La causa de mi ausencia

Les garantizo que me encantaría poder decirles que estos días en los que, prácticamente, no he asomado las narices por aquí o por las redes sociales es porque me la he pasado de maravillas, liberando endorfinas a todo vapor, en una playa de la Polinesia, de ésas que te quitan el aire de tan bellas. Comparándolo con el presente, ¡qué bueno hubiera sido! Pero no... De buenas a primeras, Felipe - nuestro amado perro - comenzó a sentirse mal y con tos, de ésa que llamamos comúnmente "tos de perro" por su sonido cargado. Amamos a Felipe, y digo "amamos" porque así es. No me interesa utilizar el verbo amar con cautela, reservándolo para ocasiones especiales porque cuando quiero a alguien (o algo, como a mi profesión o mis diversas actividades) con amor genuino de buena cepa, no lo quiero, lo amo con todas las letras. Será que mi segunda lengua es el inglés que siempre me maravilló por su justeza y equidad en los términos (lo cual no quiere decir que la lengua española no sea de las más bellas, ricas y musicales del planeta; por  favor, que quede claro). Y amar no es lo mismo que querer, ni en inglés ni en español; por eso, amamos a nuestro perro. 

Pero, mejor vuelvo al tema porque, sin darme cuenta, me he ido por las ramas... Les decía que Felipe tuvo que visitar de emergencia a su veterinario y todo terminó (o comenzó, debería decir) en inflamación bronquial y un soplo en la válvula mitral que no revestían más complicaciones que un medicamento de por vida para el corazón y un tratamiento para el broncoespasmo. Pero, la cosa no terminó allí. No, no. ¡Qué va! Al otro día, empeoraron los dolores, apareció el llanto que nos partía al medio de impotencia y la cosa derivó en operación de urgencia de la cadera. Dos días de internación. Dos días de llorar como niños porque sentíamos que nos necesitaba y no estábamos para él, aunque lo visitábamos un par de veces al día (insensibles, abstenerse de dejar comentarios y de continuar leyendo, por favor). Más de una semana de darnos vuelta la vida porque el perro no podía caminar mucho y menos subir escaleras, cuando vivimos en una casa de 3 pisos, cuya planta baja no fue diseñada para la residencia (y, tema aparte, nuestro perro  - por gusto propio - se la pasaba para arriba y para abajo todo el día). No importa; hay mucha gente que la pasa peor que acomodarse en un rincón del garaje. Esto es temporal y se supera. Mudamos lo imprescindible para estar más o menos a gusto (y para que él lo estuviera), nos turnamos para cuidarlo y todo encaja, tiene sentido y cierra si Felipe mejora. Sin embargo, como en el juego de la oca o cualquier otro juego de mesa en el que uno avanza o retrocede según en qué número cae el dado, adelantábamos un casillero y volvíamos atrás tres o cuatroy hasta cinco!)...



A esta altura de la situación, ya era bastante jaleo como para pedir más; sin embargo, el perro no comía, no bebía y casi no se movía. Entonces, sumémosle 5 días de peregrinaje a la veterinaria para que le inyectaran suero, antibiótico, analgésico y cuanta cosa se les ocurra en sesiones de 4 horas (mínimo). Se solucionaba esto y aparecía algo nuevo o, peor, se sumaba otra dolencia sin haber resuelto una anterior. Entonces, Felipe tenía ceguera parcial; podía ser temporal por el estrés de la operación y por pasársela más en una camilla de veterinaria que en su casa o podía ser permanente con todo lo que conlleva. 

Más suero, más antibióticos, el perro que casi no come (aunque le demos de a trocitos en la boca), síntomas de dolor que no calma ningún analgésico, estudios de sangre, electrocardiograma, placas radiográficas, ecografías...



