Coquitos (Receta apta para celíacos y público en general)

Esta receta tiene una historia muy particular: la descubrí investigando en los viejos recetarios de mi familia y me sentí muy feliz porque se trata de la única preparación con coco rallado que me fascina (¿Les conté que tengo una tía abuela de 102 años que me cedió muy orgullosa su recetario escrito con plumín en letra de caligrafía, prolija, redondeada y recostada hacia la derecha?).

Como les decía, soy un "bicho raro" a quien el coco natural le encanta (así, con su carcasa dura y sus "ojitos negros"). El agua de coco me parece una de las delicias más maravillosas que nos regala la naturaleza (en una playa del Pacífico mexicano, bien fría, acompañada por su pulpa - cortada en trozos y con salsa tabasco como aderezo - ni les cuento...) mientras que su carne me hace disfrutar del sabor de lo simple. Pero (siempre hay un pero), no me gusta para nada el coco rallado. No sé, será que está rallado y no me gusta que me hagan las cosas más sencillas; será que está deshidratado... La razón no la sé ni yo misma, pero no me gusta el flan de coco, el helado de coco, ni nada que sea de coco (¡Si hasta le quitaría el coco rallado a los bordes de los alfajores de maicena! Jajaja). Y aquí aparece la contradicción humana en su mayor expresión, evidenciando que toda regla tiene su excepción: Me derrito por los Coquitos que son, ni más ni menos, que puro coco hecho conito...




Entonces, podrán imaginarse cuánta fue mi alegría al encontrar en letra redondita de mujercita del siglo XX la receta de mis adorados Coquitos, que mi mamá compraba de tanto en tanto en la panadería.

No sé, será el sabor a coco, unido a una textura entre cremosa y húmeda que tiene su masa los que consiguen arrancarme suspiros y elogios en iguales proporciones.

De manera que fue leer la receta y querer ponerme a prepararlos para descubrir si la versión casera superaba o igualaba a su pariente industrializada. Lo cierto es que los resultados son muy satisfactorios porque la receta se hace en un pim-pam-pum, con muy poco horno y con un producto final que dejará felices a los más exigentes paladares.

Les dejo los ingredientes por si quieren prepara su propia versión de Coquitos.




Para que compruebes vos misma que esta receta es súper fácil y rápida, nos ponemos a trabajar ya mismo...

En un bol, colocá 100 gramos de yemas (Sí, hay que pesarlas para que las proporciones sean exactas y la receta resulte un éxito) que, en mi caso, representaron unas 4 yemas (para que tengas una idea), 100 gramos de coco rallado, 100 gramos de azúcar impalpable, 1 cucharada de miel y extracto de vainilla.



Con las manos húmedas, amasá todos los ingredientes para unirlos bien hasta que quede formada una pasta bien húmeda.




En un plato, colocá azúcar impalpable. Con las manos humedecidas, tomá porciones de la pasta del tamaño de una nuez y dales forma de bolitas. Luego, pasá esas bolitas por el azúcar impalpable. Por último, dales forma de conito.




Disponé los conitos sobre placa enmantecada y enharinada y llevalos a un horno muy fuerte (240°C) para que se cocinen por 5-7 minutos.




La cocción debe ser rápida para que no se quemen ni se sequen. Sólo debe dorarse la punta del Coquito/conito. Así quedarán apenas dorados por fuera (con una suave y delgada costra de azúcar y coco) y húmedos por dentro. 




Les garantizo que en un pim-pam-pum quedarán como reyes/reinas con estos deliciosos bocaditos de coco (con esta cantidad de ingredientes, obtendrán unos 26 Coquitos) que no tienen nada que envidiarles a los de panadería convencional, con un mínimo de esfuerzo de horno y de trabajo.




Sequitos por fuera, húmedos por dentro. Con total y absoluto sabor a coco, son un bocado delicioso para acompañar un cafecito, llevar de regalo a madres y suegras, complacer a los más chicos (que también pueden divertirse metiendo la mano en la pasta y ayudándonos a armarlos), regalarles a nuestros amigos o disfrutar a escondidas (en el más absoluto egoísmo)...

Espero que les gusten tanto como a mi familia y que prueben realizar este clásico de las panaderías en su versión casera.

¡Qué la pasen muy bien! Nos encontramos la semana que viene. ¡Bon Appétit!


Textos y fotografías: ©Bouquet Garni Recetas



Comentarios

  1. Yum.. :)
    Keep in touch
    www.beingbeautifulandpretty.com

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  2. UUMM!! deben ser un bocado exquisito, me encanta el coco. Preparados de esta forma quedan muy ricos. Bs.
    Julia y sus recetas.

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    1. La verdad, Julia, es que son deliciosos. Se deshacen en la boca de lo tiernitos y tienen un corazón bien húmedo y untuoso. ¡Una delicia que, además, es tan simple de preparar!
      Un beso.

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  3. Pues a mi me pasa lo mismo que a tí, no me gusta nada el coco rallado, pero nada, nada, jajaja, tendré que probar tus coquitos, a ver que pasa...
    Una receta fantástica, un paso a paso genial como siempre y unas fotos divinas, niña, si es que lo haces todo bien!
    Un besito preciosa

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    1. Nuria, muchas gracias por tus lindas palabras para conmigo. :)
      Si te pasa como a mí, estos coquitos te van a encantar porque son livianitos (no de calorías, que la verdad hay que decirla también...)y cremosos. Un bocadito tierno y muy sabroso para acompañar un cafecito.
      Un beso.

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  4. Mmm! Deliciosos! Este recetario de tu abuela es un tesoro!

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    1. Así es, Chus. El recetario de mi tía abuela (la hermana mayor de mi abuela) - al igual que el de mi propia abuela - vale oro porque tiene un montón de recetas de mi familia y otras tantas que las he escuchado nombrar o las probé alguna vez cuando era pequeña... En fin, que ella me lo entregara con tanto cariño para que yo tenga sus recetas, las recree y les haga los honores merecidos, me llena de dicha porque es u homenaje a mis raíces y a ella misma.
      ¡Saludos!

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  5. Me encantan. De pequeña los devoraba sin miramientos, son riquísimos! Aunque los que se comercializan en España yo creo que se hacen con claras, y son ligeros (de textura, que de calorías... ejem). Y ricos, ricos.

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    1. Estoy EnLaLuna, coincido con vos. Son riquísimos estos coquitos: suaves y cremosos, bien húmedos por dentro y un poquitín más secos por fuera. Livianos son también (claro, que como bien decís, de aspecto o textura porque lo que es de calorías... ni hablar). Aunque aquí se preparan con yemas; eso, seguro porque son bien amarillos (y no es de colorante vegetal) :)
      ¡Saludos!

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  6. Me alegro que hayas encontrado la fórmula perfecta de comer el coco, la voy a probar.
    No quiero que te quedes sin visitar mi blog pues estoy de sorteo y tu también mereces participar en él. Cuando tengas un ratito te pasas por allí. Besos.

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    1. Alicia, estos coquitos son la perdición: jugosos, sabrosos y muy delicados. Conquistan cualquier paladar, te lo aseguro.
      Voy a pasar por tu blog, te agradezco la invitación.
      Besos.

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