Ravioles de calabaza y mozzarella con salsa de maíz

Satisfechos de lluvias (hoy estamos con temperaturas casi veraniegas, anuncio de tormentas para la noche y vaticinio de descenso brusco de las temperaturas para los próximos días; en fin, resfrío asegurado con tanta locura climática...) y de recetas dulces, al menos por una semanita (con el clima no puedo, pero a mi cocina todavía la logro dominar), la propuesta de hoy viene de salsa.

Es verdad que el título anuncia ravioles (por cierto, deliciosos ravioles de calabaza y mozzarella que ya en algún otro momento les enseñaré a preparar), pero la excusa de esta cita culinaria viene de la mano de una salsa apta para todo tipo de pastas: secas, rellenas o frescas, así como para otras preparaciones (pescados, papas y batatas al vapor, lasaña de berenjenas, hamburguesas vegetarianas).

Por eso...




De sabor tentador y delicado, esta salsa de choclos se lleva de mil maravillas con los ravioles de calabaza, los de queso o de ricota.

No es invasiva sino, más bien, buena compañía para acentuar sabores propios o darles un toque delicado a los platos.

Versátil, sencilla y cumplidora. ¿Qué más se le puede pedir?

Vamos a la receta sin más preámbulos.

Para prepararla vas a necesitar 3 choclos cocidos al vapor (se hacen rápido; además, tené en cuenta que luego seguirán cociéndose, para que no pierdan todos los nutrientes) que desgranarás y reservarás.

En una cacerola, colocá 1 cebolla grande picada en cuadraditos pequeños y añadile 1 cucharada de aceite neutro. A eso sumale 1 hoja de laurel1/4 parte de ají morrón cortado en pequeños cuadraditos. Para condimentar y hacer que los vegetales suelten sus jugos, añadí sal, pimienta, orégano y nuez moscada.

Cuando pierdan su firmeza, incorporales los choclos desgranados y 3 cucharaditas de una mezcla de especias y vegetales deshidratados formada por: cebolla deshidratada, ajo deshidratado, pimentón, perejil deshidratado y pimienta blanca. Agregá 1 taza de leche y cuidá que la salsa no hierva.

Cuando la pasta (o la comida que salsearás) esté casi a punto (un pellizquito antes), agregá a la salsa 1 taza de almidón de maíz disuelto en agua (o leche) fría. Revolvé bien y controlá la sazón para que quede según tu gusto.

Cuando la salsa haya espesado, verté la pasta para que termine de cocinarse en ella (o salseá la preparación que desées). Tapá la olla, con el fuego apagado, y dejá que los sabores se amalgamen unos minutitos.




Serví... Y a disfrutar de un plato agradable, de sabor delicado y suave que te hará sentir una reina (con las cosas más simples nos sentimos más felices) y te hará lucir como toda una chef.




¡Bon appétit! ¡Hasta la próxima!

Textos y fotografías: ©Bouquet Garni Recetas

Comentarios

  1. Una receta interesantisima y para rebañar el plato.


    Besos

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  2. ¡Muchas gracias, Cocina en familia! Cariños :)

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  3. Hola, me animé y le hice una variante: rallé el choclo crudo y lo mezclé con la leche, como si hiciese humita, el resto de los pasos fueron iguales, salvo que no le agregué almidón de maiz por lo espeso de la mezcla.Quedó genial!!!Gracias por la receta,un sabor delicioso de todas estas combinaciones!!!

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    Respuestas
    1. ¡Está perfecto lo que hiciste! Me encanta que mi receta te haya servido de inspiración ;) Muchas veces, preparo la salsa con el choclo crudo y, al ir cociéndose, lo proceso (no todo, sólo alguna parte de la salsa). De ese modo, como los granos se rompen (al igual que al rallarlo) sueltan su almidón, espesando la salsa y dejándola con una textura ideal (además, en ese caso, ya no requiere de almidón de maíz para espesarla).
      Me alegra mucho que te haya gustado mi propuesta ;)
      Saludos.

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