Seis días más de nuevo tratamiento y visita a la veterinaria (ésa que había que dejar de frecuentar para que se le redujera el estrés y con ello, tal vez, la ceguera), echado y quejándose de molestias, como perdido, como ausente, pidiendo cariño y socorro permanente. Más impotencia y más llanto. Más visitas al médico, más radiografías y ecografías. Esperanzas que duraban algunas horas, pequeñas mejorías que nos hacían sentir que se podía, que lo lograría. Sin embargo, el perro presenta infección interna en la herida de la operación que, por fuera, avanzaba hacia el éxito. Además, inflamación en el páncreas, que no es pancreatitis (o sí); pero, que si lo fuera, podría llevarlo a la muerte. Obstrucción intestinal. Es eso: obstrucción intestinal. Nueva internación por 24 horas para aliviar los dolores, para ayudar a mitigar su sufrimiento, para combatir el nuevo cuadro. Y, finalmente, después de días de luchar y luchar, el corazón de Felipe dijo basta, internado en la veterinaria. Doble paro cardíaco que se lo llevó de un plumazo. Ni siquiera pudo morir en casa... Más llanto, más tristeza, más desazón, más impotencia.



Sé que quien no tiene una mascota querida, que forme parte de su familia, no va a saber entenderme. Y lo comprendo porque todos, alguna vez, hemos sido no-dueños de animales. Sin embargo, los felices dueños de mascotas sabrán entenderme, sentir empatía o poder ponerse en mis zapatos en este momento porque ya lo han vivido o porque pueden imaginarse en esta situación y se les estruja el corazón mientras se les llenan de rabia las entrañas.

Felipe llegó a nuestras vidas una hermosa tarde de otoño de hace 5 años. Estábamos disfrutando en una plaza y se sentó a mi lado, mirándome por sobre el hombro (una costumbre que mantuvo hasta sus últimos días), como diciéndome "Aquí estoy". Allí se quedó un buen rato; después se echó junto a una familia y creímos que se trataba de su perro. En esa plaza - aunque la ordenanza municipal prohíbe que los dueños paseen a sus mascotas sin correa - es muy habitual que la gente que considera a su perro como inofensivo lo deje corretear libremente. Creímos que Felipe no estaba solo sino que pertenecía a alguna de las tantas personas que andaba por allí esa tarde. Al rato, volvió a sentarse a mi lado y no se movió más. Cuando la plaza se fue despoblando y el grupo familiar que creíamos era su dueño despareció sin llevárselo, comprendimos que Felipe era un perro callejero sin prosapia y sin dueño. Hacía 6 meses había muerto de manera trágica nuestro perro, un Golden Retriever, y nos habíamos prometido no volver a tener mascotas porque la pasamos muy mal durante los 3 días de incertidumbre y agonía de Hank (así se llamaba); sin embargo, una amiga nos insistió para que lo recogiéramos porque estaba solito, era muy tierno y no se despegaba de nuestro lado (la misma amiga que lo bautizó Felipe). Lo trajimos a casa, pero con la condición de regresarlo al día siguiente a la plaza para ver si sus dueños, tal vez preocupados o desesperados por su ausencia, iban a buscarlo. Allí nos pasamos todo el día y nadie reclamó a Felipe. Desde entonces, se unió a la familia. Veterinario para que le efectuara un chequeo general y decidiera si necesitaba algún tratamiento. Las vacunas de rigor y una revisión porque tenía una marca en el cuello, donde no le crecía el pelo, - aunque quedaba disimulada con los rulos del pelaje - de un collar o cadena (tal vez una cuerda) que lo había lastimado, dejándole esa cicatriz permanente. La cadera mostraba signos de haber recibido un golpe (quizás, sobrevivió a un accidente automovilístico o de una moto; tal vez, una patada de algún malnacido); pero, se la veía razonablemente bien porque el perro no cojeaba y saltaba en dos patas sin problemas.




