jueves, 2 de febrero de 2017

Tarta de ricota con sorpresa

¡Uy! En esta entrada tengo tantas cosas para contarles que no sé si podré con todo. Veamos... Lo primero es decirles que la receta que les preparo hoy es de celebración porque este blog, esta semana, ha cumplido 5 añitos. ¡¿Qué me dicen?! Cinco años de recetas, de compartir cocina, ingredientes y aventuras gastronómicas con amigos de todas partes del mundo. ¡Pero, si me he sorprendido traduciendo comentarios y mensajes en polaco, esloveno y ruso! La verdad es que cuando comencé este blog no tenía ni idea de hasta dónde llegaría, ni cuánto disfrutaría trabajando en él... Y aquí me encuentro, 5 años más tarde, repleta de proyectos, planes e ideas para llevar adelante aquí y a partir de este espacio.

¡Gracias! ¡Muchas gracias a todos los que me acompañan desde el principio, a quienes se han convertido en amigos muy queridos pese a que nos separa un océano de distancia y no nos conocemos los rostros, a quienes, semana a semana, visitan mi cocina y me dejan sus comentarios y a quienes se toman el tiempo de pasear por mis recetas, recreándolas en sus propias cocinas! Gracias a todos porque sin ustedes allí, todo esto no sería más que un montón de palabras :D

Como toda celebración de cumpleaños requiere de torta o tarta para que la fiesta tenga un broche de lujo (aunque nos quedemos de copas y charla mucho tiempo más), hoy les propongo una de mis tartas favoritas (bueno, no será mi cumpleaños, pero es el de mi blog...). Cremosa, con el dulzor justo, bien húmeda, con sorpresa incluida (de las que da gusto encontrarse) y un balance interesante entre sabores ácidos y dulces, más texturas crocantes que dejará a todo amante de las cheesecakes/tartas de queso pidiendo otra porción ;)




Así, a simple vista, muestra poco. Y, justamente, ésa es la gracia de esta tarta de queso, porque en el momento mismo de cortar las porciones e ir sirviéndola, la sorpresa comienza a develarse, convirtiendo al trámite en un momento de sublime revelación.

Ya les he contado que mi madre - descendiente de italianos y albaneses - ama la ricota/requesón al punto de comerla así, a cucharadas, sin más propósito que las ganas de zamparse un buen bocado de este particular queso. Pues, entonces, en esa parte de mi familia la ricota/requesón forma parte de los recetarios dulces y salados de abuelas, bisabuelas, tías y madre (¡Claro! No podía faltar la torta de ricota de mi mamá que es uno de los pecados más sublimes de la pastelería mundial). Entonces, criada con esta premisa, quien suscribe no come la ricota/requesón a cucharadas, pero la incluye en innumerable cantidad de preparaciones porque sí, porque es sabrosa y enriquece todo lo que toca. Entre ellas, esta tarta con sorpresa que cada vez que preparo desaparece a la velocidad de la luz :)




En fin... Me dejo de charla y nos ponemos a cocinar para disfrutar y festejar juntos al final del recorrido ;)

Vamos a comenzar realizando la masa de esta tarta porque es muy fácil, sana y rendidora; ya verán que les resulta práctica para utilizar en otras preparaciones también.

En un bol, disponemos 2 cucharadas de azúcar integral/mascabo junto con 60 cc. de aceite neutro (el de su preferencia; yo utilicé de coco en estado líquido). Con batidor, disolvemos el azúcar e incorporamos 180 cc. de agua potable tibia y 1 cucharada de extracto de vainilla. Mezclamos bien y añadimos de a poco 180 gramos de harina integral fina, tamizada junto con una pizca de sal, 2 cucharadas de cacao amargo en polvo y 135 gramos de harina leudante (que incluye leudante/levadura químico).




