuestro molde de cocción...

En un bol, batí con batidor de alambre 75 gramos de manteca pomada con 100 gramos de azúcar orgánica (puede ser integral/mascabo) hasta blanquearla. Agregá 1 huevo grande (de campo/ecológico/pastoril) y continua batiendo hasta que se incorpore totalmente. Por último, añadí la ralladura de una naranja.




Aparte, mezclá 50 gramos de harina integral fina con 50 gramos de harina 0000. Incorporale una pizca de sal y 1 cucharada de polvo para hornear. Tamizalos y mezclalos al batido de huevos, azúcar y manteca sin mezclar mucho, sólo hasta que los ingredientes secos desaparezcan. Por último, añadí 240 gramos de la fruta del cóctel de frutas, bien escurrida.





Volcá la mezcla obtenida en la lata forrada con papel manteca/para cocinar (Deberás forrar el fondo y los laterales de la lata para que desmoldar el budín sea tarea sencilla y puedas conservar la lata para seguir utilizándola en más budines o en otras preparaciones).





Cociná el budín por 35-40 minutos (o hasta que supere la prueba del palillo) en horno precalentado a 170-180° C. Luego, dejá que enfríe unos minutos antes de desmoldarlo (esto provocará que la masa se contraiga un poco, separándose de las paredes del molde y facilitando el desmoldado).




Con cuidado, retirá el budín de la lata y dalo vuelta para que se enfrié por completo. Esto es para que conserve su forma, ya que por el peso de la fruta que incluimos en la masa, ésta decantó hacia el fondo del budín haciendo más pesada y frágil esta parte.



Una vez frío, bañalo con un glasé de naranja, realizado con azúcar impalpable/glas y jugo de naranja. En mi caso, decidí hacerlo más liviano y embeber muy bien el budín con el glaseado, haciéndolo más húmedo todavía. Por último, decorá con algunas nueces trozadas a mano.




Algunas observaciones y recomendaciones finales: Con el contenido de fruta escurrida de una lata de cóctel de frutas pueden preparar 2 budines en lata. La lata que utilicé contenía 800 gramos de cóctel de frutas light, lo que representa 485 gramos de fruta escurrida.

Pueden reemplazar el cóctel de frutas por otras variantes de fruta en lata: duraznos, frutillas/fresas, papayas, ananás, piñas...

Si lo prefieren, pueden utilizar toda harina 0000, en lugar de mitad de harina integral fina y mitad de harina común.

Pueden reemplazar el baño de glasé por fondant de chocolate y las nueces por otra fruta seca de su gusto, cascaritas de naranja confitadas o por cerezas en almíbar.

Además de ralladura de naranja, si lo desean, pueden añadir especias para pan dulce o típicas de esta época (canela, clavo de olor, jengibre, cardamomo, nuez moscada, anís) para aromatizar este budín con perfumes clásicos de los panes dulces navideños.




Este pequeño budín con forma de pan dulce, de miga bien húmeda y sabrosa, y con abundante cantidad de fruta es una excelente opción para obsequiar a nuestros invitados o para llevar de regalo a nuestros anfitriones en estas fiestas.

Envuelto en papel celofán, con un moño festivo o dentro de una caja (del estilo de la de sombreros) decorada para la ocasión puede convertirse en un atractivo, original y creativo regalo-comestible para lucirse con un presente sabroso y distinto.




Espero que les guste la idea y decidan probarla porque creo que, además de original, es muy sabroso y será bienvenido en cualquier mesa dulce navideña junto con otros budines, bizcochos y panes dulces.

Nos reencontramos en unos días. Hasta entonces, pásenla muy bien, disfruten de sus afectos y experimenten en la cocina.


martes, 9 de diciembre de 2014

Receta de Navidad. Turrón especiado de granola/muesli y chocolate

Ya los escucho decir: "¡Granola/Muesli! ¡Otra vez granola/muesli!". Y es verdad, aquí vamos otra vez con la granola/muesli (ya les conté que con ella - en especial, si es casera - podemos enriquecer muchas de nuestras preparaciones diarias); pero, en esta ocasión, para realizar un turrón muy gustoso, perfumado y tentador digno de cualquier mesa dulce navideña que se precie de tal.

Sigo con las recetas fáciles-rápidas-rendidoras-para regalar en estas fiestas y hoy les propongo un turrón (¡¿Qué digo turrón?! ¡Un turronazo con todas las letras!) a base de granola/muesli (receta aquí para preparar una versión casera deliciosa y rendidora), con especias, perfumes y chocolate amargo que va a gustarle hasta a la abuela más tradicionalista de la familia (que todos tenemos alguna... ¡Gracias a Dios, al ser superior en el que crean o a las fuerzas universales, porque enriquecen nuestra existencia con sus anécdotas y su experiencia!).