Durante 5 años, Felipe nos llenó de luz, de alegría, de amor desinteresado, de ternura. A veces, me preguntaba si sería feliz y deseaba que fuera la mitad de lo dichosos que nos hacía sentir. Entonces, él se acercaba al trotecito y sin que lo llamáramos, moviendo la cola con su rostro jovial y su mirada tierna. Hoy una amiga me decía: "Ahí tenés la respuesta. Era muy feliz". Felipe tenía la mirada más tierna del mundo y si, en efecto, la mirada es el reflejo del alma, nuestro perro tenía el alma más pura y bella del universo. Buscaba cariño todo el tiempo, era amoroso, atento y muy perceptivo. Si yo no estaba bien de ánimos, ahí estaba él para que le hiciera mimos, porque Felipe no daba "besos" como el común de sus congéneres; sin embargo, se aseguraba de hacernos sentir queridos con otros gestos. Compañero de juegos y de momentos de calma, se sentaba a custodiar el brócoli y la coliflor mientras se cocían, esperando recibir premio. Cuando trabajaba en la cocina, en la preparación de algún plato, él sabía que tenía vetada la entrada; entonces, me esperaba con actitud de ratoncito agazapado, mirándome a través del flequillo, a que lo autorizara una vez terminada mi tarea. Era muy inteligente, tanto que hacía caso cuando le parecía, pese a que entendía perfectamente lo que se le pedía, poniendo cara de "No voy a ir aunque me llames mil veces". Además, tenía la capacidad de jugar a las peleas con mi marido y, al mismo tiempo, dejarse acariciar y mostrarse tierno conmigo, retomando su rol de "cazador" en cuanto dejaba de hacerle mimos (mi esposo llamaba a ese juego la contienda de Clouseau y Cato, en alusión a los personajes de las películas de La Pantera Rosa, con Peter Sellers como protagonista, quienes se sorprendían y atacaban cada vez que se presentaba la oportunidad; sólo que en casa nadie terminaba lastimado). Así podría seguir un rato largo describiendo sus virtudes y escasos defectos: nunca rompió nada ni cobró venganza si tenía que quedarse solo por algunas horas, por ejemplo. Dicen que los perros rescatados son más cariñosos y agradecidos que otros perros. No sé si eso realmente es así, pero sé que mi perro lo era. De hecho, si Felipe hubiera sido humano, diríamos que era un gran tipo. Eso es seguro...

Ante todo lo que ha pasado, me siento tentada a reclamar porque sólo pudimos disfrutarlo 5 años; sin embargo, elijo agradecer que haya pasado por nuestras vidas durante ese tiempo para hacernos mejores personas (y dueños de mascotas), llenarnos de su luz y colmarnos de amor verdadero, de ése que no especula, no espera nada a cambio, que es generoso y desinteresado. No me malinterpreten; no coloco a Felipe a la altura de una persona y el dolor que nos puede generar su pérdida prematura o repentina. Simplemente, les cuento que perdimos un miembro de nuestra familia de manera repentiva (y, hasta me atrevo a decir prematura) y que estamos intentando hacernos a la idea, luchando con el vacío que nos ha dejado y retomando la vida diaria como podemos.

Esta ha sido la causa de mi ausencia durante estos días. Por esta causa, no he publicado recetas, no he respondido comentarios o consultas ni he visitado otros blogs. Además, en medio de una situación tan estresante y dolorosa como la que me ha tocado vivir tuve que soportar un diagnóstico de posible cáncer de mama que terminó en NO, pero que me hizo pasar por las mil y unas antes de ello

No les quito más tiempo y les agradezco por acompañarme hasta aquí, permitiéndome hacer de mi tristeza una carga un poco menos pesada.

La semana próxima comenzaremos con las recetas navideñas, con dos publicaciones semanales como se ha hecho costumbre durante esta época del año. Nos reencontramos el lunes. Hasta entonces, les deseo lo mejor. Disfruten junto a sus seres queridos y experimenten en la cocina.

Textos y fotografías: ©Bouquet Garni Recetas


Comentarios

  1. Mi más sentido pésame, no hay nada peor que perder a un ser querido que ha compartido tanto y tan bueno con vosotros. Quedaros con esos cinco años de felicidad que os dió y que le disteis. Donde quiera que esté seguro que velará por vosotros.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias, Lola, por tus lindas y afectuosas palabras! Han llegado a mi corazón y me han emocionado mucho.
      Un beso.

      Eliminar
  2. si hubiera una forma de poder aliviar tu dolor, seria tan lindo, creo que quien nunca tuvo un hermanito enviado por dio, asi llamaba mi papa a las mascotas, no puede comprender nuestro sufrimento al momento de su perdida terrenal, porque poque siempre estaran en nuestros corazones, te envio (aunque imaginariamente) flores de jazmin para que con su aroma, ayuden a aliviar tu dolor en este momento , besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Kitara, te agradezco enormemente tus palabras. Son muy bonitas y tiernas; además me gusta mucho cómo llamaba tu padre a las mascotas (“hermanitos enviados por dios”). Muchas gracias por tu consuelo y las flores de jazmín virtuales.
      Un beso.