Con la ayuda de un cornet/espátula de pastelería, formamos un bollo. Si fuera necesario, vamos agregando algunas cucharadas más de harina leudante para armarlo (como siempre les digo, esto dependerá de la altitud del lugar en el que se encuentren, la humedad ambiente, la molienda de las harinas y algunas otras cuestiones).

Después de amasarlo algunos minutos, debe quedarnos un bollo de textura lisa y suave, que envolvemos en papel film y lo llevamos a descansar a la heladera/nevera/refrigerador por unos 15 minutos.

Pasado ese tiempo, estiramos la masa con palote/palo de amasar/rodillo sobre la mesa de trabajo, ligeramente enharinada, y cubrimos  un molde enmantecado y enharinado previamente. Ayudándonos con las manos, acomodamos bien la masa para que copie la forma y las muescas del molde. Finalmente, la pinchamos con un tenedor por toda su superficie y llevamos a cocer en un horno precalentado a 180° C por unos 5 minutos. Sólo buscamos que haga, apenas, un poquito de piso y que pierda un poco de humedad la masa para que no quede blanda cuando la cubramos con el relleno.




Entretanto, preparamos la crema que servirá de relleno para la tarta. Para ello, mezclamos en un bol 500 gramos de ricota/requesón (en mi caso, utilizo una ricota magra, baja en sodio y descremada) junto con 400 gramos de queso crema (no es necesario que sea tipo americano), 3 huevos (pastoriles/ecológicos/de gallinas felices), la ralladura de una naranja, 2 cucharadas generosas de almidón de maíz y 200-225 gramos de azúcar. Con batidor, integramos bien para que no queden grumos y reservamos.




Una vez que la masa haya enfriado, cubrimos la base con una abundante capa de dulce de leche repostero. Después, acomodamos nueces Pecan todo alrededor del borde de la tarta y, finalmente, volcamos la mezcla de relleno que habíamos preparado y reservado.




Llegó la hora de la verdad: Llevamos la tarta a cocerse en un horno a 160° C por unos 80 minutos o hasta que el centro todavía esté con algo de textura de flan (al mover la tarta, acusa recibo) mientras que el resto se mantiene más firme. Apagamos el horno y dejamos que la tarta se enfríe allí para evitar que se resquebraje la superficie.

Una vez fría, la mantenemos en heladera/nevera/refrigerador, pudiendo servirla a temperatura ambiente o fría. No requiere de acompañamiento porque está llena de sabores; pero, si son golosos a más no poder, les recomiendo que la acompañen con salsa de chocolate o caramelo y bananas caramelizadas o crocante de nueces Pecan. 




Algunas observaciones y recomendaciones finales: Como les dije al inicio, la masa de la tarta pueden utilizarla para cualquiera otra preparación. Combina muy bien con las distintas variantes de cheesecakes, tartas con frutas y cremas pasteleras tradicionales, saborizadas (chocolate, naranja, dulce de leche, coco...) o diplomata. De igual modo, es perfecta para preparar pasta frola de dulce/carne de membrillo o batata/boniato/camote.

De cualquier manera, si así lo prefieren, pueden prepararla con sabor a vainilla (empleando las semillas de una vaina, en lugar de extracto), sin cacao amargo, reemplazando parte de las harinas por harina de almendras o nueces (los frutos secos muy bien molidos), con ralladura de cítricos (naranjas, mandarinas y limones) y cardamomo...




En caso que no les guste el dulce de leche (hay algún que otro terrícola que puede afirmar esto, pero no son fáciles de encontrar) o que no consigan uno con buena consistencia para que soporte la cocción y el posterior corte sin derramarse en el plato, pueden reemplazarlo por la mermelada o confitura de frutas de su preferencia (frutos rojos, moras, naranjas, ciruelas o frutos del bosque, por ejemplo, combinan muy bien con la ricota/requesón y las nueces Pecan).
Entretanto, las nueces Pecan/pecanas pueden sustituirse por, chocolate semiamargo o blanco picado, nueces comunes o por crocante de almendras, nueces, pistachos, nueces de Macadamia...




