jueves, 20 de noviembre de 2014

Granola casera (o las delicias de preparar tu propio Muesli/Müesli)

Hace unas semanas preparé para el blog un Pan integral con granola/muesli y miel (receta aquí) muy práctico y sabroso. En ese momento, les prometí que les enseñaría mi receta de granola casera (también llamada muesli, del suizo-alemán müesli) para incluir en este pan o en sus desayunos, meriendas y recetas. Aquí estoy, cumpliendo con mi promesa.

Les presento una granola/muesli casera exquisita, facilísima y súper rendidora. Sé que les va a encantar porque permite "jugar" mucho con los ingredientes, ir variándolos según las ganas de ese día o los que tengamos en casa. Sana es sanísima y rica es riquísima; donde quieran se los firmo...




Ya sé lo que me van a decir: que la granola/muesli se consigue ya lista muy fácilmente en cualquier mercado por más pequeño que sea, que para qué agregar complicaciones-tareas-obligaciones a las ya existentes en el día a día que son muchas y nos sobran, por cierto; que la podemos comprar en cuanto sabor y variante se nos antoje... A todo eso yo respondo con un lapidario: Si ustedes prueban granola/muesli casera no comprarán la industrializada nunca más en sus vidas. Primero, porque no lleva nada de tiempo prepararla, se puede hacer en grandes cantidades y guardarla, e ir utilizándola según se necesite. Segundo, porque no hay nada como saber qué me llevo a la boca (y a la panza) cada vez que como. El valor de escoger los ingredientes de esta receta (o de cualquiera) no tiene precio porque nuestra granola/muesli no tendrá ningún ingrediente oculto, reforzador de sabor, estabilizante, acidulante, conservante, espesante, colorante (ni ningún otro "ante" que puebla las góndolas de los mercados de aquí y de cualquier parte de este globalizado planeta en el que nos quieren hacer creer que eso es vida y eso es comer, mientras cada vez hay más intolerancia-alergia a los alimentos y más enfermedades vinculadas a la alimentación. ¡Joder si eso es comer, yo soy de otra galaxia!) sino sólo y únicamente semillas, granos y frutas de nuestra elección y preferencia.

Aquí les dejo el listado de ingredientes de mi versión de granola/muesli caserita.




Entonces, ya mismo, nos ponemos a preparar esta delicia. ¿Me acompañan? 

Para ello, deberás tostar por separado, en horno suave, 250 gramos de avena arrollada, 50 gramos de semillas de calabaza, 50 gramos de semillas de girasol, 50 gramos de almendras enteras sin pelar, 50 gramos de semillas de sésamo (yo utilizo un mix de semillas blancas, negras e integrales para obtener los beneficios de todas las variedades), 50 gramos de semillas de chía, 50 gramos de semillas de amaranto, 50 gramos de mijo, 50 gramos de castañas de cajú/anacardos partidas y 50 gramos de nueces partidas.
 



Luego, en una olla amplia mezclá las semillas, frutos secos y cereales tostados junto con 50 gramos de copos de maíz sin azúcar, 50 gramos de fibra, 50 gramos de arroz inflado y 50 gramos de quinua/quinoa inflada. Con cuchara de madera integrá muy bien todos los ingredientes y llevalos al fuego.




Una vez que la mezcla haya tomado calor, agregá 1/2 taza (75 gramos) de azúcar integral/mascabo. Revolvé constantemente con cuchara de madera hasta que el azúcar comience a derretirse. En ese momento, agregá 1/2 taza (125 cc.) de miel orgánica mientras no dejás de revolver para que no se queme la mezcla.  Cuando la miel y el azúcar se derritieron, apagá el  fuego y con cuidado disponé la mezcla obtenida sobre papel manteca o para cocinar. Antes que se enfríe por completo, desarmá los grumos o acumulaciones de mezcla que pudieran haberse formado.




Cuando ya esté fría, incorporale 50 gramos de pasas de uva rubias, 50 gramos de arándanos deshidratados y 100 gramos de peras deshidratadas, cortadas en cubitos.

Para conservar esta granola/muesli debés guardarla en recipientes o frascos herméticos en lugares secos y sin incidencia directa de la luz solar. ¡Y a disfrutar!




Algunas observaciones y recomendaciones finales: Con esta cantidad de ingredientes obtendrán unos 1.500 gramos de pura granola casera.

