La huerta en primavera


Y llegó la primavera con sus aromas, sus días más largos, sus mañanas y nochecitas frescas, sus tardes a pleno sol. El jardín y la huerta familiar renacen: lo vemos en los brotes y yemas nuevas de las plantas, en los cerezos y demás frutales florecidos. Todo se vuelve una fiesta para los ojos y el corazón. Dejamos atrás otro invierno gris, bastante destemplado, muy lluvioso. Nos ilusionamos con los días más cálidos que nos predisponen a pasar más tiempo al aire libre. Está claro que la primavera produce también un renacer en nosotros mismos; no se trata de un cambio que sólo aplica a las plantas y los animales. No, no. De ninguna manera. En nosotros también se operan imperceptibles (y no tanto) cambios. Todavía nos complace el calorcito del horno, preparar algunas de nuestras recetas favoritas; pero, poco a poco, la comida más liviana va ganando terreno. Sea por las dietas que, como endemoniados, recordamos empezar justo en el momento en que tenemos que comenzar a usar ropa más liviana y se dejan ver los kilitos que adquirimos durante el saliente invierno (y que no tienen sanas intenciones de abandonarnos con rapidez) o sea porque el propio cuerpo nos pide más ensaladas, tartas y sándwichs, y menos comidas con muchas calorías.

En las verdulerías y mercados podemos encontrar nuevos productos de estación, mientras que ya nos vamos despidiendo de otros. Aprovechemos esos productos estacionales para enriquecer nuestras comidas, utilizando lo que más y mejor se produce en esta época del año para nutrirnos con calidad y cuidar mejor también nuestro bolsillo. 

©Bouquet Garni Recetas

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