Muffins de limón y lavanda

Tal vez, mi propuesta para esta semana les parezca algo loca... ¡¿Cómo, con lavanda se puede cocinar?! ¡¿No es sólo para jabones de tocador, baños de espuma, aromaterapia y lociones de tía grande?!

La verdad es que se cocina con lavanda hace mucho tiempo (ya mi bisabuela decía "no hay nada nuevo bajo el sol"). No sé con exactitud hace cuánto tiempo, pero esta receta la tomé de un cuaderno de recetas que llevaba mi abuela. De esos cuadernos con hojas manchadas por algún salpicón de salsa, ajadas por el paso de los años que, además, amarillearon sus hojas. Cuadernos con letra prolija, redondita, de caligrafía y con olor a hogar. 

Allí encontré ésta y otras preparaciones (dulces y saladas) que emplean lavanda y me tenté de probar alguna. Me decidí por estos muffins (que mi abuela llamaba "bollitos" y se preparaban directamente en el molde de latón, sin pirotines ni nada) porque, aunque preparo muchos de diferentes sabores, nunca había publicado alguna de esas recetas.


Eso sí, le hice alguna pequeña modificación (no pude con mi genio, en parte heredado de mi abuela...) aquí y allí y se los presento.

¿Qué se necesita para preparar estos riquísimos muffins de limón y lavanda?




La verdad es que son muy fáciles y rápidos de hacer. Con estas cantidades me salieron unos 17 muffins de muy buen tamaño que decidí (en su mayoría) cubrir con el frosting de similar textura de un merengue, pero podrían haber quedado sin cubierta y estaban bien ricos igual.

Aclaración colorimétrica: El color caramelo de los muffins se debe al uso de azúcar integral. Si los preparás con azúcar común quedarán bien blanquitos.




Te cuento cómo prepararlos. En este caso (igual que con la receta de la semana pasada) la preparación arranca la noche del día anterior porque pondrás en un vaso grandote los 200 ml de leche y le agregarás las 3 cucharadas bien panzonas de flores secas de lavanda. Lo taparás con papel film y lo dejarás reposar toda la noche en la heladera. A la mañana siguiente colarás la leche, retirando la lavanda (si algún resto se escapa, no te hagas problema porque no arruinará la preparacio).

Como siempre que comenzamos con una receta de pastelería y/o panadería, sacamos los huevos de la heladera para que queden a temperatura ambiente y encendemos el horno. En horno medio o 180-190° C estará bien.

Mientras tanto, en un bol colocá los 200 gramos de azúcar integral (puede que antes de poner manos a la receta, tengas que desarmar algún grumo o apelotonamiento que se hubiera formado) y, con batidor de alambre, mezclalos con los 2 huevos. Añadí los 120 ml de aceite neutro y la leche. Continuá batiendo e incorporá la ralladura de un limón (si es casero, como en mi caso, mucho mejor).

Aparte, tamizá los 320 gramos de harina leudante con la cucharadita de sal y las 2 cucharaditas de polvo para hornear

Incorporá los ingredientes secos a los líquidos y continuá batiendo hasta lograr que quede una mezcla bien integrada.

Cubrí con pirotines (moldecitos de papel rizado) tu molde de muffins (puede ser de silicona o de latón) y llenalos por la mitad si sólo deseás que lleguen hasta el borde del pirotín o hasta la tercera parte de su volumen si querés que tus muffins tengan muchas aspiraciones y crezcan en tu horno con cierta libertad. Es cuestión de gustos...

Cocinalos por 20 o 25 minutos en horno medio y colocalos en una rejilla para que se enfríen.




Mientras se enfrían, podés llamar a una amiga que volvió de viaje para preguntarle qué tal la pasó, chequear actualizaciones de Facebook o preparar el frosting (cubierta) de los muffins, convirtiéndolos así en cupcakes. De nuevo, es cuestión de gustos...

Si te interesa, te cuento cómo preparo ese baño o glaseado tan, pero tan fácil.

En un bol limpio (Ya sé, sos bien limpita y no andás guardando los boles sucios. No, que no dudo para nada de eso. No lo tomes a mal, pero es que cada vez que preparemos claras que se tienen que montar con azúcar y tomar mucho aire en el proceso, debemos asegurarnos de que el bol en cuestión pase el examen de limpieza de la más exigente institutriz alemana) colocá 1 clara de huevo (sin restos de yema, por favor) y parte de la taza de azúcar impalpable. Añadí algunas gotas de agua potable (si quisieras que tenga sabor- que no es el caso, para no opacar el gusto y perfume de la lavanda - podés agregar algunas gotas de jugo de limón, naranja, mandarina...) y con batidora eléctrica en velocidad mínima, incorporá los ingredientes. Poco a poco, añadí el resto del azúcar impalpable y subí la velocidad de la batidora de mano. 