Si por alguna razón (ejemplo: vivir en Buenos Aires donde esto puede pasar por condiciones climáticas) llegara a humedecerse, aun habiendo sido guardada en frascos herméticos, con un golpe de calor del horno volverá a su estado ideal.

La fruta siempre deberá agregarse a la mezcla una vez que la granola esté fría. Yo elegí esta mezcla de frutas, semillas y frutos secos; sin embargo, ustedes pueden escoger los de su gusto: avellanas, castañas, nueces de Macadamia, bayas de Goji, pasas de uva negras, orejones, higos secos, ciruelas, frutillas deshidratadas, cerezas, manzanas deshidratadas, dátiles, bananas deshidratadas, semillas de lino...

Esta granola/muesli es un alimento ideal para consumir antes de comenzar las actividades del día, para reponer fuerzas-energías en cualquier momento - y, en especial, después de haber realizado deporte o actividad física -, como snack o tentempié, para acompañar yogures, leches, helados o compotas caseras, para incluir en panes, galletas y budines...




Fácil, no me pueden decir que no lo es. Completa, tampoco. En fin, esta granola/muesli es un alimento muy rico en sabores, texturas y nutrientes. Como ya les dije antes, prueben a preparar su propia versión de granola/muesli casera y no comprarán más las industrializadas.

Espero que les guste mi receta, la prueben y me cuenten qué tal les ha resultado. Y si les ha gustado, claro está... :)

Nos encontramos la próxima. Pasen una hermosa semana, disfruten de sus seres queridos y experimenten en la cocina. ¡Hasta entonces!

   

jueves, 13 de noviembre de 2014

Hamburguesas de garbanzos, arroz integral y vegetales con aderezo al Masala

Las hamburguesas vegetales o vegetarianas son siempre una excelente opción para incluir en nuestro menú; incluso, en la dieta de carnívoros fundamentalistas porque son muy ricas, permiten variar la comida de todos los días con otros sabores, gustan a todo aquel que las prueba (no falta quien se sorprende al descubrirlas sabrosas como si, por su naturaleza vegetariana, estuvieran condenadas las pobrecitas...) y nos dan la posibilidad de incorporar cereales, verduras y legumbres en nuevas formas y platos que gustan a todos (en especial a los más pequeños que, a veces, no quieren comer determinados alimentos).

Hacía tiempo no les traía una receta de este tipo; por ello, aquí vengo a ofrecerles unas sabrosas, crujientes por fuera y cremosas por dentro hamburguesas de garbanzos, arroz integral y vegetales que van a encantarles. Estoy segura... Como pueden imaginarse, en casa nunca faltan hamburguesas (vegetarianas, claro) porque son practiquísimas para resolver cualquier comida con poco tiempo y esta variedad gusta muchísimo.




Con pocos ingredientes y en no mucho tiempo, obtendrán deliciosas hamburguesas para alimentar con todas las letras (y mucho sabor) a su familia, sacarlos de un apuro sin culpas por lo que se llevan a la boca y preparar comida para freezar que les garantice menús sanos y nutritivos para toda la familia. Les dejo el listado de ingredientes para que no duden en realizarlas.




¿Comenzamos? En un bol procesá de manera rústica 400 gramos de garbanzos cocidos (no los de lata) y 200 gramos de arroz yamaní integral cocido hasta obtener un puré. Para ello podés emplear un pisa-papas o la procesadora manual/minipimer. La idea es que quede algo rústico, con pequeños tropezones; pero, sin garbanzos enteros... Reservá.




Aparte, rehogá en 1 cucharada de aceite de coco (puede ser cualquier aceite neutro) 1 cebolla, 1 zanahoria y 1 zucchini/calabacín cortados en brunoise (bien chiquitos). Luego, escurrilos muy bien e incorporalos al puré de arroz y garbanzos.




Condimentá con sal, pimienta y nuez moscada a gusto. Agregá 1/2 cucharada de orégano, 1/2 cucharada de cúrcuma y 1/2 taza de queso rallado (el de tu preferencia). Por último, añadí 1/4 taza de un mix de semillas de sésamo (blancas, negras e integrales). Mezclá todo muy bien.




Llegó el momento de armar las hamburguesas. Con las manos bien limpias, tomá porciones del puré y dales la forma característica de las hamburguesas (también podés armar milanesas o croquetas si lo preferís); luego, pasalas por pan rallado (podés reemplazarlo por panko - el pan rallado japonés - o por avena en copos).