Asimismo, dejamos enfriar la cheesecake dentro del horno apagado por varias razones que se resumen en una sola, la primordial: que la superficie de la tarta no se resquebraje. Con los cambios violentos de temperaturas, las tartas de queso suelen resquebrajarse; dentro del horno, mientras termina de solidificar el relleno y se va enfriando gradualmente, la temperatura no sufre variantes bruscas que puedan perjudicar la superficie de la tarta. Además, el corazón todavía flojo, durante ese tiempo, terminará de solidificarse, quedando jugosa y en su punto ideal.




Espero que se sumen a los festejos por el cumple-blog de Bouquet Garni Recetas, preparando esta tarta de ricota/requesón con sorpresa que, seguro, les va a gustar mucho porque, como ya les dije antes, aunque cuenta con una buena capa de dulce de leche, la acidez de los quesos - unida a la ralladura de naranja que, además, aporta mucho perfume a la mezcla - equilibra el gusto final en boca, haciendo de esta cheesecake un pecado que bien vale cometer y compartir (porque seremos pecadores, pero no egoístas Jajaja). 

¿Qué les parece mi propuesta? ¿Les gusta la combinación de sabores? ¿Se animan a prepararla? Les garantizo que puede ser un magnífico broche de oro para una comida informal, el regalo ideal para un té con amigas o la excusa perfecta para preparar un rico capuchino que nos permita conversar largo y tendido mientras comemos un rico trozo de tarta...

Y con esta receta, más los festejos de aniversario, me despido hasta el mes de marzo porque esta cocinera (su mente y cuerpito enteros) piden a gritos descanso y vacaciones. Tengo muchísimos planes para concretar este año, pero antes necesito reponer fuerzas, desconectarme de la cocina, de la PC y casi del mundo. Seguramente, les contaré por Instagram alguna cosilla interesante que valga la pena compartir por donde me encuentre paseando, pero sin un plan fijo ni demandante porque, justamente, lo que necesito es desconectarme.




Les voy a extrañar, eso es seguro ;) Mientras tanto, cuídense, pásenla lindo, disfruten junto a sus seres queridos y no se olviden de experimentar en la cocina porque siempre sale algo bueno de allí. Nos reencontramos la semana del 6 de marzo. ¡Hasta entonces! ;)

Textos y fotografías: ©Bouquet Garni Recetas
Digiscrap: ©Fanette Design/Alexis Design Studio/Cornelia Designs/KStudio-Freepik/Bouquet Garni Recetas



viernes, 27 de enero de 2017

Sándwich de rúcula y huevo

Este verano ha venido cargado de días de calor agobiante, lluvias e inundaciones en algunas regiones del país, incendios forestales por tremendas sequías en otras zonas y aludes que se llevaron no sólo pueblos sino vidas en su vorágine arrasadora. Decir que esto cada día se naturaliza más porque la mano oportunista y codiciosa del hombre se lleva puesto lo que considere propicio siempre que favorezca sus intereses (por ejemplo, quemar campos o bosques para lotearlos y venderlos a emprendimientos urbanísticos) o por la inacción de los responsables políticos que no hacen nada para evitar inundaciones o aludes debido a que, en su inmensa mayoría, se roban el dinero de todos para construirse, por ejemplo, mansiones con sueldos de funcionarios públicos o descansar en territorio extranjero mientras los propios la pasan mal. No es nuevo. Es de hace demasiado tiempo... Y, en algún momento, la cadena de desgracias que se van engarzando una tras otra conforman un largo rosario de dolorosas realidades donde la desidia es el elemento común.

