Pancitos de queso sin gluten

Cuando hablamos de pan que incluye queso, excluyendo gluten de la receta, lo primero que viene a nuestra mente, casi seguramente - en especial, si vivimos en Sudamérica -, es el famoso Chipá. Unos bollitos de pan, oriundos de Paraguay y noreste de la Argentina que también tienen su versión en el sur de Brasil, conocida como Pão de queijo (Pan de queso), que se elaboran a base de fécula de mandioca/yuca/tapioca y quesos, más algunos otros pocos ingredientes. Pues bien, la propuesta de hoy es una variante del clásico Chipá que les garantizo quedará sabroso, tierno, con un corazón bien húmedo y perfumado, irresistible al primer bocado.




Esta es una de esas recetas que agradecemos rinda en buena cantidad porque resulta tremendamente tentadora, desapareciendo de la mesa con una facilidad meteórica. Gusta a todo mundo, se puede preparar con bollitos de mayor tamaño, logrando unos pancitos aptos para rellenar con hamburguesas, croquetas o albóndigas que serán la perdición misma; es una de esas preparaciones aptas para celíacos (por ser libre de gluten) que todo mundo disfruta a rabiar. Además, conociendo un par de secretos, no hay manera que resulten mal; lo que significa un plus de éxito asegurado y aplausos garantizados ;)




¿Comenzamos de inmediato, así en un ratito podemos disfrutar de unos exquisitos pancitos para acompañar el mate, la picada/picoteo con amigos, el desayuno o la merienda?

En un bol, colocamos 500 gramos de fécula de mandioca/yuca/tapioca y le añadimos 4 huevos (de campo/pastoriles/ecológicos) batidos ligeramente, 250 gramos de queso Sardo rallado, 250 gramos de queso Provolone rallado, 100 gramos de manteca/mantequilla pomada/a temperatura ambiente, 1 cucharada de pimentón ahumado (también puede ser páprika, si prefieren que resulten picantones), 1 cucharada de polvo para hornear, sal y nuez moscada a gusto (recuerden moderar el uso de sal, ya que la receta incluye dos variedades de quesos que son bastante salados de por sí).




Por último, incorporamos un poco de leche (vegetal o animal, la de su preferencia) a temperatura ambiente. No tenemos que excedernos en este ingrediente porque es una de las claves para no malograr la receta. Es preferible ir incorporando leche si sentimos que la preparación lo requiere que convertir la mezcla en un engrudo imposible de integrarse. Con las manos iremos homogeneizando y amalgamando todos los ingredientes hasta formar un bollo que amasamos ligeramente porque no necesitamos activar ningún gluten sino, simplemente, lograr una mezcla pareja.




No debemos preocuparnos por obtener un bollo de masa como los tradicionales; aquí, la clave es lograr una masa tierna que no se nos pegue en las manos. Para ello, si fuera necesario, incorporaremos algo más de líquido (siempre en pequeñas porciones para no perjudicar la mezcla) hasta obtener el punto justo: tierna y que no se nos pegue en las manos.

Entonces, tomamos pequeñas porciones parejas, les damos forma de bollitos o bolitas y los disponemos (algo separados entre sí porque - aunque no mucho - un poco crecerán, merced al polvo para hornear), en una placa apta para horno, previamente humedecida con aceite en aerosol (puede estar enmantecada o pincelada con aceite).




Por último, los cocinamos en un horno precalentado a 180°C por unos 15-20 minutos. Deben dorarse, pero tenemos que cuidar que no se pasen de cocción o quedarán duros.

Lo ideal es comerlos tibiecitos, saboreando así su corazón bien tierno, sabroso y perfumado.




Algunas observaciones y recomendaciones finales: Como les dije al comienzo, estos pancitos exquisitos y muy tiernos no tienen muchas complicaciones; sólo debemos respetar a rajatabla algunos detalles para obtener los resultados deseados. Las claves fundamentales de esta preparación están en: mezclar todos los ingredientes juntos de una vez (debemos cambiar el chip de la panadería-pastelería con gluten en la que los líquidos, por lo general, van por un lado y los ingredientes secos por el otro para, luego, integrar todo) y no excederse con la leche que requiere la receta. Para ello, se deberá agregar el líquido en pequeñas porciones porque si nos extralimitamos no hay vuelta atrás.

Si así lo desean, pueden incorporar a la mezcla hierbas frescas picadas (orégano, tomillo, ciboulette, romero, curry...), pimienta recién molida y/o cúrcuma.