Si deseás que la crema quede liviana (no muy dura) añadirás más agua. Si deseás que quede bien consistente, agregarás (si fuera necesario) más azúcar impalpable.

Continuá batiendo hasta alcanzar la consistencia deseada (parecido a un merengue que se sostiene más o menos según tu gusto) e incorporá un poquito de colorante comestible en pasta o crema de color lavanda (aunque, en mi caso, terminó teniendo un color más rosado que lila. En fin...). Terminá de batir para integrar muy bien el color. A propósito: comenzá agregando poquito colorante y luego vas viendo si necesita más color, si lo deseás más fuerte o con un tono más apastelado.

Colocá la mezcla en manga de repostería (con el pico de tu gusto) o decorá con cuchara si lo deseás más informal y espolvoreá algunas flores secas de lavanda por encima.

¡Y eso fue todo!




Unos muffins (o cupcakes) diferentes, con un sabor muy suave y un perfume delicado a lavanda. Un toque romántico, sutil y muy agradable para convidar a amigas a un té y ponerse al día o para agasajar al ser amado con una delicadeza que, seguramente, sabrá apreciar.

Espero que los prueben, los disfruten y me cuenten qué les pareció.

Hasta la semana próxima y ¡Bon appétit! 

Textos y fotografías: ©Bouquet Garni Recetas

Comentarios

  1. Hola:
    hace tiempo que no te comento, pero si que te sigo viendo.
    Si te apetece pasarte por mi blog, tengo un premio para compartir contigo.Espero te guste.
    Un beso

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    1. ¡Hola,Cármen! ¿Cómo estás?
      Pero, claro que voy a pasar por tu blog. Un premio siempre es bien recibido.
      Un beso.

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  2. Estos muffins se ven deliciosos, además la presentación de la receta es muy provenzal y "lavandera". Me encanta la cocina con lavanda, incluso en platos salados.
    Precioso blog, te enlazo al mío.
    Un beso y felicitaciones!

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    1. ¡Muchas gracias por tus elogios, Nina Maguid! Besos.

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  3. Me gustó mucho la receta y tu blog, por tu forma franca y sencilla de expresarte .
    Solo tengo una duda, jamás habia escuchado el término "harina leudante", viviendo en alemania me pregunto que tipo de harina puedo usar, aquí hay muchos tipo de harina. Tienes algún consejo?..

    Gracias mil !!

    Greta

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  4. ¡Muchas gracias, Greta, por tus lindas palabras!
    La harina leudante es una harina apta para repostería (tortas, bizcochuelos, budines, muffins, galletas, tartas dulces y saladas...), refinada, que ya tiene incorporado el polvo leudante (polvo para hornear o levadura en polvo, el agente químico de fermentación que ayuda para que las masas leven).
    En caso que no puedas encontrar en Alemania una harina con estas características, podés hacer tu propia fórmula: 110 gramos de harina comun, 3 gramos de levadura en polvo y 1 gramo de sal. Si lo deseás, podés preparar en cantidad y conservarla en envase hermético para tener harina leudante a disposición cada vez que la necesites.
    Espero haberte sido de ayuda.
    ¡Cariños!

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  5. Preciosos, además me ha encantado la forma en que explicas el uso de la lavanda por tu abuela y estoy enamorada de como presentas las recetas con esos marcos vintage. Si tuviera tiempo me pondría a leer todas tus recetas, a ver cuando alargan los dias a 30 o 35 horas...

    Una vez hize muffins con almibar de romero que acababa de coger de un paseo por el campo, no sé si los tengo en el blog pero recuerdo que fueron muy especiales. Como las muffins que hoy presentas.

    Que tengas una buena semana. y enhorabuena por tu blog.

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    1. ¡Muchas gracias, Sofía por tus lindas palabras!
      La verdad es que un día con más horas no nos vendría nada mal, ¿verdad? A mí también me gustaría poder pasear más por el blog de mis amigas, comentar y responder con más premura, dedicando más tiempo a esos pequeños placeres...
      ¡Qué ricos debían estar esos muffins con almíbar de romero! Y, encima, recogido de un paseo por el campo.
      Espero que vos también tengas una excelente semana.
      ¡Saludos!

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  6. Respuestas
    1. Patricia, me alegra mucho que te gusten mis muffins. Cuando pruebes la receta, contame qué te ha parecido.
      ¡Saludos!

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