Por último, para conservarlas, las guardarás en recipientes herméticos, separándolas entre sí con papel separador para freezer.




¿Vieron qué sencillas de realizar y qué sabrosas pueden resultar estas hamburguesas vegetarianas, además de prácticas y sanas? Por fuera quedan crocantes y por dentro bien gustosas, con una textura cremosa irresistible. Ideales para comer con pan de hamburguesas o panes caseros de su gusto e, incluso, al plato, acompañadas por algún vegetal sabroso. Por ejemplo, para mí, unas de estas hamburguesas y un tomate bien fresco o algo de brócoli cocido al vapor... Y me siento en el paraíso mismo (Les advertí que soy una persona de gustos sencillos Jajaja).




Algunas observaciones y recomendaciones finales: Si se están cuestionando si estas hamburguesas pueden equipararse a las de carnes tradicionales a nivel nutritivo, les garantizo que no tienen nada que envidiarle a sus parientes cárnicas, ya que la unión de cereales integrales (en este caso, el arroz) y legumbres (en este caso, los garbanzos) forman una proteína completa de excelente calidad para el organismo. Además, les recuerdo que la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda una ingesta del 25 % de proteína animal y del 75% de proteína vegetal en nuestra dieta.

Con estas cantidades de ingredientes obtendrán unas 15 hamburguesas de tamaño (alto y diámetro) similar al de las industriales-tradicionales-de carnes. 

Utilizando esta misma receta pueden preparar milanesas o croquetas vegetarianas, aptas para horno o fritura y listas para freezar hasta por 3 meses. 

Si lo desean, pueden reemplazar las semillas de sésamo por las que tengan en casa o sean de su preferencia (chía, amaranto, girasol, lino...). 

Por la consitencia de la "masa" - así como por su humedad - no es necesario incluir huevo en la receta misma de las hamburguesas o durante el proceso de empanado.

Estas hamburguesas cuentan con varios beneficios (todos de la mano de sus ingredientes) y algunos de ellos los aporta un condimento que, para muchos, no es bien conocido y que deberíamos utilizar más en nuestra cocina: la cúrcuma, una especia típica del sudeste asiático y la India que, además, integra la lista de ingredientes de todo curry que se precie de tal. La cúrcuma es muy benéfica para personas que padecen enfermedades gastrointestinales y digestivas porque protege al hígado y beneficia la actividad de la vesícula biliar. Además, reduce el colesterol y es un poderoso antioxidante. Entretanto, se ha descubierto que las poblaciones que tradicionalmente consumen cúrcuma como parte de sus dietas son menos propensas a sufrir de Alzheimer. Como si con todos estos datos no alcanzara, podemos añadir que es sabrosa y fácil de combinar con otros condimentos para incluirla en salsas, aderezos, masas, rellenos, guisos o cazuelas...

Por último, si les gustó esta propuesta, les recomiendo que visiten también las otras recetas de hamburguesas vegetarianas que ya preparamos en este blog: Hamburguesas vegetarianas de garbanzos (receta aquí) y Hamburguesas de lentejas y mijo (receta aquí).




Antes les mencioné la cúrcuma y para terminar este plato quiero enseñarles un aderezo al Masala/Garam Masala (que incluye cúrcuma) muy sabroso para acompañar estas hamburguesas, cualquier sándwich o ensalada que preparen.

En el vaso de la procesadora de mano/minipimer coloquen 2 huevos duros en trozos. Para hacer los huevos duros que necesitamos para este aderezo deberán cocinarlos a partir de agua fría por unos 8 minutos. Es decir, los huevos estarán cocidos, sin riesgos bacteriológicos, pero - por cuestiones físicas - con las yemas todavía cremosas. Luego, incorporen 1 cebolla chica rehogada, sal, pimienta y nuez moscada a gusto, y 1 cucharada de Masala/Garam Masala de su preferencia (mi Masala/Massala contiene: cúrcuma, pimientas negra y blanca, pimientas verde y de Cayena, coriandro, jengibre, laurel, mostazas amarilla y marrón, nuez moscada, ají molido y clavo de olor). Agreguen algunas gotas de aceite de girasol o neutro y comiencen a procesar hasta obtener una consistencia más bien cremosa.