      Eliminar
  3. Hola querida Silvina!!Confiaba en que el final de todo ibas a contarnos que Felipe se había recuperado, pero no ha sido así. Lo siento en el alma y como tú bien dices quien no lo entienda que no siga leyendo. Nuestros perros son parte de nuestra familia, dan mucho a cambio de muy poco y para nosotros son nuestros niños, lo entienda quien lo entienda.Los tres son adoptados y ya no sabemos estar sin ellos. Querida amiga, lo siento mucho, piensa en lo feliz que ha sido, el amor que os ha dado y seguro que en algún sitio os espera saltando y jugando para volver a ser felices.
    Me alegro muchísimo que tú estés bien y ya esperando que retomes tus recetas delciosas.
    Mil besos y un abrazo muy muy fuerte Silvina!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Elisa, querida amiga, te agradezco mucho tus hermosas palabras de consuelo que me has dejado tanto aquí como en Instagram! Estos días han sido un torbellino, que no vi llegar, y que, de pronto, me han envuelto con toda su furia, dejándome maltrecha y desorientada. Poco a poco, como siempre, iré recomponiéndome, feliz porque mi salud está bien y haciéndome a la idea de que mi pequeño y amado peludo, al menos, ya no sufre más…
      Te envío un abrazo enorme y un montón de besos. Muchas gracias por tu comprensión y tu compañía.

      Eliminar
  4. Se me saltan las lágrimas, comprendo vuestra tristeza. Lo siento muchísimo, aunque debeis de estar contento de haberlo ayudado y amado tanto en estos últimos cinco años. Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias, Cosas de Cari, por tus lindas palabras! Desde luego, estamos felices de haberle dado todo nuestro amor y cariño a un animal que, con creces, nos ha devuelto lo que le hemos ofrecido, convirtiéndose en un miembro más de nuestra familia.
      Besos para vos y gracias, de nuevo, por tus palabras de consuelo.

      Eliminar
  5. Silvina te había echado de menos pero confiaba en que fuera por mejores causas.

    Entiendo tu desolación. Cuando una mascota entra en casa es uno más de la familia. El que no lo pueda entender que al menos lo respete, no pedimos más. Es bonito leerte. Felipe ha sido parte importante de vuestras vidas y es normal que ahora que se ha ido se sienta un gran vacio en casa.

    Además el posible diagnóstico del cáncer de mama en estas circunstancias tiene que haber hecho más difícil aún esos días. Me alegro mucho que todo quedara en un susto.

    Sé que nada de lo que digamos os puede aliviar, pero os mando un enorme abrazo transoceánico

    ¡Besos mil!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias, querida Cuca, por tus palabras de comprensión y consuelo! Han sido días realmente difíciles entre todo lo que nos tocó vivir con Felipe y mi posible diagnóstico, más los estudios que tuve que realizarme para poder, finalmente, descartarlo. Ya lo he dicho antes; pero, lo repito porque termina siendo una sensación que describe de maravillas como todavía me siento… Es como si me hubiera tocado estar en medio de un tornado en donde no se puede hacer más que tratar de sobrevivir mientras una intenta comprender lo que le ocurre. Después, sobreviene la calma, pero a cierto precio y, entonces, vamos juntando los pedazos para reconstruir lo que se puede y superar lo que no tiene ya más remedio.
      De nuevo, muchas gracias por acompañarme con tus bonitas palabras. Un montón de besos para vos.

      Eliminar
  6. Te entiendo perfectamente, hace un par de meses perdimos una cachorrita de español bretón por culpa de un descuido de los jardineros, que se dejaron la puerta de la piscina abierta. Cada vez que muere uno de nuestros perros en casa lo pasamos todos fatal, se les quiere tanto! Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Chus, por acompañarme en este momento tan duro. Commo vos decís, cuando perdemos a nuestras mascotas todos la pasamos muy mal.
      Abrazo para vos.