Ingredientes por aquí, que no son muchos y seguro los tienen a mano. Y hoy hasta me encuentran tan buena (será el espíritu navideño, digo yo) que la granola/muesli en cuestión bien puede ser comercial/industrializada, en lugar de casera. Eso sí, de buena calidad, sin mucho artilugio químico, por favor.




En una olla colocá 400 gramos de granola/muesli (bien completa y rica: con cereales, frutos secos, semillas y fruta deshidratada), 4 cucharadas de miel espesa (no sirve la miel líquida; debe ser bien espesa), la ralladura de una naranja, 1 cucharadita de canela en polvo y 1 cucharadita de jengibre en polvo.



Mezclá con cuchara de madera constantemente para evitar que se queme o pegue, y para ayudar a dispersar el calor de manera más uniforme en toda la preparación, logrando que quede bien humedecida por la miel derretida.

Cuando la mezcla se pegue entre sí al unirla o amontonarla con la cuchara contra la pared del recipiente llegó el momento de retirar la olla del fuego.




Entonces, volcá la preparación en un molde para turrón (o un molde que pueda cumplir con esa función), forrado con papel manteca/para cocinar. Hacé presión con fuerza, utilizando un separador para freezer u otro papel manteca para lograr que la mezcla quede bien unida entre sí y compacta.




Dejá que se enfríe a temperatura ambiente (incluso, de un día para el otro) y desmoldalo con cuidado.




Cortá porciones cuadradas o rectangulares, disponelas sobre papel manteca/para cocinar y bañalas o cubrilas con 100 gramos de chocolate amargo (en mi caso, intenso 70% cacao). Dejalas que se enfríen por completo antes de guardarlas en envases herméticos, lejos de fuentes de calor, de humedad y de golosos.




Obtendrás un turrón gordito, muy sano y exquisito, con buena cantidad de frutos secos, semillas y fruta que hará las delicias de tus invitados o de la persona a quien agasajes regalándoselo.




Algunas observaciones y recomendaciones finales: Si lo desean pueden reemplazar la granola/muesli por quinua inflada, amaranto inflado, copos de maíz y arroz inflado, obteniendo así un turrón apto para celíacos.

Recuerden utilizar chocolate de buena calidad para que sus turrones se luzcan. Es decir, les aconsejo que el chocolate que utilicen tenga un alto porcentaje de cacao. Por ejemplo, yo empleo uno que cuenta con un 70% de cacao y sólo un 30% de azúcar. De igual manera, la miel de la receta deberá ser espesa, sabrosa y de buena calidad (si es orgánica, mucho mejor). 

Si desean que resulte un poco menos dulce, pueden agregar sólo 3 cucharadas de miel espesa, en lugar de las 4 originales de la receta.




El perfume y sabor de la miel, la piel de la naranja y las especias aportan el contrapunto ideal para la cobertura de chocolate negro amargo, ya que el turrón en sí es bastante dulce. Si a esos perfumes y sabores le sumamos las semillas (calabaza, girasol, chía, amaranto y sésamo), los cereales (quinua, maíz, arroz, avena y mijo), los frutos secos (almendras, castañas de cajú/anacardos y nueces) y las frutas (arándanos, pasas rubias y peras) de nuestra granola, obtenemos un turrón exquisito, digno de aplausos y ovaciones.

En cajitas, envueltos en papel celofán, pueden convertirse en un bocado ideal para regalar a los más pequeños o a los golosos de la familia (seguro, unos y otros, quedarán felices).




Espero haberlos tentado a preparar este turrón a base de granola/muesli. Ya ven que con ella podemos crear muchas recetas, incluida alguna navideña... 

Nos reencontramos en unos días más para seguir compartiendo recetas para estas fiestas. Hasta entonces, pásenla muy bien, disfruten de sus seres queridos y experimenten en la cocina.


jueves, 4 de diciembre de 2014

Receta de Navidad. Praliné de nueces y almendras

Les prometí recetas sencillas para esta época del año en la que ya bastantes complicaciones tenemos entre compras, celebraciones, reuniones varias y cocina. Pues bien, ésta es una de esas recetas que podemos preparar a último  momento sin complicarnos la vida en absoluto. Es deliciosa, gustará a todo mundo y sirve tanto para regalar como para engalanar cualquier mesa dulce festiva. Un praliné súper exprés, sabroso, especiado y crujiente (por partida triple) que les va a encantar, estoy segura.




Pocos ingredientes, pocos pasos y un regalo comestible más para lucirse esta Navidad (o para la mesa de Fin de Año). ¡A tomar nota de lo necesario para preparar este praliné delicioso!




En una ollita o sartén, colocá 200 gramos de azúcar (puede ser orgánica o integral, si lo deseas) y, a fuego bajo, dejá que se derrita. Una vez que ello ocurra, fuera del fuego, añadí 1 cucharadita de canela en polvo y 1 cucharada de semillas de sésamo (yo utilicé sésamo blanco para que se lucieran con el color del caramelo y de los frutos secos). Revolvé para disolver la especia y dispersar las semillas.