Pero, no estoy aquí para hablarles de mi parecer sobre los males del mundo y, en particular, de mi país, sino para presentarles una receta práctica, versátil y muy sabrosa. Este sándwich de rúcula y huevo (con sus ingredientes extra que le aportan mucho sabor y textura) es perfecto para una cena liviana, una merienda después de la playa o la pileta/piscina. Pero, además, puede gratinarse, convirtiéndose en un bocado delicioso si el clima nos pide algo calentito ;)




Dicho así, rúcula y huevo no resultan del todo tentadores, ¿verdad? Por ello, aquí les dejo la lista de ingredientes para que vayan entrando en tema y descubran que hay algunas cositas que enriquecen en sabor y textura este humilde, pero delicioso sándwich :)




En primer lugar, les aclaro que no les doy cantidades exactas porque a la hora de preparar un sándwich todo dependerá de la cantidad de comensales y del hambre que ellos manifiesten, así como de algunos detalles de gusto meramente personal. 

En este caso, digamos a modo de medida estándar, utilizaremos 3 huevos duros (orgánicos/pastoriles/de gallinas felices) pisados, condimentados con sal, pimienta y nuez moscada. A ello, le sumamos unas 2 cucharadas bien cargadas (si les gusta mucho, pueden añadir más) de mostaza (yo utilicé una artesanal, bastante picantona que tiene la particularidad de contener buena cantidad de hierbas que le aportan perfumes y mucho sabor). Mezclamos y reservamos hasta el momento de utilizar.




Aparte, aliñamos un atado de hojas de rúcula limpias con una limoneta formada por 3 partes de aceite, una parte de jugo de limón, sal, pimienta y nuez moscada. Reservamos.

Por último, al pan de miga que vayamos a utilizar, le quitaremos la corteza/los bordes. 

Una vez preparados todos los ingredientes, nos ponemos manos a la obra con el armado propiamente dicho. Sobre la mesa de trabajo, disponemos las rebanadas de pan para trabajar en serie. De este modo, podemos repartir mejor apropiadas cantidades de ingredientes y terminamos todos los sándwiches al mismo tiempo.




Sobre una de las rebanadas de pan, untamos generosa cantidad de queso crema tipo americano. Encima, disponemos una buena cantidad de hojas de rúcula que habíamos preparado con anterioridad. Mientras tanto, cubrimos la otra rebanada de pan con abundante cantidad de huevo y mostaza (que conforman una pasta fácil de untar) y, por último, encima del huevo, distribuimos unas cuantas rodajas/fetas de queso Fontina.

Eso es todo. A disfrutar sin complicarse mucho la vida, que ya se complica sola sin que lo busquemos ;)




Algunas observaciones y recomendaciones finales: Si lo prefieren pueden reemplazar las hojas de rúcula común por rúcula selvática (es más sabrosa y algo más picante), espinaca baby o berro. De hecho, este sándwich en su versión con berro es uno de mis favoritos.

Entretanto, pueden sustituir el queso Fontina por queso Gruyere, Pategrás, Cheddar o el de su preferencia, siempre que se trate de quesos con sabores marcados pero que no sean del todo invasivos, así podemos reconocer y disfrutar todos los des ingredientes del sándwich.

Asimismo, pueden emplear el queso crema de su gusto, o incluso, reemplazarlo por manteca/mantequilla; sin embargo, lo ideal es que, por las mismas razones señaladas en el punto anterior, no utilicen quesos crema saborizados para que el paladar no quede aturdido con tantos gustos y aromas distintos. 




Estos sándwiches son perfectos para preparar con panes caseros. Por ejemplo, con ciabatta o con Soda breads quedan perfectos. 

Si prefieren reemplazar los huevos duros de la receta, pueden utilizar paté de aceitunas o de hongos (caseros, mucho mejor) porque combinan muy bien con los distintos sabores.

Por último, si así lo desean pueden utilizar otro tipo de mostaza: la clásica de Dijon, alemana, con miel...