Si fuera necesario, agregarán más aceite (siempre en pequeñas porciones para no excederse). La textura ideal es a gusto de cada cocinero. A mí, por ejemplo, me gusta que quede algo rústica y con algún trocito de huevo; hay quien la prefiere más lisa, como una mayonesa/mahonesa.

Este aderezo debe conservarse en la heladera hasta el momento de utilizarse. Asimismo, debe consumirse dentro de las 48 horas de preparado.

Pruébenlo en sándwiches como reemplazo de aderezos y aliños comerciales/industrializados, para condimentar ensaladas o como base de canapés y entradas. Seguro les va a encantar porque es delicioso y aporta un poquito de picor interesante a los platos.




Espero que se animen (y se tienten) a preparar estas hamburguesas vegetarianas (y este aderezo al Masala) porque son realmente muy simples, sabrosas, prácticas y saludables. Después me cuentan qué les parecieron...

Pasen una excelente semana, disfruten de sus afectos y experimenten en su cocina. ¡Nos vemos la próxima con más recetas!

jueves, 6 de noviembre de 2014

Pudding de calabaza y especias (con cobertura de queso crema americano y nueces Pecan)

Esta receta - lo admito al comenzar nomás - no es apta para dietas. No, lo siento. Es así... Si están a dieta estricta absténganse de probarla (porque, al hacerlo, les garantizo que no podrán parar) o... pueden darse un gustito (que nunca viene mal) a modo de premio por el esfuerzo o de antojo con todas las letras; un "permitido", un mimo y luego vuelta a la rutina más ascética que practiquen.

Estuve unos días venga paquí-vaya pallá, dando vueltas en la cabeza varias ideas, buscando una receta con calabaza como ingrediente principal que no cayera en el síndrome Halloween al primer vistazo. Es que el nuevo desafío de Cocineros del Mundo en Google+ para este otoño (europeo) me parece de lo más tentador: Recetas con calabaza o con setas. ¡Y yo que muero por las calabazas y las setas!... En fin, no podía decidirme entre panes, postres o salados. Entonces, conversando con mi mamá, me recordó una tarta-budín que preparaba cuando yo era pequeña y que me encantaba (eso sí, no podía acordarse si la había sacado de alguna revista, era herencia familiar o se la había transmitido alguna amiga...). De pronto, supe qué receta quería preparales para la ocasión: un pudding o budín de calabaza con cobertura de queso y nueces Pecan. ¡Un pecado por donde se lo mire, sabroso a rabiar y gustoso como pocos postres que hayan probado!




Aunque no niego que este postre contiene sus buenas calorías, tengo que contarles que lo que me gusta tanto de esta receta (a la que modifiqué un piquitín respecto de la tradicional de mi madre, que llevaba otra cobertura y otras especias) es que es pura calabaza. Así es, casi no tiene harina y eso le confiere (junto con los huevos y la leche condensada) la textura típica de los budines de pan (pero, sin pan en este caso): húmedo, jugoso y requete-sabroso. 




http://cocinerosdelmundodegoogle.blogspot.com.es


Ahora sí… Con ustedes, los ingredientes (que no son tantos ni tan complicados de conseguir) así pueden preparar este pudding hoy mismo.



Antes que nada, cortá una calabaza grande (o dos pequeñas; necesitarás entre 1 y 1,5 kilos de puré para realizar esta receta) en sentido longitudinal, quitale las semillas y cocinala en horno fuerte sobre una placa o asadera hasta que la pulpa quede con consistencia de puré. Entonces, retirá la pulpa, separándola de la cáscara con cuidado, y prepará un puré con ella. Escurrí el puré en un colador chino o en uno de malla bien cerrada para quitar cualquier resto de agua que pudiera quedarle. Dejalo enfriar.




En un bol colocá un pote/lata de leche condensada (en mi caso, descremada y de 395 gramos). Añadí 1 medida (para los fines de esta preparación, utilizaremos el pote de la leche descremada ya vacío como medida) de leche (en mi caso, descremada). Mezclá con batidor de alambre hasta integrar ambas. Luego, incorporá una medida de azúcar integral, ¼ taza (60 cc.) de aceite neutro, ralladura de una naranja, 1 cucharadita de canela en polvo y 1 cucharadita de cardamomo recién molido. Batí enérgicamente para homogeneizar la mezcla y agregá el puré de calabaza que habías reservado (recordá que debe ser entre 1 y 1,5 kilogramos). 