Por último, incorporá 100 gramos de nueces Pecan y 50 gramos de almendras. Integrá todo muy bien y volcá la mezcla sobre papel manteca/para cocinar (también puede ser: mesada de mármol enaceitada o enmantecada, o placa/plancha de silicona/Silpat). Dejalo allí hasta que enfríe.




Una vez frío, partilo en trozos y cortalo, separándolo en porciones más o menos pequeñas (del tamaño de un trocito que se pueda tomar con la mano y comerlo de un bocado, como las almendras bañadas en chocolate o la garrapiñada). Luego, guardalo en frascos o envases herméticos para que se mantenga crujiente y fresco por largo tiempo. Conservalo lejos del calor, la luz, la humedad y la tentación.




Algunas observaciones y recomendaciones finales: En lugar de nueces Pecan pueden emplear la variedad de su preferencia (o las que tengan a mano en casa). De igual manera, pueden utilizar otros frutos secos en reemplazo de los que yo escogí (avellanas, maní, castañas de cajú/anacardos, pistachos, piñones, nueces de Macadamia...).

Si lo desean pueden incorporar una mezcla de especias navideñas en reemplazo de la canela. En especial, el cardamomo recién molido, el jengibre en polvo y la nuez moscada brindarán perfumes y sabores muy interesantes a este praliné. Incluso, podrían reemplazar la canela por pimienta de Jamaica (también llamada Allspice por reunir, en ella solita, sabores similares a la nuez moscada, la canela y el clavo de olor) que aportará cierto picor y mucho perfume.

Para que el caramelo no cristalice y la receta se malogre, coloquen el azúcar en el recipiente donde van a cocerla y NO la toquen con ningún objeto (cuchara, espátula...) hasta que se derrita por completo. Resistan la tentación de meter mano porque eso sólo logrará que el azúcar cristalice y la receta se arruine.

En bolsitas con lazos festivos, frascos con coquetos cubre-tapas al crochet o cajitas decoradas para la ocasión, este praliné les encantará a sus amigos y familiares como regalo comestible. Además, en la mesa dulce se lucirá, sin ninguna duda, junto a las garrapiñadas, turrones, budines y panes dulces.

Si prefieren hacer piezas enteras de fruto seco acaramelado y con semillas, en lugar de volcar la mezcla obtenida sobre el papel manteca/para cocinar, deberán rescatar uno por uno cada fruto seco del caramelo especiado en el que flota y disponerlo cuidadosamente - separado uno de otro - sobre el papel manteca. En este caso, el resto del procedimiento es el mismo.

Algunos papeles manteca/para cocina requieren que se los unte con materia grasa o rocío vegetal para que el caramelo no se pegue en ellos al enfriarse. Chequeen si su papel manteca tiene estas manías antes de emprender la tarea.




Este praliné especiado y crujiente es ideal para regalar, pero también para comer como snack, para decorar postres, helados, tartas y - claro está - la mesa navideña.

Espero que les guste la idea, la practiquen y regalen a sus amigos frascos o cajitas de dulce, crujiente y perfumado praliné especiado.

Nos reencontramos en unos días con más recetas para las fiestas de fin de año. ¡Pásenla muy bien, disfruten de sus seres queridos y experimenten en la cocina!


lunes, 1 de diciembre de 2014

Receta de Navidad. Botones de jengibre

Las galletas de jengibre son un clásico navideño indiscutible. Para la primera época de fiestas que compartimos en este blog preparé una versión de ellas (por si todavía no la conocen, pueden ver la receta aquí) muy rica y rendidora. Imagínense que mi hijo, cada vez que las cocino, se abalanza al mejor estilo Gollum con el Anillo Único de Poder - "my precious" - sobre la lata donde las guardo como si se tratara de un tesoro invaluable de su propiedad... En  fin, revolviendo los viejos cuadernos de mi abuela y tías-abuelas encontré otra receta de estas mismas galletas con algunas pequeñas variantes en cuanto a sus ingredientes. No iba a prestarle mucha más atención que la clásica morriña/añoranza que me produce leer sus anotaciones con letra enrulada y prolija; sin embargo, ese mismo día todo cambió... Mientras conversaba sobre asuntos varios (nuestras familias, celebraciones, decoraciones navideñas, la ola de frío en EE.UU., bla, bla, bla) con una amiga que vive en Boston, me contó que había visto en una pastelería cercana a su lugar de trabajo unas galletas festivas con forma de botones. ¡Bummm! La idea me encantó de inmediato, porque me parece una posibilidad bien divertida y práctica para regalar galletas de jengibre (recuerden que este año mis propuestas tienen que ver con esos pequeños regalos comestibles que podemos incluir entre los presentes del árbol o para entregar a nuestros anfitriones e invitados). Por eso, aquí estamos con nueva versión de receta (¡y de formato!) de las tradicionales (y deliciosas) galletas de jengibre.