      Eliminar
  7. Hola guapísima !!!
    Claro que te entiendo y me pongo en tus zapatos mi querida Silvina, mientras iba leyendo me has traído a la memoria momentos bien parecidos con alguna de mis mascotas.
    Creo que todos los que tenemos algún animal en casa, lo hacemos tan parte de nuestra familia, que nos duele todo lo malo que les pase y sufrimos por ello. Les hablamos y tratamos como si fuesen un humano más en nuestra vida. Anda que no habrás hablado tú con Felipe de lo humano, de lo divino y con tonos que cualquiera pueda pensar que tenemos un bebé en casa ¿y qué importa? para eso los tenemos y queremos, para mimarlo y darle todo nuestro cariño. Porque ellos nos lo devuelven con creces.
    Siento mucho que estés viviendo estos momentos tan tristes, Felipe tiene gracioso desde el nombre, hasta esa mirada picarona bajo los flequillos y seguro que allí donde esté,seguirá moviendo la cola por lo feliz que ha sido a vuestro lado. Tuvo una genial idea al acercarse a tí ese día en la plaza, fue listo y supo entender lo bien que iba a vivir a partir de entonces, y no se equivocó.
    Un besote bien grande mi niña, poco a poco, el recuerdo de Felipe no irá cargado, solo el tiempo podrá curarlo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nuria, muchas gracias por tus lindas palabras. Me han hecho soltar las lágrimas. Tal cual lo decís, tratamos a nuestras mascotas como un integrante más de la familia, les hablamos como a niños y nos devuelven mucho más de lo que le ofrecemos. Nos enseñan sobre el amor desinteresado, noble e inocente y llenan de alegría muchos de nuestros más lindos momentos.
      Te mando un beso enorme y un brazo apretado con todo mi agradecimiento.

      Eliminar
  8. Lo siento muchísimo Silvina, de corazón. Estoy contigo. Muchos ánimos y besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias, Alicia, por tus ánimos y tu compañía!
      Besos.

      Eliminar
  9. Oh! Silvina que bien te comprendo, desde luego es una gran tristeza cuando un amiguito de 4 patas nos deja por que es cierto, se les ama, son parte de la familia y demuestran tanto amor incondicional que para mi son maestros.Lo siento mucho,todo esta movida que habéis vivido y que terminara con la muerte de Felipe, me he sentido triste al saber el desenlace, mientras leía pensaba que terminaba bien la historia. La Vida es así, y no nos queda más remedio que aceptar ,aunque a veces cuesta y mucho... al menos lo del posible cáncer de mama no era tal, hay puedes respirar tranquila , ¡madre mia! vaya miedo que debías tener. Silvina un abrazo muy fuerte y animo, que Felipe debe estar en algún lugar feliz de haber dado y recibido tanto Amor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias, querida Karmen, por tus lindas palabras! Me has hecho emocionar mucho. Es verdad que hemos puesto mucho esfuerzo, ganas, energía y esperanzas en la recuperación de Felipe y que, finalmente, todo fue tan rápido, tan incomprensible y arrollador que nos dejó maltrechos. En medio de todo, como si tuviera ánimos para algo más y como si no alcanzara con lo que ya nos estaba tocando vivir, apareció lo de mi diagnóstico. Agradezco al Cielo que todo saliera bien en ese sentido; el negativo quitó peso de mis espaldas porque era una razón más para estar mortificada y contrariada.
      Mil gracias por tus expresiones de cariño, querida amiga. Te envío un abrazo grande y apretado.

      Eliminar
  10. Lo lamento muchísimo. Es bonito saber que le disteis la mejor vida que podría haber tenido. Mucho ánimo! Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias, Elena, por tus lindas palabras! me han emocionado.
      Un beso.