Añadí, entonces, ½ taza de harina integral fina (75 gramos) y ½ taza de harina 000 (65 gramos), tamizadas junto con una pizca de sal y 1 cucharada de polvo para hornear. Continuá batiendo e incorporá 3 huevos (pastoriles, ecológicos o de campo) de a uno por vez, sin agregar el siguiente hasta no haber integrado muy bien el anterior. 




Por último, verté la mezcla obtenida en un molde de tarta/torta desmontable, enmantecado y enharinado previamente.

Cociná en horno precalentado a 180 °C por una hora (o hasta que pase la prueba del palillo).




Una vez frío, llega el momento de decorarlo. Para ello, preparé una sencilla crema a base de queso crema americano y queso crema blanco tradicional (en sustitución de la crema de leche para hacerlo más liviano y con algunas calorías menos; la intención también cuenta...) que le aporta muy buen sabor y textura.

Para preparar la cobertura, colocá en un bol un pote (226 gramos) de queso crema americano (Philadelphia) fat-free (sí, sí; la versión con menos grasa) bien frío. Agregá 3 cucharadas bien copetonas/cargadas de queso crema semimagro y 3 cucharadas bien copetonas/cargadas de azúcar impalpable/glas. Con batidor de alambre, integrá los ingredientes y montá la crema.



Rellená una manga de repostería con la crema obtenida y dejala descansar por unos 15-20 minutos en la heladera/nevera para que tome más cuerpo. Luego, cubrí la superficie del pudding/budín, haciendo dibujos con la crema y decorá con nueces Pecan.


 
Mantené refrigerado el pudding/budín hasta algunos minutos antes de servirlo para que tenga mejor sabor. 

Te garantizo que su gusto, textura y humedad harán las delicias de tu familia, amigos, vecinos, compañeros de gimnasio (hay que bajar las calorías que con tanto gusto nos hemos zampado) y del trabajo. Te pedirán la receta, quedarás como una reina con tu suegra y sacarás de un apuro a tu mejor amiga que de cocina nada de nada...

Algunas observaciones y recomendaciones finales: En lugar de utilizar queso crema americano para realizar la cobertura del pudding/budín pueden emplear queso mascarpone o crema chantilly, realizando una decoración rústica o más delicada con manga decoradora o de repostería.

Las nueces Pecan de la decoración pueden reemplazarse por cualquier fruto seco de su preferencia.

Pueden añadirle a  la preparación cacao amargo en polvo para darle un interesante sabor a chocolate.




Como ya les dije antes, una de las cosas que más me gustan de este pudding es que es casi 90% calabaza con muy poca harina. Otro de sus puntos fuertes (según mi gusto, claro) es que - pese a la leche condensada - no empalaga, no es dulce en exceso y eso me gusta mucho. Además, con el queso y las nueces termina convirtiéndose en un señor postre cremoso, algo crocante, suave y exquisito. Les cuento un secreto: Cuando le di a probar el terminado a mi mamá quedó tan complacida que ya me adelantó que quiere que se convierta en su próxima torta de cumpleaños (¡el próximo agosto de 2015!). De modo que estoy muy satisfecha por los resultados obtenidos con este pudding/budín que en pocas horas había desaparecido por completo.

Pruébenlo y me cuentan qué les parece. ¡Hasta la semana próxima! Disfruten de sus afectos, experimenten en la cocina y sean muy felices.


jueves, 30 de octubre de 2014

Pan integral con granola y miel

El refrán bien reza: "No hay pan sin afán". Sin embargo, en este caso, les garantizo que el afán (entendido como trabajo) será bien poco mientras que el pan estará riquísimo.

Esta receta nació de la curiosidad misma... Estaba muy feliz desayunando, mientras contemplaba mi granola/muesli/müesli, cuando de repente una idea vino a mi cabeza: Esa misma mañana me desafiaría a preparar un pan con cereales de granola/muesli/müesli casera (pronto les enseñaré a prepararla ustedes mismos), además de los ingredientes tradicionales que cualquier pan que se precie de tal contiene. ¿El resultado? Un pan requete fácil (de verdad, sin complicaciones para nada), de muy buen sabor y perfume, con mucha fibra, de miga suave, esponjosa y húmeda.