Pónganse manos a la masa ya mismo porque con estas cantidades podrán preparar unas 80 galletas de lindo tamaño que dejarán a todo el  mundo con corazón  y panza contentos.




En un bol, utilizando batidor de alambre, cremá 125 gramos de manteca/mantequilla pomada junto con 125 gramos de azúcar negra (podés utilizar azúcar integral/mascabo en su lugar). Luego, añadí 1 huevo (de campo/pastoril/ecológico) y 125 cc. de miel (orgánica, espesa, de buena calidad). Continúa batiendo hasta integrar bien. Por último, incorporá 1 cucharada de agua potable, 1 cucharada de jengibre en polvo, 1 cucharadita de canela en polvo y 1 cucharadita de clavo de olor en polvo.




Mezclá bien con batidor y agregá, de a poco, 450 gramos de harina 0000 previamente tamizada junto con 1 cucharada de bicarbonato de sodio y una pizca de sal. Uní la masa con cornet/espátula de pastelería-panadería hasta formar un bollo bien tierno. Si lo amasás con las manos, sentirás una textura bien suave y blanda, algo húmeda, pero que no se pegará en tus manos.

Envolvé la masa en papel film y llevala a descansar a la heladera/frigorífico por una hora. Te cuento un secreto: Mi masa - por razones de diversas ocupaciones personales de quien suscribe - descansó algo más de 24 horas en la heladera y aquí está, sin problemas, tierna, fantástica y todo mundo contento con unas galletas exquisitas. De modo que no te prives de realizarla si el tiempo es lo que menos abunda en tu agenda.     




Pasado ese tiempo (más o menos... Vos me entendés), estirá la masa con palote/rodillo (yo la dividí en dos partes para que fuera más práctico y para asegurarme de repartir el frío de la masa de manera más proporcionada, ya que frío era lo que sobraba) sobre la mesa apenas enharinada, dejándola de unos 3 mm. de espesor, más o menos. Entonces, con cortante circular (en mi caso de 5 cm. de diámetro), cortá las galletas y con un cortante más pequeño marcá la muesquita típica de algunos botones (como para hacerlas más realistas y divertidas). Por último, con un pico redondo de manga de repostería o con algún otro adminículo que sirva para ese propósito, realizá los agujeritos propios de los botones, aquellos a través de los cuales los cosemos a las prendas.




Con espátula y cuidado (se deforman con facilidad porque no son muy gruesas), levantá cada galleta y disponela sobre una placa cubierta con papel manteca/para cocinar. Según el tipo de papel que utilices, puede que necesites enmantecarlo (yo, en ese caso, empleo rocío vegetal en lugar de manteca/mantequilla) para que se despeguen con total facilidad una vez cocidas. Al ubicarlas en la placa, dejá espacio entre ellas porque al cocinarse crecen hacia los costados (efecto del bicarbonato de sodio).

Hornéa las galletas en horno precalentado a 180° C por unos 15-20 minutos. Una vez cocidas, dejalas enfriar en rejilla antes de guardarlas en recipientes herméticos para que se conserven crujientes y frescas.




Algunas observaciones y recomendaciones finales: Para regalarlas, pueden armar cajitas conteniendo tiras de botones de jengibre cosidos a cintas de colores festivos. A los más chicos, les encantará.

Otra idea de decoración puede ser que sustituyan las cintas de tela o hilo por decoración de glasé o por fondant. Es decir, con glasé o fondant (blanco o de colores navideños) pueden realizar el hilo o cordón a cada botón.

Les recuerdo que este tipo de galleta suele ser bastante blandita al salir del horno, volviéndose más crujiente (y algo más durita) al enfriarse. 

Si lo desean, pueden añadir a la masa cardamomo y nuez moscada (otras dos especias típicas de la pastelería navideña), y ralladura de limón o de naranja para saborizarlas aun más.

A los retazos de masa que van quedando al cortar los botones sólo tendrán que unirlos con las manos y volver a estirarlos para obtener nuevas galletas.

Si lo prefieren, pueden realizar las galletas con otros formatos de botones: corazones, cuadrados, rombos...




Espero que les divierta tanto como a mí esta idea para regalar y disfrutar con los más chicos (y no tan chicos: en casa, ambas generaciones se reparten de manera equitativa la cantidad de galletas que cada uno come porque les encantan). Pruébenla, así me  cuentan que les parece y qué tal  les ha quedado.

Nos reencontramos en unos días más con otra receta navideña. Hasta entonces, pásenla muy bien, disfruten con sus seres queridos y experimenten en la cocina.