      Eliminar
  11. Lo siento, mucho, y de verdad. Siento lo mal que pasó Felipe sus últimos días, siento lo mal que vosotros lo habéis pasado con él y ahora mucho más sin él. Te comprendo a la perfección porque a todos los que hemos tenido compañeros no humanos, se nos va parte de nuestro corazón cuando se van. No se recupera, pero el corazón es grande y siempre tiene hueco para acoger nuevos compañeros a su tiempo. Me niego a hacer diferencias entre si se quieren más a los animales o a las personas, querer se quiere y punto y el que no lo entienda pues allá él, en el fondo no sabe lo que se pierde. Al final nos queda agradecer el tiempo que han pasado con nosotros, los buenos momentos que son la mayoría, la compañía, la complicidad y el amor que nos han demostrado.
    Tómate tu tiempo de duelo, no tengas prisa y vuelve cuando tengas ganas,no porque sea Navidad ni nada por el estilo. Recupérate, recuperaos los dos, y mucho ánimo, que el tiempo mitiga la ausencia.
    Un abrazo, cariño.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nuria, querida amiga, muchas gracias por tus bonitas palabras. Me han hecho llorar. La verdad es que no nos arrepentimos ni un centímetro de la decisión de haber integrado a Felipe a nuestra familia, así como no nos arrepentimos de todo lo que hicimos mientras estuvo con nosotros. Todos los sacrificios, cuando se quiere a alguien, se justifican y no interesan porque uno busca lo mejor. Lo demás ha sido (como ya he dicho y lo repito porque creo que describe muy bien lo que hemos sentido y, en parte, lo que aún nos envuelve) un remolino que nos llevó hacia donde quiso y que nos dejó sin armas, ni elementos, a la deriva y sin terminar de comprender… Como en todo, necesitaremos de tiempo para acostumbrarnos; por ahora, ante esto o aquello lo extrañamos, recordamos, esperamos que venga a recibirnos o que ladre ante situaciones que sabemos lo solía hacer… De cualquier manera, agradecemos inmensamente que Felipe nos haya elegido aquella tarde de otoño para ser su familia, así como nos sentimos agradecidos de haber disfrutado de su amor, su compañerismo, lealtad, amistad y tierna compañía.
      De nuevo, muchas gracias por tomarte el tiempo para dejarme tus palabras de afecto y consuelo.
      Un beso enorme.

      Eliminar
  12. Perdona, no te he dado la enhorabuena por el diagnóstico y no quiero que se me pase. A pesar de todo, una buenísima noticia!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias también por tu gesto de afecto. Como bien decís, a pesar de todo, ha sido una muy buena noticia en medio de tanto drama.
      Abrazo grande.

      Eliminar
  13. Muchos besos y abrazos transoceánicos. Perder un amigo es duro, yo no quiero pensar en ello, los animales se nos van y nadie que no sea la mascota humana de uno de ellos, puede entender lo que significan.

    A pesar de todo, enhorabuena por tu negativo :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ana, te agradezco mucho tus lindas palabras de afecto y comprensión. Como bien decís, es muy duro perder a un amigo (así sea de 4 patas). En casa, nos sentimos dichos de haber sido la mascota humana de Felipe porque, en estos años, nos enseñó mucho sobre cuáles son realmente muchas de las prioridades en la vida, así como sobre el amor desinteresado, leal, compañero y sincero.
      Entre tanto drama, afortunadamente, el diagnóstico para mí terminó siendo negativo lo que me ha ayudado a sentirme agradecida y algo menos enrollada con todo lo que nos ha tocado vivir.
      Un beso grande y muchas gracias, de nuevo.

      Eliminar
  14. Querida Silvina, mientras te leía mis ojos se iban llenando de lagrimas, pero también tenía la esperanza de que se estuviera recuperando poco a poco... hasta que he llegado all párrafo en que anuncias la triste noticia... como habrás observado yo también llevo varias semanas desaparecida y, no sé si será casualidad... pero también es porque mi amado perrito Chato edtá passndo por una enfermedad muy grave en su pequeño corazoncito; ese que al igual que tú Felipe está lleno de amor sincero y desinteresado.., De momento niuestro Chatito, ha podido salir del hospital veterinario donde ha estado ingresado, pero no nos han dado buenas expectativas, pues con su dolencia cardíaca y la medicación que tenemos que administrarle, tres veces al día, su hígado y riñones... también empezarán a sufrir en algún momento..,