Espero que la propuesta que les dejo les resulte atractiva, tanto como para que decidan probarla en casa. Les aseguro que es un sándwich delicioso, pleno de sabores que conquistan nuestro paladar apenas probarlo, sin invadirlo porque es equilibrado y sentador al mismo tiempo. Además, es tan interesante en su versión fría como gratinada ;)

Les deseo una hermosa semana. Nos reencontramos la próxima. Hasta entonces, disfruten junto a sus seres queridos y experimenten en la cocina, ya siempre algo rico sale de allí :

Textos y fotografías: ©Bouquet Garni Recetas
Digiscrap: ©Harper Finch/Kimeric Kreations/Bouquet Garni Recetas


viernes, 20 de enero de 2017

Hamburguesas de arroz integral y acelga con aderezo de cilantro

Para arrancar ya de lleno con las recetas del año, quiero hacerlo con una propuesta bien sana, deliciosa y muy completa. Incluso, pueden modificarla a su gusto para transformarla en apta para veganos o para incorporar ingredientes que tengan en casa y gusten a su familia.

Las hamburguesas vegetarianas son prácticas y saludables. Ya me han leído muchas veces, hablando sobre el tema... Pero, además, tienen un punto extra a favor: Son ideales para preparar en cantidad y congelar, tomando porciones según nuestra conveniencia. De ese modo, pueden sacarnos de muchos apuros sin cuestionar la calidad de lo que nos llevamos a la boca.




Las que les traigo aquí incluyen una hortaliza muy fácil de conseguir (y de sustituir por otras de su gusto con apariencia similar), algunos pocos vegetales más, condimentos y un sabroso arroz yamaní integral (y orgánico) que dejarán complacidos a todos. Incluso, esta manera de incorporar acelga puede ser la solución cuando nos encontramos con detractores de este vegetal porque estas hamburguesas son sencillamente exquisitas, acompañadas por un aderezo bien interesante que les da un punto extra de sabor.




¿Nos dejamos de conversar y nos ponemos a cocinar? ¿Les parece bien? ;)

Esta receta, incluso, puede ser una buena opción para aprovechar ese arroz que hervimos y nos quedó después de utilizarlo en una ensalada o un plato caliente... 

Para ello, disponemos en un bol 2 tazas de arroz integral cocido (yo utilicé arroz yamani orgánico porque me gusta mucho su textura y sabor. Nos permite lograr platos jugosos y suculentos porque su grano regordete es capaz de absorber humedad y sabor en proporciones iguales) al que le añadimos 1 cebolla y 1 zanahoria, cortadas en brunoise (cubitos bien pequeños, de 1-2 mm. de lado), y salteadas junto con 500 gramos de acelgas congeladas.




Condimentamos con sal, pimienta, nuez moscada, 1 cucharadita de orégano, 1 cucharadita de cúrcuma y 1 cucharada de una mezcla de puerros deshidratados junto con ajo en polvo y estragón.

Mezclamos bien e incorporamos a esta preparación 1 taza de queso rallado (en mi caso, un Provolone bien sabroso).




Por último, añadimos 3 huevos (pastoriles/ecológicos/de gallinas felices) ligeramente batidos. Integramos todo bien hasta lograr una preparación cremosa y bastante homogénea.




Sirviéndonos de un aro (o con una cuchara), vamos acomodando la mezcla en porciones en una placa ligeramente humedecida con rocío vegetal o aceite. Llevamos a horno caliente y cocinamos hasta que las hamburguesas se doren de ambos lados. 




Para acompañar les propongo este aderezo de cilantro súper fácil y sabroso ;)

Dejamos en remojo en agua potable, por unas 2-3 horas, 1 taza de semillas de girasol. Una vez pasado ese tiempo, las colamos y enjuagamos muy bien; entonces, las colocamos en el vaso de la procesadora/robot de cocina o de la licuadora junto con 1/2 taza de agua potable, 1 taza de cilantro picado, 2 cucharadas de jugo de limón, sal, pimienta y nuez moscada. Procesamos hasta obtener una mezcla homogénea y la llevamos a la heladera/nevera/refrigerador por un par de horas para que tome más cuerpo. Luego de eso, servimos junto con una ensalada de mezcla de hojas y papas al vapor.