¿Les gusta la idea? ¿Quieren aprender a preparar este pan sencillo y muy sabroso, ideal para principiantes? ¡Manos a la masa, entonces! Aquí, les dejo el listado de ingredientes.




Arrancamos... En un bol, mezclá 300 gramos de harina integral fina con 100 gramos de harina 000 (para asegurarnos una buena formación de gluten). Incorporá una pizca de sal, 70 gramos de granola/muesli/müesli (en mi caso casera, con avena en copos, fibra, manzanas deshidratadas, copos de maíz sin azúcar, arroz inflado y canela en polvo) y 10 gramos (1 sobre) de levadura seca o deshidratada. Reservá.




Aparte, entibiá 250 cc. de leche (puede ser animal o vegetal) y derretí en ella 30 gramos de manteca/mantequilla. Además, disolvé 90 gramos de miel (orgánica) en 70 cc. de agua potable tibia. Mezclá ambas preparaciones e incorporá a los ingredientes secos.




Entonces, uní todo con un cornet (espátula de panadería/pastelería) primero y, luego, con las manos, amasando por unos 10 minutos. Al principio, la masa parecerá muy pegajosa; sin embargo, con el correr de los minutos obtendrá una consistencia más armada. De cualquier manera, si fuera necesario, podés añadir algo de harina extra para facilitar el proceso.

Dejá descansar en un bol con el fondo ligeramente enharinado, cubierto con papel film por 1 hora o hasta que la masa duplique su tamaño inicial. 




Luego, sobre la mesa enharinada, desgasificá amasando por algunos minutos. Dale forma de pan al bollo y acomodalo en el molde escogido, previamente rociado con rocío vegetal (o enaceitado ligeramente).




Una vez más, tapá con papel film la preparación y dejá que la masa leude por unos 30 minutos más.




Cociná el pan en horno precalentado a 170-180°C por 45-50 minutos o hasta que la cubierta esté crujiente y la base suene a hueco cuando lo golpées con los nudillos.




Observaciones y recomendaciones finales: Este pan puede prepararse con la granola/muesli/müesli (casera o comercial) de su preferencia (si es la comercial, elijan las versiones más sanas y variadas, con frutas deshidratadas, fibras, poca azúcar agregada, sin colorantes ni químicos). Además, pueden incorporarle almendras, nueces u otros frutos secos picados, bayas de Goji, pasas de uva u otras frutas deshidratadas de su gusto; así como semillas de sésamo/ajonjolí, calabaza, chía, girasol... 

La miel puede reemplazarse por miel de maple o sirope/miel/néctar de agave según lo prefieran.

Por último, les recuerdo que la fibra alimentaria contiene poco o nulo valor nutricional; sin embargo, es de vital importancia en nuestra ingesta diaria para garantizar el correcto funcionamiento de nuestro aparato digestivo, evitando, incluso, enfermedades como el cáncer de colon. Asimismo, contribuye a reducir los niveles de colesterol y azúcar en sangre.

Un dato curioso sobre la revalorización de la fibra alimenticia en nuestros tiempos: Hacia mediados de los años 1970, los médicos Burkitt y Trowell dieron por los suelos con la teoría existente hasta el momento de que la fibra dietética era un componente negativo=malo de los alimentos porque no podía ser asimilada por el cuerpo (es decir, con ella nuestro cuerpo no podía realizar funciones energéticas, plásticas o reguladoras). En sus investigaciones en África, descubrieron que los pueblos africanos que consumían una dieta básicamente vegetariana y con gran cantidad de hidratos de carbono complejos no padecían de enfermedades llamadas "de la civilización" (cáncer de colón, constipación y hemorroides, colesterol alto...), pudiendo encontrar relación directa entre la falta de estas enfermedades y el tipo de dieta de la población. Desde entonces, hemos recorrido un largo camino incorporando más y mejor calidad de fibra alimenticia en nuestro día a día.




En fin, la propuesta para hoy es disfrutar de amasar (siempre es una tarea reconfortante que quita el estrés y clarifica la mente, llevándonos a un ámbito más esencial y básico como el prepararnos nuestro propio sustento) un exquisito, perfumado, suave y húmedo pan con harina integral, granola/muesli/müesli y miel. Simple, simple. Delicioso e ideal para desayunos y meriendas.




Nos reencontramos la semana que viene. Espero que disfruten de esta receta, de sus afectos y de experimentar en la cocina. ¡Pásenla lindo!