Asimismo, en lugar de armar pequeños bollitos para obtener pancitos pueden darles forma de rollitos para armar rosquitas, nuditos, pancitos de mayor tamaño y algo achatados para utilizar como pan para sándwich...




Estos pancitos pueden entibiarse antes de comerlos porque una vez fríos e, incluso, de un día para otro suelen perder parte de sus encantos. Tibios se mantienen tiernos, bien perfumados y húmedos. De igual modo, los bollitos una vez formados pueden congelarse y almacenarse de ese modo para cocerlos por porciones cuando se les antoje comer algo sabroso, quedando como recién preparados. También pueden congelarse una vez cocidos y descongelarse directamente en horno antes de comerlos.

La fécula de mandioca/yuca/tapioca también es conocida como harina de mandioca/yuca/tapioca aunque, en realidad, se trata de un almidón que se extrae de la raíz o tubérculo de este arbusto muy cultivado en toda Sudamérica. Como tal, además de emplearse en la preparación de panes, puede utilizarse como reemplazo de harinas con gluten en preparaciones aptas para celíacos y como espesante de sopas, salsas y guisos, resultando un excelente sustituto del almidón de maíz. Suele conseguirse en dietéticas, comercios especializados en venta de productos para dietas y/o herboristería y en supermercados (sección alimentos para celíacos/productos libres de gluten).

Se cree por registros de época, así como por estudios antropológicos y arqueológicos, que el (o la) Chipá sería la resultante del cruce y mezcla de dos culturas: la de los pueblos originarios guaraníes - quienes ya antes de la llegada de los colonizadores preparaban unas tortas o panes a base de mandioca/yuca/tapioca y de maíz - y la de los padres jesuitas que en sus misiones introdujeron el uso del ganado, así como la crianza de algunos animales de granja, junto con alimentos derivados de su uso (leche, quesos y huevos) que habrían enriquecido la receta original.

La preparación más tradicional (que, por cierto, cuenta con varias versiones, según de dónde provenga) incluye queso de campo o tipo Mar del Plata u Holanda (un queso semigraso, de pasta semidura, elaborado a partir de leche parcialmente descremada), cortado en pequeños cubitos, grasa de cerdo y, en muchos casos, incorpora a la mezcla jugo de limón o de naranja.




En cualquier caso, les garantizo que estos pancitos serán la perdición de quien los pruebe. Es cuestión de comer uno y no querer dejar ninguno... Estoy segura que les encantarán por su sabor marcado a queso, su ligereza y la textura de su masa. Son perfectos para cualquier ocasión, pudiendo servirse junto con patés vegetales/dips, en una picada/picoteo entre amigos, para acompañar una cerveza artesanal o el clásico mate de la tarde. A los más pequeños les encantan y, además, son libres de gluten e ideales para compartir con todo mundo.

¿Qué les parece mi propuesta? ¿Les gustan las recetas de panadería-pastelería libres de gluten? ¿Se animan a preparar estos pancitos de queso? Espero haberlos tentado lo suficiente como para que se entusiasmen en realizarla

Me despido hasta la semana próxima. Espero que la pasen muy bien, disfruten con sus seres queridos y experimenten en la cocina :)

Textos y fotografías© Bouquet Garni Recetas
Digiscrap© Aimee Harrison Designs/Chelle's Creations/Dream Big Designs/Amber Shaw Digital Design Studio/Tracy Martin Scrapbook Designs/Bouquet Garni Recetas

 

Comentarios

  1. Yo no los he probado, pero con lo que me gusta el pan y el queso sería una tentación tenerlos cerca porque me los comería todos. Con esa miga tan buena que presentan prometen estar deliciosos y seguro que no engañan.
    Un beso.

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    1. Lola, te garantizo que estos pancitos sin gluten no tienen nada que envidiarle a los de harinas tradicionales. Son sabrosos, muy perfumados, con un corazón húmedo y tentador, y mucho gusto a queso. Estoy segura que si decidís probarlos, no te decepcionarías de los resultados ;)
      Besos.