Algunas observaciones y recomendaciones finales: Con estas cantidades obtienen unas 15 hamburguesas de un grosor interesante.

En lugar de utilizar acelga (en cualquiera de sus variedades) pueden emplear espinacas, kale/col rizada/berza y hasta hojas de remolacha. De igual modo, pueden incluir a la preparación pimientos, hongos o setas, almendras o nueces picadas, garbanzos cocidos...

Si prefieren realizar una versión vegana de esta receta, sólo deberán reemplazar el queso por una opción vegana o por algunas cucharadas de rawmesan (mezcla de semillas de girasol o de castañas de cajú/anacardos, levadura nutricional y especias) y quitar los huevos. Entonces, para lograr que la mezcla se mantenga unida, formando las hamburguesas, lo ideal es cocer el arroz dejando que se pase apenas (para que los granos se rompan con facilidad, soltando su almidón) y procesando la preparación para lograr una mezcla con textura más pastosa. Si así lo prefieren, pueden dejar algunos granos de arroz enteros para que los encontremos a modo de tropezones a la hora de comer las hamburguesas.

El arroz de la receta puede reemplazarse por quinua/quinoa, amaranto, mijo, polenta/harina de maíz, cous-cous, trigo sarraceno, cebada...

Si lo desean, estas hamburguesas pueden congelarse por algunas semanas. Para hacerlo, deberán darles una cocción rápida de ambos lados. Luego, a la hora de calentarlas y terminar de cocerlas, podrán hacerlo directamente sin necesidad de  descongelado previo.

En cuanto al aderezo, pueden reemplazar el cilantro por perejil (para mi gusto no tienen punto de comparación; pero, cada quien puede elegir su preferido porque con esta hierba no hay medias tintas; se la ama o se la odia sin más) y las semillas de girasol por semillas de calabaza o por castañas de cajú/anacardos. En cualquier caso, refrigerado, puede conservarse por hasta 3 días y es perfecto para añadir a sándwiches o ensaladas.




¿Qué les ha parecido mi receta? ¿Y qué me dicen del aderezo? Espero, de corazón, que los haya tentado lo suficiente como para que deseen probarlos :)

Nos reencontramos la semana que viene. Hasta entonces, les deseo que la pasen muy bien, disfruten junto a sus seres queridos y experimenten en la cocina ;)

Textos y fotografías: ©Bouquet Garni Recetas
Digiscrap: ©Designs by Connie Prince/Bouquet Garni Recetas




miércoles, 4 de enero de 2017

Galette des Rois exprés

Empieza un nuevo año y, como de costumbre, nada parece haber cambiado drásticamente de un día para el otro. Sin embargo, nos preparamos para este nuevo andar con renovadas energías. Apostamos a otro año de trabajo duro, persiguiendo nuestros sueños o intentando alcanzar nuestras metas. Le ponemos unas fichas a este 2017 con nuevas ganas - pese a que al mundo lo vemos cada vez más patas para arriba (al menos, así lo percibo yo aunque, de todos modos, confío en la cordura, solidaridad, amor y generosidad de las personas) - y arrancamos como quien sale de viaje: un poco atentos al camino, un poco disfrutando del paisaje... Ya les expresé en mi saludo navideño mis deseos para este nuevo año, pero les reitero, desde el corazón, que espero sean muy felices :)

Y en plan de felicidad viene esta receta que, como otra tradición, llega para dar cierre a la temporada navideña. Volvemos un poquito a las raíces con una preparación bien sencilla, en una versión tan fácil que nadie me podrá decir que no se anima a prepararla. Excusas para no hacerla podrá haber muchas, pero ésa no ;)




La Galette des Rois es un clásico de la pastelería francesa, equivalente a la Rosca/Roscón de Reyes tan tradicional en nuestras mesas. Y como ustedes saben, a mí me pasan dos cosas con muchas recetas: Me gusta pasear por la gastronomía del mundo (un poco por pertenecer a una familia con gente nacida por aquí y por allá de Europa, digo yo), probando esto y aquello, y más me gusta todavía hacer de un plato una versión lo más sencilla posible como para que no nos enredemos con pasos y procedimientos, disfrutando del verdadero sentido de la cocina (compartir y convidar a quienes amamos).