    Silvina, querida, lo siento muchísimo, sé el dolor y la pena que te invaden en estos momentos; pero por otra parte, también me alegro de que tu diagnóstico fuera erróneo... qué alivio más grande! Te mando un beso enorme, querida amiga, y espero que tu dolor vaya pasando día s día, recordando los buenos momentos que os hizo pasar Felipe. Besos!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pilar, te agradezco mucho tus palabras de ánimo y afecto. Las valoro mucho, más aún, sabiendo que vos también estás complicada y ausente. A propósito de ello, siento mucho saber que Chato está pasando por problemas de salud; espero, de corazón, que pronto se recupere del todo y que puedan disfrutar de su compañía habitual.
      Como te podés imaginar (y, de seguro, sentís), es muy duro ver enfermar y sentir la impotencia de no poder hacer mucho más de lo que una hace para ayudar a nuestro mejor amigo de 4 patas, miembro importante de nuestra familia y de lujo en nuestras vidas. En nuestro caso, todo ha sido muy vertiginoso, impredecible (porque empezó con un poco de catarro y mocos, y ya sabemos cómo terminó…); hasta algo surrealista incluso porque, por momentos, si me detengo a recordar, me parece como una de esas películas en la que el protagonista se ve arrastrado a vivir situaciones que no comprende cabalmente y que siente como ajenas e incomprensibles. En fin, poco a poco nos iremos acostumbrando a su ausencia, el corazón irá sanando y los recuerdos sólo estarán cargados de sonrisas, ya sin lágrimas ni tristeza.
      Te agradezco mucho que te hayas hecho el huequito de tiempo para pasar por aquí y dejarme tu comentario y espero que muy pronto Chato se encuentre recuperado del todo.
      Un beso grande y un gran abrazo.

      Eliminar
  15. Hola Silvina
    Estaba con el corazón en un puño mientras te leía...y qué pena que el desenlace fuera ese, además de todo lo mal que lo pasó Felipe y vosotros durante ese tiempo de angustia. Cuánto lo siento! nuestras mascotas dan y reciben tanto amor y compañía y tienen tanta inteligencia; son uno más de la familia (habrá gente que no lo entienda, pero es la verdad) Espero que os vayáis recuperando poco a poco de su pérdida. Un abrazo fuerte
    Y me alegro que tu diagnóstico haya sido bueno, qué alivio más grande!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. M. Esther, muchas gracias por tomarte un ratito de tiempo y dejarme un mensaje de aliento y comprensión tan bonito. Ha sido bien duro para nosotros estos días de locos en los que nos vimos envueltos. No dejo de decirlo porque grafica muy claramente lo que he sentido (y, en cierto modo, todavía me invade): Ha sido como si un torbellino se llevara todo y nos arrastrara con él, mientras una intenta comprender qué pasa, sin terminar de creer lo que ocurre y con esperanzas de que sólo sea un mal sueño. En el medio de todo eso, y como si con lo que nos tocaba vivir no alcanzara de sobra, mi diagnóstico que me obligó a hacerme otros estudios complementarios para los que, como podrás imaginarte, no tenía ni ánimos ni fuerzas. Por fortuna, algo ha salido bien (y no es poco, claro está) y eso, al menos, ha sido un susto con final feliz. Lo demás, el tiempo lo irá tiñendo con matices que, por ahora, soy incapaz de ver…
      Nuevamente, te agradezco mucho tus palabras de cariño y aliento. Te envío un beso grande y un abrazo enorme.

      Eliminar
  16. ay Silvina! no puedo terminar de leer...las lágrimas no me dejan. Husmeando a vuelo de pájaro entradas anteriores, me detuve en esta.
    Cuánto lo siento! Tuve un feliz y AMADO gatito "el" Tomi ...en un diciembre también (2015) lo masacraron los 4 perros de un vecino...Sé como duele la pérdida, sé que el duelo es muyyyyy largoooo. Sé de que estás hablando.
    Cuando tengas tiempo y ganas, si te interesa, podés pasar por mi blog "El cielo de los gatitos" llamé esa entrada. Y su fecha es 25 dice de 2015.
    Un abrazo y mañana con más tiempo y más tranquila, volveré sobre esta entrada Y luego, seguiré espiando ya que al haberte descubierto hace apenas unos días, todo es nuevo para mi en esta cocina tan sabrosa.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario en la entrada

Agradezco mucho tu visita. Si mi receta te gusta, te resulta útil o si te quedó alguna duda, me encantaría que me dejes tu comentario. Eso sí, si dejás un mensaje como usuario Anónimo (porque no disponés de cuenta en Google o no sos un usuario registrado en el blog) asegurate de indicarme tu nombre a modo de firma, así sé con quién estoy hablando. ¡Que disfrutes el paseo y gracias por pasar por mi cocina! ;)

Google+ Seguidores