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  2. Que bocado tan estupendo se ve.
    Un saludito

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  3. ¡Hola Silvina!
    Yo conocí los chipá el verano del año pasado, gracias a mi hermana Pilar, de La Olla Vegetariana, ella los hizo y yo lo grabé en vídeo para compartirlo en mi blog, y fue todo un éxito en casa, nos encantó, ella los hace con frecuencia y estas vacaciones me ha regalado el almidón de yuca para que me lance a hacerlos sola en casa, cosa segura que no tardaré en hacer, porque me ha encantado ese toque de pimentón ahumado que tú le has puesto, y que yo amo por encima de todas las cosas, me encanta especialmente el Pimentón de la Vera, al que estoy suscrita" de por vida, ja, ja, ja...
    Se ven deliciosos, seguro que no podré comer solo uno.

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    1. ¡Concha, qué bueno tenerte por aquí! ¿Cómo has estado?
      Estos pancitos de queso sin gluten son una variante de la una de las tantas recetas tradicionales de Chipá que se preparan en la Mesopotamia argentina, Paraguay y el sur de Brasil.
      Con la posibilidad de añadirles hierbas frescas, cúrcuma, curry, Garam Masala o pimentón (en mi caso, ahumado. Te confieso que me fascina el pimentón dulce en general, será por mi ascendencia española…), por dar algunos ejemplos, los pancitos ganan en sabor y posibilidades. Además podemos convertirlos en panes para hamburguesas y deleitarnos el doble a la hora de comerlos. En fin, es una de esas recetas que no deja indiferente a nadie ;)
      Me alegra mucho que te haya gustado mi versión y, te garantizo, que nunca se puede comer uno solo de estos bollitos Jajaja :D
      Saludos.

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  4. Si que resultan irresistibles, ahora mismo cogería un par de ellos... ummmm!!! Que ricos!!!! Mirare si encuentro la fécula de mandioca, ahora aquí ha refrescado y me apetece encender el horno y empezar a hacer todas las diferentes recetas que nos vas enseñando y que yo las tenía aparcadas por el calor ... Ya te diré que tal me resultan. Besos

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    1. Querida Karmen, espero que puedas conseguir la fécula de mandioca/yuca/tapioca porque te garantizo que estos pancitos son un verdadero vicio con todas las letras. Con su sabor tan particular, los quesos, su masa tierna con corazón bien húmedo y tibiecito... Es probar uno y no poder resistirse. Estoy segura que te gustarán mucho ;)
      Un beso enorme para vos.

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  5. Hola, no me extraña que haya que hacer muchos pues se ven deliciosos. Tienen un bonito color y seguro que mejor saben. Estaría encantada de probar unos cuantos porque uno me sabía a poco, jejeje!! Mil besos preciosa

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    1. Elisa, querida amiga, lo bueno que tiene esta masa es que nos brinda la posibilidad de preparar muchos bollitos porque es así: Se empieza con uno y no se acaba fácilmente porque sus sabores, textura y humedad nos conquistan como amor a primera vista Jajaja :D
      Estoy segura que si probás estos pancitos quedarás encantada con ellos ;)
      Besos enormes y abrazo grande para vos.

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  6. Yo he comido ese pan! Qué gracia! Y me pareció bien rico, la verdad. Lo venden en una tienda de pan latino cerca de mi casa, y me pareció genial en sabor y también en textura... pero no sabía que no tenía harina :)

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    1. Ana, hay muchas versiones de Chipá (incluso, hay distintas recetas en las zonas donde naturalmente se ha dado: Paraguay, norte de la Mesopotamia argentina y sur de Brasil). Es una de las maravillas de esta preparación… No me extraña que lo hayas probado en un comercio de panes latinos porque, si hay un lugar donde puedan hacerlo con algunas de las recetas más o menos oficiales (porque, a veces, según la zona o la receta familia, los ingredientes sufren pequeñas modificaciones), ha de ser allí ;)
      En efecto, es una receta libre de gluten y con una harina (en realidad, almidón o fécula) con un sabor muy particular e interesante que también nos sirve para otras preparaciones :)
      Saludos.

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  7. I tan tentadora! A mi me encanta el pao de queijo brasileño, me flipa su textura crunchy por fuera y lo densos y pastosos que son por dentro, ideales para empezar una comida o comer entre horas, son un vicio!

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    1. Mireia, esta versión de Chipá (que en su variante brasilera y con algunos cambios de ingredientes se conoce como Pão de queijo) estoy segura que te gustaría mucho con su saborcito a pimentón ahumado (o con la mezcla de hierbas y/o especias que eligieras para prepararlos) y la humedad que le aportan los quesos ;)
      Saludos.

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