Por eso, si son golosos o curiosos (o ambas cosas) esta tarta de masa hojaldrada y relleno de almendras cremoso les va a encantar. Nos ponemos a ello para disfrutar de las mieles del éxito una vez que la presentemos en la mesa. Se los garantizo ;)

Primero, preparamos el relleno (al menos, el que a mi madre le enseñó su amiga francesa Mely). Para ello, disponemos en un bol 100 gramos de manteca/mantequilla pomada o a temperatura ambiente junto con 100 gramos de azúcar. Con una espátula de cocina (no una cuchara o batidor sino una espátula/miserable porque necesitamos lograr una crema de textura suave), los integramos bien y le añadimos 150 gramos de harina de almendras (recuerden que no es necesario disponer de este ingrediente en casa; con que cuenten con almendras, podrán molerlas en el momento y preparar su harina súper fresca), 1 cucharada de almidón de maíz, 1 cucharada de licor de naranjas y ralladura de una naranja. Mezclamos todo para integrarlo en una mezcla homogénea.




Por último, añadimos 2 huevos (pastoriles/ecológicos/de gallinas felices) de a uno por vez, sin incorporar otro hasta que el primero no haya sido bien integrado. No se preocupen si al principio parece que la mezcla se corta y que no podrá unirse de manera homogénea porque, con paciencia, todo quedará bien amalgamado, obteniéndose - eso sí - una preparación más líquida que antes de agregar los huevos.

En ese momento, cubrimos el relleno con papel film y lo llevamos a la heladera/nevera/refrigerador por, al menos, 3-4 horas (mejor, todavía, si es de un día para otro) para que tome consistencia.

Pasado ese tiempo, disponemos sobre una placa para horno (o tartera/molde para tartaleta), humedecida con rocío vegetal (también puede ser enmantecada, pincelada con aceite o cubierta con papel manteca/para cocinar)  una tapa de masa de hojaldre. Yo utilicé la masa de hojaldre para tartas/tartaletas que compro para este tipo de recetas en la casa de pastas frescas. Podemos emplear las que se adquieren en el supermercado; en ese caso, buscaremos aquellas que, siendo hojaldradas (porque las criollas no sirven para esta preparación), se realicen con buenos ingredientes y contengan la menor cantidad de químicos posibles. También podemos adquirir las planchas de hojaldre en panaderías-pastelerías que sean reconocidas por su calidad en este tipo de productos (y, por supuesto, podemos realizar nosotros mismos el hojaldre; pero, hoy la receta viene fácil y para que la prepare cualquiera. Por eso, lo compramos). De ser así, cortaremos la masa de hojaldre en forma de círculo (necesitaremos 2 para esta preparación) del diámetro de nuestro gusto, que se acomode al tamaño del molde que utilizaremos.




Una vez dispuesta en el molde, pincelamos una franja de la masa con 1 huevo batido, mezclado con 2 cucharadas de agua potable, dejando un cordón de masa exterior sin pintar con huevo (para que se unan ambas láminas de masa, leven y se hojaldren durante el proceso de cocción).

En el interior del cordón pintado con huevo; es decir, el centro de la masa, distribuimos generosamente el relleno bien frío. Luego, disponemos por encima la otra tapa/lámina de masa, cubriendo el relleno y evitando que se formen globos de aire. Hacemos, entonces, ligera presión en el borde externo de ambas masas (allí donde dejamos libre de huevo) para unirlas y con un cuchillo romo o sin filo marcamos las líneas curvas características de esta tarta/tartaleta que van del centro hacia el exterior de la masa. Podemos realizarle el dibujo que nos guste, desde flores a líneas que se entrecruzan, aunque el delineado que les presento es uno de los más sencillos y tradicionales.




Para terminar con el diseño de la tarta/tartaleta, realizaremos con la punta sin filo del cuchillo el clásico repulgue que le da su típico formato de flor. Sólo nos posicionamos con el cuchillo en el borde externo del dibujo de la línea curva y levantamos ligeramente la masa hacia el centro, sin cortarla ni romperla, para imprimirle el formato de un pétalo de flor. Repetimos esta operación en toda la tarta/tartaleta.




Por último, pintamos la cubierta con el huevo batido junto con el agua y le practicamos 5 perforaciones pequeñitas con el propósito de ayudar a que, por ellas, se escapen los vapores de la cocción. Así, llevamos la galette a cocerse en un horno precalentado a 180°C por 30-40 minutos o hasta que se dore.

Una vez que la superficie tome el color deseado (hay quien la prefiere más o menos dorada), la sacamos del horno y la pincelamos con una mezcla de 1 cucharada de azúcar impalpable/glas, diluida en 1 cucharada de agua caliente y la regresamos al horno por 1-2 minutos más para darle una impronta brillante.




Para servirla, podemos dejarla entibiar u ofrecerla a temperatura ambiente, acompañada de sidra, champaña o vino espumante.

Algunas observaciones y recomendaciones finales: Si prefieren no utilizar bebida alcohólica en la preparación del relleno, pueden reemplazarla por jugo de naranjas. De igual modo, si no cuentan con licor de naranjas, pueden utilizar kirsch o ron en su lugar.

Si así lo desean, pueden realizar esta galette en formato individual, cortando la masa en pequeñas porciones o utilizando la masa para empanadas/empanadillas. Es una opción ideal para regalar y convidar en porciones individuales (seguro que quien esté  realizando una dieta reducida en calorías les agradecerá el gesto).




La Galette des Rois o "Tarta de Reyes" es típica de la pastelería de Francia y Bélgica, consumiéndose para celebrar la Epifanía o Día de Reyes. Según dicta la costumbre, el postre va acompañado de un ritual, cuanto menos, simpático: El más pequeño de los comensales debe situarse bajo la mesa al momento de cortarse la tarta, mientras el mayor de los presentes es quien la divide. De este modo, el más joven irá designando al azar a quién le toca cada porción. La gracia de la ceremonia radica en que dentro de la galette se encuentra escondida un haba que simboliza la sabiduría o que trae buena suerte y convierte a quien la recibe en rey por un día, obligándolo a convidar la tarta el próximo año. Por eso, la galette incluye una corona de papel que se vende junto con la tarta en las pastelerías.

Existen varias versiones de galette tanto en su estilo de masa (bretona, normanda, bordelesa...) como en su relleno (también las hay con frangipane o crema de almendras y crema pastelera en proporciones iguales), pero que siempre utilizan almendras como base.




Espero que les guste mi versión bien sencilla de Galette des Rois, para salir de la tradicional Rosca/Roscón de Reyes y probar nuevos sabores, y que la preparen. Verán que es bien simple de realizar y que dejará a todos los golosos contentos y satisfechos. En casa gusta mucho, tal vez porque, además, nos trae lindos recuerdos de Mely, una mujer encantadora, generosa y muy divertida a quien llevamos en nuestros corazones.

De cualquier modo, si prefieren versiones más o menos tradicionales de Rosca/Roscón de Reyes, aquí pueden encontrar las que he venido preparando durante estos años.

Les deseo una estupenda semana. Disfruten junto a sus seres queridos y experimenten en la cocina ;) 

Textos y fotografías: ©Bouquet Garni Recetas
Digiscrap: ©Growing Pains Scrapped/Down This Road Designs/Bouquet Garni Recetas